Las principales consultoras privadas proyectan que la inflación de junio de 2026 se ubicaría entre 1,8% y 1,9%, perforando por primera vez en diez meses la barrera del 2% que había resistido durante gran parte del año. Este resultado contrastaría con la estimación del Banco Central, que anticipaba una suba de 2,1% para el mismo período.
¿Cuál fue la inflación de junio según las consultoras?
La Fundación Libertad y Progreso estimó la inflación de junio en 1,8%, mientras que C&T Asesores (de los economistas Camilo Tiscornia y María Castiglioni Cotter) proyectó 1,9%, marcando la cifra más baja desde agosto de 2025. Ambas mediciones representan un quiebre significativo respecto a los últimos diez meses de comportamiento de precios.
Según Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, la desaceleración fue gradual: "El mes comenzó cerca del 2,1%, descendió al 2%, se mantuvo en torno al 1,9% y finalmente cerró en 1,8%". De confirmarse este dato en la medición oficial del INDEC, la inflación acumulada de los últimos doce meses alcanzaría 33,6%, apenas superior al 33,2% registrado en mayo.
Rubros clave que moderaron el IPC en junio
La moderación en junio de 2026 respondió a dinámicas contrapuestas entre categorías. Mientras que componentes núcleo y regulados contribuyeron a la baja, los rubros estacionales aceleraron sus subas. Los analistas identificaron tres categorías con incrementos superiores al promedio:
- Bienes y servicios varios: avanzó 2,9%, liderado por cigarrillos
- Salud: creció 2,5%, con medicamentos y prepagas en línea
- Vivienda: mostró ajustes en sueldos de encargados de edificios
En contraste, alimentos y bebidas aumentó 1,9% durante junio, con volatilidad en verduras (subida superior al 10%) compensada por moderación en carne, que registró el menor incremento desde septiembre de 2025. El rubro indumentaria fue determinante en la desaceleración: comenzó a reflejar liquidaciones de fin de temporada e incluso mostró señales de deflación en el tramo final del mes, aunque el promedio mensual aún registró leve suba.
El papel de la política monetaria en la desinflación
Cachanosky vinculó directamente la caída de la inflación con el apretón monetario implementado desde agosto de 2025. Señaló que los efectos tardíos de esa política comenzaron a manifestarse tras el pico inflacionario de marzo de 2026: "Desde entonces, la inflación se moderó en abril, bajó con más fuerza en mayo y en junio estaría por debajo del 2%".
Este resultado dependerá de que se mantengan dos condiciones: normalización de la demanda de pesos y control continuado de la emisión monetaria, tal como ocurrió durante los últimos meses del semestre.
¿Qué esperar para julio y los meses siguientes?
Aunque la tendencia de precios mostró desaceleración hacia el cierre de junio (rondando 1,5% en los últimos días), los analistas advierten sobre dos factores que podrían presionar la inflación de julio: las vacaciones de invierno, que generarán picos en rubros turísticos, y la cotización al alza del dólar, que durante junio trepó aproximadamente 5%.
C&T Asesores proyecta que la menor inflación de junio favorecería cifras más bajas en julio, aunque con cautela por la estacionalidad. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, publicado a inicios de junio, esperaba que recién en agosto de 2026 la inflación se ubicara por debajo del 2% mensual; sin embargo, estos nuevos datos de consultoras sugieren que la meta podría alcanzarse con un mes de anticipación.
Implicaciones para empresas y administradores de negocios
Para dueños y administradores de empresas, la proyección de inflación más baja representa oportunidades y riesgos simultáneos. Una inflación moderada (1,8% a 1,9%) alivia la presión sobre márgenes operativos y facilita la planificación financiera a corto plazo; sin embargo, la volatilidad del dólar requiere revisión urgente de estrategias de cobertura y precios de venta, especialmente en sectores con costos importados.
Sectores como indumentaria, turismo y servicios gastronómicos deben recalibrar estrategias de pricing considerando la deflación emergente en algunas categorías y la estacionalidad de julio. Para empresas con financiamiento en pesos, tasas de plazo fijo y créditos, la moderación inflacionaria podría mejorar la rentabilidad real; pero la incertidumbre sobre sostenibilidad del control monetario exige prudencia en decisiones de inversión de mediano plazo.







