La inflación núcleo registró 1,8% en julio de 2026, mostrando un leve aumento de 0,2 puntos porcentuales respecto al mes previo, aunque continuó por debajo del índice general de inflación. Este indicador, que excluye productos estacionales y regulados, se ha mantenido por debajo del 2% durante varios meses consecutivos, lo que sostiene las expectativas del Gobierno sobre una eventual desaceleración del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
¿Qué es la inflación núcleo y por qué el Gobierno la prioriza?
La inflación núcleo, también denominada subyacente o core, representa el 70% de la canasta de consumo relevada por el INDEC. Se calcula excluyendo dos categorías específicas: los bienes y servicios con comportamiento estacional (frutas, verduras, turismo, pasajes aéreos) y aquellos sujetos a regulación o con alto componente impositivo (electricidad, gas, agua, transporte público, combustibles, educación, servicios de salud).
El Ministerio de Economía, a través del ministro Luis Caputo, ha utilizado este componente en múltiples ocasiones para defender el plan oficial. La razón es que refleja la tendencia de los precios en el mediano plazo sin interferencias de decisiones políticas puntuales. Los analistas consultados coinciden en que permite observar la evolución de los precios eliminando factores externos que no responden directamente a las condiciones macroeconómicas generales.
Según especialistas, el indicador tiene un vínculo directo con la política monetaria del BCRA. Los movimientos en precios estacionales y regulados escapan al control de la política monetaria, ya que responden a decisiones de ajuste tarifario o ciclos climáticos. Por eso, el Gobierno considera más relevante monitorear la inflación núcleo para evaluar el impacto real de sus medidas de control monetario.
¿Es suficiente analizar solo la inflación núcleo?
Los analistas económicos advierten sobre los riesgos de enfocarse exclusivamente en este indicador. Argentina atraviesa un escenario de cambios en los precios relativos, particularmente por los ajustes de subsidios que aún continúan en servicios energéticos. Si el Gobierno mantiene ajustes tarifarios pendientes, estos podrían generar presiones inflacionarias que no se capturan en la inflación núcleo.
Durante el gobierno de Mauricio Macri se observó un problema similar: el BCRA fijaba metas de inflación que no incluían ajustes tarifarios pendientes, lo que resultó en incumplimiento sistemático de objetivos. Los especialistas enfatizan que es necesario monitorear todas las categorías de precios, más allá de la métrica núcleo, para tener una visión integral del fenómeno inflacionario.
Otro aspecto controvertido es la inclusión de la carne en el cálculo de inflación núcleo. Este producto presenta estacionalidad marcada vinculada a factores específicos como retención de animales y apertura de mercados, que no necesariamente responden a señales macroeconómicas generales.
Perspectivas para el segundo semestre de 2026
Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, los analistas proyectan una leve tendencia a la baja en la inflación núcleo durante los próximos meses. Para agosto de 2026, la mediana de expectativas ubica el incremento en 1,7%, mientras que el promedio del Top 10 de pronosticadores coincide con la misma cifra.
Las proyecciones para los meses siguientes mantienen esta trayectoria: septiembre en 1,7%, octubre y noviembre en 1,6%, y diciembre nuevamente en 1,7%. Sin embargo, los analistas advierten que la inflación núcleo "cuesta bajar" debido a posibles movimientos del tipo de cambio y presiones en servicios vinculados con los salarios. El mercado espera que la combinación de política fiscal y monetaria aplicada por el Gobierno contribuya gradualmente a reducir las presiones inflacionarias, aunque el proceso será paulatino.
Impacto para empresas y administradores de negocios en Argentina
Para los dueños y administradores de empresas, entender la diferencia entre inflación núcleo e inflación general es crítico para la toma de decisiones. Si bien la inflación núcleo sugiere moderación en precios de bienes y servicios sin regulación, los incrementos en tarifas de energía, transporte y servicios afectarán directamente los costos operativos de la mayoría de las pymes.
La estrategia del Gobierno de enfatizar la inflación núcleo podría generar una falsa sensación de estabilidad si se ignoran los ajustes tarifarios pendientes. Las empresas deben proyectar sus costos considerando la inflación general completa, no solo el núcleo, para evitar márgenes insuficientes. Además, los movimientos esperados del tipo de cambio en el segundo semestre impactarán en los precios de bienes importados y en los costos de financiamiento en dólares, factores que no están completamente capturados en la métrica núcleo.







