Jutex, una de las principales confeccionistas argentinas que abastecía a marcas como Portsaid, Rapsodia, La Martina y Jazmín Chebar, se presentó en concurso preventivo de acreedores tras acumular un pasivo de $635,45 millones al 31 de mayo de 2026. La decisión llegó tras paralizar su producción en la planta de Munro y enfrentar una crisis financiera que refleja el colapso de la industria textil nacional.
¿Qué llevó a Jutex al concurso?
La empresa, constituida en 2009, cesó pagos formalmente el 24 de abril de 2026, según informó ante el Juzgado Comercial N°13. El derrumbe fue vertiginoso: durante el ejercicio cerrado el 31 de marzo de 2025, Jutex reportaba ganancias netas de $139,2 millones y un patrimonio neto de $484,6 millones. En poco más de un año, esa realidad cambió radicalmente.
El colapso operativo comenzó en Munro, donde la firma no consiguió la habilitación provincial necesaria para operar su establecimiento, lo que la obligó a detener la producción. Esta paralización derivó en incumplimientos de entregas y caída de ventas. Paralelamente, en abril de 2026, la propietaria del inmueble intimó a Jutex por seis meses de alquiler impago, correspondientes a noviembre de 2025 hasta abril de 2026.
El proyecto riojano que terminó en cierre
En abril de 2023, Jutex había lanzado "La Rioja Textil", una empresa vinculada con inversión inicial de $60 millones en el Parque Industrial de La Rioja. El proyecto buscaba confeccionar hasta 30.000 prendas mensuales para marcas como Penguin, Paula, Roxy, Quiksilver, Portsaid y Desiderata. Tres años después, a fines de abril de 2026, la operación cerró definitivamente, desvinculando a los últimos 17 trabajadores. Las máquinas fueron trasladadas a Munro.
Acreedores y magnitud de las deudas
El pasivo verificado de $635,45 millones distribuye el endeudamiento entre múltiples acreedores. Los bancos encabezan los reclamos: Banco Ciudad ($68,3 millones), Banco Nación ($65,3 millones), Banco Galicia ($61,3 millones), Banco Provincia ($52,3 millones) y Banco Credicoop ($23,2 millones). Además, Banco Rioja y el Gobierno de La Rioja reclaman $26,3 millones cada uno.
Por parte de ARCA, el organismo fiscal mantiene un reclamo superior a los $102 millones. Entre los proveedores de insumos, Yersiplast SA lidera con $63,9 millones, seguida por Bordados Z ($17,4 millones) y Expreso Catamarca ($9,14 millones). Las deudas sindicales incluyen reclamos del Sindicato de Empleados Textiles (SETIA) por $5,24 millones, más compromisos por juicios laborales por $26,4 millones.
Crisis estructural: caída de producción e importaciones récord
El colapso de Jutex refleja una contracción severa en toda la cadena textil. Según datos de la Fundación Pro Tejer, la producción textil registró un desplome del 24,4% durante el primer semestre de 2026 respecto al mismo período de 2025. Las fábricas operaban con una capacidad instalada ociosa cercana al 60%.
Esta caída coincide con una apertura comercial sin precedentes. En el primer semestre de 2026, las importaciones de indumentaria se dispararon un 62% en volumen y un 36% en dólares respecto a la primera mitad de 2025. Comparado con el primer semestre de 2023, las compras de prendas terminadas en el exterior fueron 86,3% superiores, mientras la producción local cayó 34% y la confección se contrajo 13,7%.
Impacto para empresas y administradores: qué significa el colapso de Jutex
La entrada en concurso de Jutex advierte sobre la fragilidad de la cadena de valor textil argentina. Para administradores de empresas que operan en confección o dependen de proveedores locales, este caso ilustra cómo la combinación de costos operativos en alza, presiones regulatorias (como la habilitación de plantas) e importaciones masivas puede desestabilizar incluso a firmas con patrimonio positivo hace poco más de un año.
El concurso pone en riesgo directo a cerca de cien puestos de trabajo en Munro. Para los dueños de marcas que dependían de Jutex —como Portsaid, Rapsodia y La Martina—, el desafío inmediato es buscar proveedores alternativos en un mercado donde la capacidad ociosa es masiva y la competencia de importaciones es feroz. A nivel macroeconómico, el caso evidencia que la debilidad del mercado interno, la pérdida de poder adquisitivo y la sobreoferta importada continúan ahogando a fabricantes locales, sin respiro institucional visible.







