Tras la aceleración inflacionaria de julio 2026 (2,1%), las consultoras privadas proyectan una desaceleración en agosto a 1,8%, retomando la tendencia descendente que caracterizó los tres meses anteriores.
¿Qué pasó con los precios en julio?
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la inflación en julio alcanzó 2,1%, representando un aumento de 0,2 puntos porcentuales respecto a junio. Este dato interrumpió la secuencia de tres meses consecutivos de baja en los precios, generando interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para sostener la desaceleración. Si bien la estacionalidad del mes —marcada por las vacaciones de invierno— explica parte del repunte, el mercado comenzó a analizar con atención el comportamiento de agosto.
Proyecciones de las consultoras para agosto 2026
Analytica registró variaciones dispares en alimentos y bebidas durante las primeras semanas de agosto. En la segunda semana relevó un aumento de 0,8% en ese rubro, aunque proyectó un promedio de 1,8% para las cuatro semanas del mes. Entre los movimientos más destacados figuraron:
- Verduras: 5,4% de aumento
- Pescados y mariscos: 3%
- Carnes y derivados: 0,7%
- Frutas: 0,3%
De confirmarse la proyección de 1,8% para el mes completo, significaría una desaceleración de 0,3 puntos porcentuales, ubicándose incluso por debajo del 1,9% de junio. El Banco Central de la República Argentina (BCRA), en su último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), también proyectó que agosto cerraría con inflación del 1,8%.
LCG observó dinámicas distintas en alimentos y bebidas durante la segunda semana de agosto. La consultora registró una baja de 0,3% en ese rubro, compensando parcialmente el aumento de la semana previa. El promedio de cuatro semanas desaceleró a 2,2%, 0,3 puntos porcentuales menos que el período anterior. Dentro de este movimiento destacaron ajustes en carnes (caída de 1%) y bebidas (descenso de 1,6%).
Para el promedio mensual, LCG identificó las principales presiones inflacionarias en carnes (2,6%), panificados (5%) y lácteos (3,8%). Estos tres sectores explican la persistencia de la inflación núcleo dentro del rubro alimentos y bebidas, según la consultora.
EconViews relevó los precios en supermercados del Gran Buenos Aires durante la segunda semana de agosto, registrando un aumento de 0,1% en alimentos y bebidas. La verdulería lideró las subas con 0,8%, mientras que carnes descendió 0,3%. El acumulado de las últimas cuatro semanas alcanzó 2,2%.
Contexto oficial: equilibrio fiscal y disciplina monetaria
El ministro de Economía, Luis Caputo, contextualizó el rebote inflacionario de julio dentro de factores estacionales e internacionales. Según el funcionario, el aumento de 0,2 puntos porcentuales respecto a junio no constituye una sorpresa dado que julio es un mes estacionalmente alto. Caputo también señaló que el precio del petróleo se duplicó aproximadamente en los últimos ocho meses, afectando la inflación global.
El ministro enfatizó que la política económica mantiene el equilibrio fiscal y la disciplina monetaria, pilares que permitirán la convergencia de la inflación argentina hacia niveles internacionales. "Es un tema de tiempo hasta que la inflación converja hacia la inflación internacional", afirmó, destacando que otros países también enfrentan presiones inflacionarias similares.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Para los dueños y administradores de empresas, la trayectoria de la inflación en agosto resulta crítica. Una desaceleración a 1,8% facilitaría la planificación de costos operativos, márgenes comerciales y estrategias de fijación de precios. Sin embargo, la persistencia de inflación núcleo en alimentos (con aumentos en panificados, lácteos y carnes) afecta directamente a empresas de distribución, gastronomía y comercio minorista.
La volatilidad semanal observada por las consultoras también impacta en la gestión de inventarios y en las decisiones sobre compras de insumos. Sectores como alimentos y bebidas deben monitorear de cerca los movimientos de verduras, carnes y productos lácteos para ajustar márgenes operativos. Además, si la inflación internacional y el precio del petróleo continúan presionando, es probable que los costos de transporte y logística sigan influyendo en la cadena de precios, aspecto fundamental para empresas que dependen de insumos importados o de distribución nacional.







