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IA y productividad: por qué no garantiza menor inflación
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IA y productividad: por qué no garantiza menor inflación

Un análisis del Fondo Monetario Internacional advierte que la inteligencia artificial puede elevar la productividad, pero eso no asegura una reducción de la inflación durante la transición. La…

Un análisis del Fondo Monetario Internacional advierte que la inteligencia artificial puede elevar la productividad, pero eso no asegura una reducción de la inflación durante la transición. La inversión anticipada, los cuellos de botella y la presión sobre salarios podrían exigir tasas de interés más altas.

¿Puede la IA frenar la inflación automáticamente?

La relación entre productividad e inflación no es automática, según un estudio coescrito por Silvana Tenreyro, quien en agosto de 2026 asumió como consejera económica del Fondo Monetario Internacional. El análisis, elaborado junto con Jenny Chan del Banco de Inglaterra y Ludovica Ambrosino, plantea que durante la fase inicial de adopción tecnológica, la inteligencia artificial podría incluso aumentar las presiones sobre los precios.

Aunque la IA promete generar mayor cantidad de bienes y servicios con los mismos recursos, ese beneficio no se materializa de inmediato. Las empresas aceleran sus planes de inversión y los hogares incrementan el gasto basándose en expectativas de futuras ganancias de productividad, mientras la capacidad productiva existente permanece limitada. Ese desfase temporal crea un escenario donde la demanda crece antes que la oferta.

Cuellos de botella en infraestructura y componentes

La expansión de centros de datos ofrece un ejemplo concreto del problema. Durante 2025 y 2026, la demanda de capacidad de cómputo ha impulsado los precios de memoria y chips gráficos, recursos que compiten entre empresas tecnológicas y operadores de sistemas de inteligencia artificial.

Esa presión no se limita a grandes proveedores. El encarecimiento de componentes especializados se traslada a los precios de teléfonos, computadoras portátiles y otros dispositivos electrónicos de consumo. Mientras los centros de datos absorben una parte creciente de la oferta disponible, fabricantes y consumidores enfrentan costos más altos antes de que la nueva infraestructura genere servicios adicionales a escala suficiente.

Para los bancos centrales, esa secuencia complica la lectura de los indicadores económicos. Una inflación impulsada por la demanda de equipos tecnológicos puede coincidir con expectativas de crecimiento más fuerte, pero no implica necesariamente que exista una expansión equivalente de la oferta capaz de contener los precios.

¿Dónde se concentran las ganancias de productividad?

El estudio diferencia los efectos según el sector donde se materialicen los beneficios de la IA. Las mejoras en servicios producidos internamente tienen mayores posibilidades de reducir la inflación doméstica, porque amplían directamente la oferta disponible para los consumidores locales.

El resultado es distinto cuando las ganancias se concentran en bienes destinados a la exportación. Una industria exportadora más productiva puede aumentar sus ventas y demandar más trabajadores, lo que tiende a elevar los salarios internos y, con ellos, el gasto en servicios cuya oferta no puede expandirse con rapidez equivalente. Restaurantes, vivienda, transporte y atención profesional podrían recibir demanda adicional sin contar de inmediato con suficientes recursos para responder.

Implicaciones para la política monetaria

El principal riesgo consiste en confundir una promesa tecnológica con capacidad productiva ya disponible. Si las empresas y hogares gastan anticipadamente mientras los equipos y servicios necesarios siguen escaseando, una autoridad monetaria que espere demasiado podría permitir que la presión sobre precios se vuelva más persistente.

Tenreyro, quien integró el Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra entre 2017 y 2023, contribuyó al análisis en su calidad de profesora de la London School of Economics. La investigación fue publicada en el blog Bank Underground del Banco de Inglaterra, un espacio de discusión que no representa necesariamente la posición oficial de la institución.

Qué significa para empresas y administradores argentinos

Para los dueños y administradores de empresas argentinas, este análisis internacional tiene implicaciones directas sobre las decisiones de inversión y financiamiento. Si los bancos centrales mantienen tasas de interés más altas durante la transición tecnológica, el costo del crédito para expansión o modernización será más elevado. Las pymes que dependan de importaciones de componentes electrónicos enfrentarán presiones de precios mientras sus proveedores internacionales compiten por chips y memoria.

Además, si la productividad se concentra en sectores exportadores, la presión sobre salarios y servicios domésticos podría replicarse en Argentina, elevando costos operativos sin que necesariamente se materialicen ganancias de eficiencia en actividades de mercado interno. Las empresas que inviertan en IA deben considerar tanto el timing de retorno de esas inversiones como el contexto de política monetaria global que condicionará el costo del capital durante los próximos años.

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