El Gobierno formalizó este jueves el proceso de selección para designar un nuevo presidente del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENRGE), tras la dimisión de Néstor Marcelo Lamboglia, quien abandonó el cargo menos de un mes después de asumir.
¿Qué pasó en el ENRGE y por qué renunció su presidente?
La salida de Lamboglia expuso la primera gran crisis institucional del organismo unificado, creado mediante la Ley de Bases para fusionar las competencias que históricamente ejercían por separado el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) y el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas). Aunque las comunicaciones oficiales atribuyeron su renuncia a motivos estrictamente personales, fuentes internas reconocen que la convivencia duró menos de tres semanas y fue resultado de una áspera batalla de poder entre los sectores que debían integrarse bajo una misma estructura.
Las disputas internas que detonaron la crisis
El conflicto central giró en torno a la velocidad y la orientación de la convergencia administrativa. Lamboglia, proveniente de la intervención del antiguo ENRE, buscaba imponer un esquema de conducción centralizado y acelerar la absorción del personal. En contraposición, el sector vinculado al antiguo Enargas, con fuerte representación en el directorio a través del vocal primero Marcelo Nachón, reclamaba un reparto equitativo del poder operativo y mayor autonomía técnica para la regulación gasífera.
A esta puja política se sumó un foco de fricción presupuestario y gremial. Históricamente, el personal proveniente del Enargas registraba haberes hasta un 30 % superiores respecto a los del ENRE para funciones equivalentes. La pretensión de equiparar las grillas salariales sin recortar ingresos ni desbordar el presupuesto asignado por el Ministerio de Economía generó un cruce directo de expedientes y trabas en la firma de resoluciones conjuntas.
La tensión alcanzó su punto máximo cuando se intentó definir la nómina de las direcciones clave —Administración, Asuntos Jurídicos y Recursos Humanos—. Las diferencias en la designación de las líneas medias paralizaron la firma de actos administrativos durante días, lo que derivó en la intervención de la Secretaría de Energía para forzar el reordenamiento del directorio y aceptar la dimisión del presidente.
Cómo funcionará el nuevo concurso público para presidente
Mediante la Resolución 185 publicada en el Boletín Oficial, la Secretaría de Energía activó la convocatoria a un nuevo concurso para cubrir la vacante por un mandato de cinco años. La normativa vigente establece que las designaciones de las máximas autoridades deben llevarse a cabo previa sustanciación de un concurso abierto de antecedentes, donde se evalúan las credenciales profesionales en derecho de la regulación e ingeniería aplicada.
Quien resulte seleccionado deberá asumir la conducción completando una agenda pendiente de envergadura: la homologación del escalafón único de trabajadores, la unificación de los sistemas de fiscalización técnica y la confección del reglamento interno definitivo para ambos sectores. Mientras tanto, el vicepresidente Vicente Serra encabeza la conducción interina, garantizando el quórum y la continuidad operativa del organismo con cuatro integrantes en funciones: Serra, la vocal segunda Griselda Lambertini, el vocal primero Marcelo Nachón y el vocal tercero Héctor Sergio Falzone.
Por qué este ente es crítico para empresas y administradores
La creación del ENRGE representa el rediseño institucional más relevante para los servicios públicos argentinos desde las privatizaciones de los años 90. Para los administradores y dueños de empresas, esta unificación tiene implicaciones directas: la convergencia busca agilizar la fiscalización técnica, eliminar estructuras administrativas duplicadas y alinearse con estándares internacionales de eficiencia regulatoria impulsados por la OCDE.
En el plano operativo, la nueva conducción enfrentará retos críticos para las empresas distribuidoras y transportistas: consolidar la convergencia interna en medio del reordenamiento de subsidios, aplicar nuevos cuadros tarifarios con ajustes periódicos y sostener la previsibilidad jurídica necesaria para garantizar los planes de inversión. A nivel regulatorio, deberá mantener un equilibrio delicado entre la calidad del servicio para usuarios y la viabilidad económica de los operadores en un contexto de alta sensibilidad. La centralización en un solo organismo también resultará clave para instrumentar la transición energética, coordinando la expansión de redes eléctricas con el mayor aprovechamiento del gas de Vaca Muerta, lo que abrirá nuevas oportunidades de negocios y demandará adaptación de los esquemas operacionales de las empresas del sector.







