La industria manufacturera argentina enfrenta una crisis de empleo formal sin precedentes. Desde agosto de 2023 —su último pico de ocupación— el sector acumula la pérdida de 89.667 trabajadores registrados, lo que representa una caída del 7,5%. Este deterioro se intensificó durante 2024 y 2025, posicionando a la manufactura como el principal motor de destrucción de empleo formal en la economía privada, según datos de organismos especializados y estudios de universidades nacionales.
¿Cuáles son las ramas industriales más afectadas?
La contracción del empleo industrial ha sido desigual según el sector. Textiles, confecciones, cuero y calzado encabezaron la caída con 28.088 puestos menos desde agosto de 2023, una baja del 23%. La metalmecánica le sigue con 21.384 empleos perdidos, equivalente a una contracción del 9%. Otras ramas también registraron pérdidas significativas: otras manufacturas perdieron 15.368 puestos; automotores y neumáticos, 9.552; madera, papel, edición e impresión, 6.241; y química y petroquímica, 5.453. La excepción fue alimentos y tabaco, que mostró mayor resistencia con apenas 856 puestos menos, representando apenas el 0,2% de contracción.
El diagnóstico de largo plazo: una década de deterioro
El problema industrial trasciende la coyuntura reciente. Según un informe de Techint elaborado por Bernardo Kosacoff y Mariana Coatz, entre 2011 y 2025 el PBI industrial por habitante cayó 28%, y durante ese período no se creó empleo formal adicional en el sector pese al crecimiento demográfico superior al 15%. Los autores identifican tres segmentos industriales coexistentes: un núcleo moderno y exportador; un entramado amplio de empresas orientadas al mercado interno con capacidades pero problemas de productividad; y un segmento de baja productividad e informalidad elevada.
El contexto internacional agrava la situación. China concentra el 50% de la producción industrial global y más del 20% del comercio de manufacturas, generando excedentes de capacidad y competencia internacional cada vez más agresiva. Tras la recuperación parcial en 2025, las actividades vinculadas con molienda agrícola e hidrocarburos mostraron mejor desempeño, mientras que las ramas orientadas al mercado interno siguieron rezagadas.
Informalidad industrial en alza: del 32,2% al 40,8%
El avance de la informalidad marca otra dimensión crítica del deterioro industrial. Según el Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario, la informalidad en la industria manufacturera pasó del 32,2% en el cuarto trimestre de 2016 al 41,9% en el tercer trimestre de 2025, ubicándose en 40,8% en el primer trimestre de 2026. Este cambio es relevante para un sector históricamente asociado al empleo registrado.
La transformación laboral es más amplia: entre 2017 y 2025, el cuentapropismo pasó del 21,1% al 24,5% de los ocupados, en detrimento del empleo asalariado. En el primer trimestre de 2026, el 65,3% de los cuentapropistas era informal frente al 37,9% de los asalariados. La informalidad impacta directamente en el bienestar: en el cuarto trimestre de 2025, el 34,3% de los trabajadores informales vivía en hogares pobres, contra el 10% de los formales.
Cierre empresario: 30.633 firmas menos desde noviembre 2023
El Monitor de empresas de Fundar, basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, revela otra cara de la crisis productiva. Desde noviembre de 2023 se perdieron 30.633 empresas, equivalente al 6% del total, marcando la peor caída en los primeros 30 meses de un gobierno. En mayo de 2026, se registraron 16 meses consecutivos de caída mensual en la cantidad de firmas, con 16.560 empresas menos en la comparación interanual, una baja del 3,3%.
La contracción fue sectorial y territorial. Transporte y almacenamiento registró la mayor caída desde noviembre de 2023 con 6.733 empresas menos (17,05%); actividades inmobiliarias, 4.098 firmas menos (13,81%); y construcción, 2.033 empresas menos (9,34%). En el mapa provincial, 23 de las 24 jurisdicciones mostraron pérdidas desde noviembre de 2023. La única excepción fue Neuquén, que creció 1,6%, reflejando el mejor desempeño de sectores vinculados con energía y minería.
Oportunidades en energía, minería y agroindustria: el desafío de los encadenamientos
Techint identifica una oportunidad extraordinaria en oil & gas (Vaca Muerta), minería y agroindustria como motores exportadores. Sin embargo, advierte que esos sectores dinámicos no generarán desarrollo industrial de manera automática. El desafío será construir encadenamientos con proveedores locales, ingeniería, tecnología, bienes de capital y empleo calificado.
La agenda propuesta combina tres planos: macroeconomía estable compatible con crecimiento e inversión; mejora de competitividad sistémica (crédito, impuestos, logística, energía e infraestructura); y agenda de productividad empresaria apoyada en digitalización, inteligencia artificial, sustentabilidad y formación de talento. Los autores descartan una vuelta al proteccionismo tradicional, apostando a una política productiva moderna, evaluable y abierta al mundo, pero atenta a subsidios, dumping y nuevo proteccionismo global.
Impacto para empresas y administradores: la fragilidad del tejido productivo
Para dueños y administradores de empresas, los datos exponen un entramado productivo en fragilidad. La destrucción simultánea de empleo formal, empresas y competitividad limita el mercado interno y presiona sobre márgenes. Las pymes orientadas al consumo doméstico enfrentan caída de demanda, competencia importada y costos de financiamiento elevados, mientras que proveedores de sectores dinámicos (energía, minería) tienen oportunidades pero requieren inversión en tecnología y calificación.
La informalidad creciente también impacta a empresas formales, que pierden clientes y compiten con actores sin cargas tributarias. Para empresarios argentinos, la prioridad es identificar si su modelo de negocio está expuesto al mercado interno debilitado o si puede conectarse con los nuevos complejos exportadores. La estabilidad macroeconómica y las mejoras en competitividad sistémica serán críticas para evitar que la crisis industrial se profundice en 2026 y 2027.







