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Industria argentina: Kosacoff explica por qué es solución
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Industria argentina: Kosacoff explica por qué es solución

La industria argentina no es el problema sino parte de la solución , según el análisis del economista Bernardo Kosacoff. En una reciente intervención, el especialista defendió el rol central del…

La industria argentina no es el problema sino parte de la solución, según el análisis del economista Bernardo Kosacoff. En una reciente intervención, el especialista defendió el rol central del sector manufacturero para la recuperación económica del país, cuestionando la percepción negativa que existe sobre las actividades productivas y enfatizando que el entramado industrial posee capacidades significativas aún sin explotar.

¿Por qué la industria es clave para Argentina?

Argentina se encuentra entre los cinco países en desarrollo con una estructura productiva industrial altamente significativa, una característica que representa una oportunidad estratégica frecuentemente subestimada. Kosacoff señaló que el país cuenta con aproximadamente treinta mil empresas sólidas en el sector, más allá de las miles de pymes y firmas familiares que conforman el tejido productivo. Esta base industrial ofrece potencial para recuperar fuentes de crecimiento, empleo y, fundamentalmente, para impulsar la inversión privada, actualmente en niveles muy débiles.

El cierre de plantas industriales durante 2026 refleja dificultades reales, pero no justifica generalizar sobre el conjunto del sector. Kosacoff advirtió contra los diagnósticos superficiales que ignoran la heterogeneidad de la estructura productiva argentina. Lo que se requiere es un análisis más sofisticado que permita apuntalar sectores con capacidades comprobadas para liderar la recuperación.

Sectores modernos y encadenamientos productivos

Argentina experimenta un desempeño notable en sectores dinámicos como minería, energía, shale, bioeconomía y servicios basados en conocimiento. Estos espacios aprovechan plenamente su potencial y generan un impacto positivo en la capacidad exportadora del país. Sin embargo, Kosacoff enfatizó que este crecimiento sectorial no es suficiente por sí solo.

Para que estos sectores modernos logren mayor viabilidad y sostenibilidad en el largo plazo, resulta imprescindible recomponer los ecosistemas productivos completos, incluyendo encadenamientos con proveedores y clientes. La fragmentación del tejido industrial debilita incluso a los sectores de punta, limitando su capacidad de expansión y generación de valor agregado.

Herramientas de política industrial: errores del pasado

El gobierno anterior aplicó instrumentos de apoyo a la producción de manera altamente discriminatoria y deficiente. Entre los mecanismos mal implementados figuraron administración del comercio mediante CIRA, créditos bancarios a tasas artificialmente bajas, sobrefacturación de importaciones y acceso a dólares del Banco Central muy por debajo de cotizaciones de mercado. Estas prácticas generaron pérdida de reputación para el sector manufacturero y beneficiaron a menos de mil empresas que concentraron más del noventa por ciento de los subsidios.

Las treinta mil empresas que no accedieron a estos instrumentos enfrentaron competencia desleal, ya que sus competidores recibían ventajas de importación que les eran negadas. Esta distorsión no fortaleció la estructura productiva ni promovió transformación sectorial alguna. Por el contrario, generó ineficiencias macroeconómicas que persisten en el presente.

Presiones de costos y competencia internacional

La manufactura argentina enfrenta presiones múltiples derivadas de cambios en precios relativos. Los bienes que compiten con importaciones crecieron en precios la mitad del promedio general, reduciendo márgenes de rentabilidad. Simultáneamente, costos de servicios públicos y privados experimentaron incrementos brutales que no pueden trasladarse vía precios debido a la competencia externa.

China, que representa el treinta por ciento de la producción mundial, mantiene políticas de apoyo directo a la producción con subsidios significativos. El tipo de cambio actual, aunque estable, no compensa estas presiones estructurales. Durante 2026 se proyecta un superávit comercial cercano a treinta mil millones de dólares, pero este resultado no se refleja en alivio para el sector manufacturero.

Mercado laboral y formalización: la deuda pendiente

Desde 2011 hasta 2026, la Argentina no registró creación de empleo privado formal neto, mientras la población creció quince por ciento. El desempleo no aumentó porque la población desocupada migró hacia el sector informal, un fenómeno que Kosacoff calificó como "un desastre en perspectiva de desarrollo económico".

La informalidad laboral representa no solo menores salarios y protección social, sino un deterioro en la calificación del recurso humano y la generación de valor agregado sostenible. Este desequilibrio limita la capacidad de crecimiento de largo plazo de toda la economía.

RIGI y política industrial moderna: alcances y limitaciones

El gobierno actual implementó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que Kosacoff reconoció como "la política industrial más fuerte de las últimas décadas". Sin embargo, este instrumento beneficia principalmente al sector moderno de la economía. Para potenciar su efectividad, resulta necesario diseñar incentivos que promuevan encadenamientos productivos y bienes más sofisticados.

Un desafío crítico es que la tasa de inversión nacional continúa cayendo, afectando no solo al sector moderno sino al conjunto de la economía. Kosacoff advirtió que sin condiciones de inversión para el resto del tejido productivo, la sostenibilidad macroeconómica de mediano plazo se verá comprometida.

Infraestructura: la deuda histórica de Argentina

El deterioro de la infraestructura constituye uno de los fracasos más significativos de Argentina en años recientes. Caminos, puertos, energía y logística deficientes impactan directamente en la competitividad industrial. Kosacoff propuso financiar proyectos de infraestructura mediante organismos multilaterales de crédito, liberando fondos nacionales para programas de construcción que impulsen la actividad económica.

Impacto para empresas y administradores: por qué esto importa

Para los dueños y administradores de empresas argentinas, el diagnóstico de Kosacoff plantea un escenario claro: la recuperación industrial es posible pero requiere repensar incentivos y reglas de juego de manera integral. Las pymes y empresas medianas que operan sin acceso a subsidios discriminatorios enfrentan costos estructurales crecientes —servicios, energía, logística— que erosionan márgenes sin compensación vía precios.

La apertura comercial y la competencia con importaciones chinas subsidiadas demandan que las empresas argentinas mejoren productividad y agreguen valor. Simultáneamente, la inversión privada débil limita acceso a financiamiento y tecnología. Los administradores deben monitorear políticas de encadenamientos productivos y aranceles que equilibren competencia leal con protección contra dumping. La estabilidad macroeconómica depende de fortalecer el tejido manufacturero completo, no solo sectores de punta, lo que repercute directamente en demanda, empleo y mercados para proveedores y clientes de cualquier empresa.

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