Hesai Technology, fabricante chino de sensores lidar, expande su presencia en Estados Unidos a pesar de estar en la lista negra del Pentágono desde 2024. Su alianza con Nvidia y la integración de sus dispositivos en vehículos autónomos reabre el debate sobre riesgos de seguridad nacional y dependencia tecnológica.
¿Quién es Hesai y por qué está en la lista negra del Pentágono?
Hesai Technology fue designada como entidad militar china en 2024 por el Departamento de Defensa de EE.UU., aunque esa clasificación no prohíbe la venta de sus productos para usos comerciales no militares. La empresa, con sede en Shanghai, fabrica sensores lidar: dispositivos que emiten pulsos láser para construir mapas tridimensionales del entorno. Esa tecnología resulta esencial en vehículos autónomos, robots industriales y sistemas de navegación.
David Li, cofundador y CEO de Hesai, rechaza la narrativa de riesgo para la seguridad nacional. En declaraciones recientes, afirmó que no existe evidencia suficiente para la decisión del Pentágono y que sus productos son seguros. Li sostiene que su empresa nunca ha trabajado para el ejército chino y que las acusaciones son "ficción".
La expansión comercial de Hesai en infraestructura crítica de EE.UU.
A pesar de la designación del Pentágono, Hesai ha ampliado significativamente su presencia en Estados Unidos. Durante 2026, la empresa integró sus sensores en plataformas de conducción autónoma de Nvidia, anunciado en enero en la Feria de Electrónica de Consumo. Los dispositivos de Hesai ahora aparecen en robotaxis, camiones autónomos, sistemas agrícolas y aplicaciones de monitoreo en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York.
La alianza con Nvidia revela la relevancia estratégica de Hesai. Los sensores lidar de la empresa se han integrado en ecosistemas de empresas como Zoox (Amazon), Waabi, Kodiak, Nuro y Agtonomy. El costo de sus unidades cayó de más de US$ 10.000 a menos de US$ 200, presionando a fabricantes occidentales como Aeva, cuyas unidades cuestan "unos pocos cientos de dólares".
Riesgos de ciberseguridad: malware, manipulación de datos y acceso a información sensible
Expertos y legisladores advierten sobre vulnerabilidades técnicas del lidar. Miroslav Pajic, profesor de la Universidad de Duke, demostró en laboratorio que cualquier sensor lidar puede ser comprometido con malware insertado en fábrica o mediante actualizaciones de firmware. Su equipo logró insertar una "persona fantasma" en la nube de puntos del sensor y también borrar objetos reales del campo visual, impidiendo que un vehículo autónomo detecte peatones u obstáculos.
Craig Singleton, director del Programa de China en la Foundation for Defense of Democracies, concluyó que los sensores fabricados en China pueden permitir que Pekín acceda a datos sensibles de infraestructura crítica, aeropuertos y nodos de defensa. En sus presentaciones ante la SEC, Hesai reconoce que el gobierno chino tiene supervisión significativa sobre sus operaciones y puede intervenir en cualquier momento.
Li responde que los sensores no almacenan información y que son los socios quienes deben proteger los datos recolectados. También afirmó que Hesai no tiene acceso a esa información una vez desplegado el hardware. Sobre el incidente de firmware de 2024 (cuando los sensores dejaron de funcionar el 29 de febrero por no considerar año bisiesto), Li sostuvo que fue un error de codificación, no malware, solucionado en 24 horas.
Precedentes: Huawei, DJI y el riesgo del "arrancar y reemplazar"
Washington enfrentó situaciones similares con otras empresas chinas. Huawei fue incluida en la lista negra del Pentágono en 2021, pero eso no impidió su uso inicial. Luego, la FCC obligó a operadores a "arrancar y reemplazar" sus equipos desde julio de 2021, generando costos masivos. DJI, líder en drones, fue vetada en 2022 y en 2024 demandó al Departamento de Defensa, perdiendo el caso en 2025 y apelando actualmente.
TP-Link también fue añadida a la lista negra en junio, y la FCC prohibió la venta de nuevos modelos. El patrón es consistente: adopción acelerada impulsada por precio, seguida de una reacción regulatoria severa cuando la tecnología ya está profundamente integrada.
Apoyo gubernamental chino y batalla legal en curso
En su reporte anual de 2025 ante la SEC, Hesai detalló subsidios estatales, tasa impositiva preferencial del 15% frente al 25% estándar, préstamos por debajo del índice de referencia e incentivos fiscales que permiten deducir el 200% de costos de I+D. Li niega que estos programas sean inusuales y sostiene que incentivos similares existen en muchos países. También afirmó que ninguna entidad gubernamental china posee participación accionaria en la empresa.
La disputa legal sigue abierta. Tras ser incluida en la lista negra en enero de 2024, Hesai demandó al Departamento de Defensa en mayo de ese año, perdió en 2025 y actualmente apela. El Pentágono argumentó que Hesai forma parte del ecosistema de fusión militar-civil de China, citando su ubicación en el distrito Jiading de Shanghai. Li rechazó esa lógica con una analogía: sería como considerar que toda Virginia es militar solo porque allí se encuentra el Pentágono.
Presión legislativa y el dilema de la infraestructura autónoma estadounidense
En el Capitolio, John Moolenaar, republicano por Michigan y presidente del Comité Selecto sobre el Partido Comunista Chino, expresó preocupación por el uso de tecnología lidar china en infraestructura crítica. El comité trabaja en iniciativas para proteger la industria automotriz estadounidense, incluyendo una legislación para eliminar gradualmente la tecnología lidar fabricada en China.
En mayo, Moolenaar presentó una iniciativa para prohibir vehículos chinos en carreteras estadounidenses, argumentando que la experiencia previa obliga a desconfiar de garantías sobre puertas traseras y transmisión de datos. McKinsey & Company estima que la conducción autónoma tendrá un potencial global de entre US$ 300.000 millones y US$ 400.000 millones para 2035.
Hesai controla aproximadamente un tercio del mercado global de lidar automotriz y cotiza tanto en Nasdaq como en la Bolsa de Hong Kong. Actualmente no existe una ley que impida a empresas chinas en listas negras negociar acciones en bolsas estadounidenses, ilustrando un desfase entre la velocidad del mercado y la de la legislación.
Impacto para empresas argentinas: la dependencia tecnológica y el riesgo geopolítico
Para administradores y dueños de empresas argentinas vinculadas a tecnología, logística y movilidad, el caso de Hesai ilustra un dilema global creciente. La carrera por vehículos autónomos, robótica e inteligencia artificial exige componentes baratos y escalables, pero también reabre conflictos sobre dependencia tecnológica y riesgo geopolítico.
Si Estados Unidos termina retirando la tecnología lidar de Hesai de su infraestructura (como ocurrió con Huawei), cualquier empresa argentina que haya integrado esos sensores en sistemas críticos enfrentaría costos de reemplazo masivos. El precedente de "arrancar y reemplazar" sugiere que decisiones geopolíticas estadounidenses pueden impactar inversiones tecnológicas a nivel global, incluyendo la región.
La discusión de fondo trasciende a una sola compañía: es si las infraestructuras inteligentes en construcción se edifica sobre capas de hardware que más adelante podrían verse obligadas a retirarse. Para empresas argentinas evaluando proveedores de tecnología autónoma, robótica o sistemas de navegación, la lección es clara: considerar no solo costo y escala, sino también riesgo geopolítico y viabilidad regulatoria a largo plazo.







