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Frenkel pide subir el tipo de cambio: "hay que pasar el mal trago"
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Frenkel pide subir el tipo de cambio: "hay que pasar el mal trago"

Roberto Frenkel , economista y exprofesor de Javier Milei, plantea que una corrección del tipo de cambio es imprescindible para la viabilidad económica argentina, aunque implique una aceleración…

Roberto Frenkel, economista y exprofesor de Javier Milei, plantea que una corrección del tipo de cambio es imprescindible para la viabilidad económica argentina, aunque implique una aceleración temporaria de la inflación. Su diagnóstico cuestiona la estrategia cambiaria actual del Gobierno y advierte sobre los límites estructurales del modelo vigente.

¿Por qué el tipo de cambio actual no alcanza para toda la economía?

Según Frenkel, el nivel actual del tipo de cambio beneficia únicamente a los sectores exportadores tradicionales, que operan como enclaves desconectados del resto de la economía. Estos sectores importan maquinaria e insumos del exterior, extraen recursos naturales (agrícolas, mineros o petroleros) y los exportan sin generar encadenamientos productivos locales. "Lo único que queda son los salarios", sintetiza el economista.

Para que otras actividades productivas puedan desarrollarse más allá del complejo agroexportador, la economía argentina requiere un tipo de cambio más competitivo. Esto permitiría que sectores manufactureros y de servicios encuentren oportunidades reales de inversión y crecimiento, en lugar de permanecer atrapados en una estructura de bajo valor agregado.

¿Es inevitable una espiral inflacionaria tras una devaluación?

Frenkel rechaza la idea de que toda corrección cambiaria derive necesariamente en un círculo vicioso de inflación. Cita el período 2003-2008, cuando Roberto Lavagna era ministro y Martín Redrado presidía el Banco Central, como un antecedente de manejo virtuoso: se logró combinar devaluación con estabilidad relativa y, incluso, fue preciso implementar impuestos a la entrada de capitales para evitar una apreciación excesiva del peso.

La lección histórica sugiere que con instituciones creíbles y políticas coordinadas, una corrección cambiaria puede gestionarse sin desatar inflación descontrolada. El problema actual, según Frenkel, no reside en la devaluación en sí, sino en las condiciones macroeconómicas que la rodean.

¿Cómo un superávit externo puede esconder estancamiento?

Frenkel advierte que el equilibrio externo que exhibe Argentina en 2026 responde más a la contracción de la demanda interna que a una mejora genuina de exportaciones o productividad. La razón es simple: sin actividad económica, las importaciones caen, generando un superávit artificial. "A medida que se atrasa más el tipo de cambio, menos van a ser las oportunidades de producir acá", señala.

Este diagnóstico invierte la narrativa oficial: no se trata de un modelo exitoso de equilibrio, sino de una recesión que fuerza un ajuste externo. La sostenibilidad de este esquema depende de que la economía siga contraída, lo cual es insostenible en términos sociales y económicos a largo plazo.

El costo social del modelo actual

Frenkel es categórico respecto del impacto distributivo: "En lugar de generar riqueza, la situación está generando más pobreza". El poder adquisitivo de los salarios permanece deprimido mientras los servicios suben por la eliminación de subsidios. La combinación crea un escenario paradójico: Argentina opera con un tipo de cambio propio de una potencia petrolera sin contar con esos ingresos.

"Nos están sobrando 20 millones de personas para ese modelo", expresa el economista. La situación en el Conurbano y la provincia de Buenos Aires, con desempleo generalizado tras dos años y medio de gestión, ejemplifica la insostenibilidad social del rumbo actual.

El camino inevitable: aceptar el ajuste temporal

"Para corregir este programa hay que pasar el mal trago de subir el tipo de cambio y acelerar la inflación", sostiene Frenkel. Reconoce que suena "antipopular", pero es necesario: sin un tipo de cambio más competitivo, no hay viabilidad para actividades productivas más allá de la exportación primaria.

Este planteo no es nuevo en su discurso. Meses atrás, Frenkel ya había identificado tres condiciones centrales para la sostenibilidad de cualquier plan: ajustar el tipo de cambio, corregir el déficit de cuenta corriente y acumular reservas genuinas en el Banco Central. Las reservas basadas principalmente en endeudamiento, advirtió, resultan frágiles ante cambios en el financiamiento internacional.

Implicancias para empresas y administradores: replantear la estrategia competitiva

Para dueños y administradores de empresas argentinas, el diagnóstico de Frenkel plantea un escenario de transición inevitable. Si bien una corrección cambiaria generaría presión inflacionaria a corto plazo, también abriría oportunidades para sectores manufactureros y de servicios que hoy operan con márgenes comprimidos por un tipo de cambio no competitivo.

Las empresas que dependen de importaciones de insumos enfrentarían costos más altos; simultáneamente, quienes producen localmente para el mercado interno ganarían protección relativa. La clave estará en anticipar este movimiento: revisar estructuras de costos, diversificar proveedores, evaluar posibilidades de sustitución de importaciones y fortalecer la posición de caja en moneda extranjera. Quienes logren adaptarse a un modelo con tipo de cambio más alto encontrarán, probablemente, un mercado doméstico con mayor demanda y menos competencia de importaciones baratas.

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