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Importaciones por courier: la tensión entre desregulación y control aduanero
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Importaciones: un régimen que divide al Gobierno, ¿vuelven los controles?

El régimen de importaciones por courier enfrenta una profunda división dentro del Gobierno argentino entre quienes impulsan la desregulación total y los técnicos aduaneros que advierten sobre…

El régimen de importaciones por courier enfrenta una profunda división dentro del Gobierno argentino entre quienes impulsan la desregulación total y los técnicos aduaneros que advierten sobre vulnerabilidades operativas sin precedentes. La flexibilización de este canal, impulsada por el Ministerio de Economía bajo la dirección de Luis Caputo, se presenta como herramienta para presionar precios internos, pero genera tensiones con sectores industriales locales que denuncian competencia desleal y fraudes crecientes.

¿Cuánto creció el volumen de paquetes por courier?

El flujo de envíos se multiplicó de manera exponencial durante 2025 y 2026. Históricamente, el sistema procesaba un promedio de 300.000 envíos mensuales, pero en la actualidad opera con un piso de 1,6 millones de paquetes al mes. Durante marzo de 2026, las importaciones por courier alcanzaron los US$ 103 millones, el segundo registro mensual más alto en la historia, con una suba interanual del 123,1%. En los primeros cinco meses de 2026, el acumulado llegó a US$ 518 millones.

Esta avalancha de microimportaciones desbordó la capacidad de fiscalización de las agencias de control. La selectividad aduanera —la capacidad física de determinar qué bultos revisar a fondo— quedó saturada, exponiendo vulnerabilidades operativas del sistema simplificado.

Fraude, subfacturación y el problema del "microcontrabando"

Andrés Velis, director de la Aduana, reconoció públicamente que el organismo carece de las condiciones de seguimiento y seguridad anticipada necesarias para garantizar el funcionamiento adecuado del régimen. El funcionario advirtió que, en los términos actuales, el courier "va a desaparecer" si no se endurecen los controles.

Los referentes de industrias locales (textil, calzado, electrónica) denuncian que la ampliación de los topes a US$ 3.000 sin trazabilidad rigurosa propició un "microcontrabando a gran escala". Las redes informales fragmentan el contrabando tradicional en miles de envíos individuales para evadir controles estándar, legalizando de hecho el ingreso masivo de réplicas y mercadería subvaluada. Productos como pantalones de jean llegan desde China a precios irrisorios, cercanos a US$ 0,55.

La brecha diplomática: China no responde desde hace siete años

Diego Figueroa, Asesor de la Dirección General de Aduana, expuso un obstáculo crítico: China lleva siete años sin responder los requerimientos informáticos y diplomáticos enviados desde Argentina para verificar valores reales de origen. Sin cooperación internacional, los expedientes por fraude marcario y subvaluación se estancan permanentemente en tribunales, imposibilitando denuncias penales firmes.

Esta brecha diplomática revela que la Aduana aplica políticas definidas por el Poder Ejecutivo, pero enfrenta limitaciones estructurales fuera de su órbita para combatir maniobras de subfacturación organizadas desde el exterior.

¿Existe una alternativa entre cerrar fronteras y mantener un sistema "colador"?

Desde el sector logístico privado se propone una tercera vía: modernizar la fiscalización sin desmantelar el régimen de envíos simples. Gabriel Salomón, director comercial de Jidoka, argumenta que el courier "no es un enemigo de la industria nacional, sino infraestructura comercial" que permite a pymes acceder a tecnología, muestras, repuestos e insumos sin costos incompatibles con su producción.

La propuesta se basa en control inteligente por riesgo real en lugar de burocracia uniforme. Incluye:

  • Información anticipada y automatización: datos digitales previos de cargas antes del arribo, clasificación arancelaria automatizada (NCM) y validación inteligente de valores declarados.
  • Reglas tecnológicas: distinguir con precisión entre consumo personal, microimportación productiva y reventa comercial.
  • Fiscalización enfocada: concentrar controles físicos en seguridad eléctrica, salud pública, propiedad intelectual, valoración y mercaderías prohibidas.
  • Digitalización total: transparencia completa de procesos para que el e-commerce transfronterizo funcione como motor de competitividad sin desproteger el mercado local.

El impacto para empresas y administradores de negocios argentinos

Para dueños y administradores de empresas, esta tensión regulatoria genera incertidumbre operativa inmediata. Si el Gobierno endurece controles aduaneros, los tiempos de importación se extenderán y los costos aumentarán, afectando la competitividad de pymes que dependen de insumos y componentes importados por courier. Por el contrario, si mantiene la flexibilización actual sin fiscalización efectiva, la competencia desleal de productos importados subvaluados erosionará márgenes de empresas locales que ya enfrentan caída del consumo interno.

La clave para empresarios es monitorear si el Gobierno opta por modernizar controles (opción que preservaría acceso a insumos) o por retornar a restricciones tradicionales (que cerraría el canal pero podría proteger mercados locales). Mientras tanto, quienes operan en importación deben anticipar posibles cambios normativos y documentar todas las operaciones con máxima precisión para evitar exposición a futuras auditorías aduaneras más rigurosas.

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