El empleo asalariado registrado acumula una caída de 3,2% desde noviembre de 2023, lo que representa la pérdida de casi 330.000 puestos de trabajo en el segmento formal. Durante abril de 2026, los datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) mostraron una contracción mensual de 0,1% y una reducción interanual de 1,4%, evidenciando una tendencia laboral que preocupa a administradores y dueños de empresas argentinas.
¿Cuál fue el comportamiento del empleo privado en abril?
El empleo asalariado privado retrocedió 0,2% durante abril de 2026, encadenando 11 meses consecutivos de caída. Este deterioro arrastró al conjunto del trabajo registrado del sector privado (que incluye asalariados, monotributistas y autónomos) hacia una contracción de 0,3%. La Secretaría de Trabajo señaló que esta reducción afectó de manera generalizada a casi todas las categorías ocupacionales, interrumpiendo el proceso de mejora que se había observado entre los últimos meses de 2025 y el inicio de 2026.
Los indicadores de mayo de 2026, según la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), anticipaban que la tendencia contractiva se mantendría en los principales aglomerados urbanos del país. Comparando contra noviembre de 2023, la pérdida de puestos en el sector privado ascendía a 235.419 empleos, de acuerdo con cálculos del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma.
Sectores y provincias más afectadas por la contracción laboral
Durante abril de 2026, los sectores que registraron las mayores caídas fueron Pesca (-5,9%), Intermediación financiera (-0,9%), Transporte y almacenamiento (-0,4%), Industrias manufactureras (-0,3%), Comercio (-0,3%) y Explotación de minas (-0,3%). En contraste, Hoteles y restaurantes (+0,4%) y Agricultura (+0,2%) mostraron incrementos, mientras que Enseñanza, Servicios sociales y Suministro de servicios básicos se mantuvieron estables.
A nivel territorial, el dinamismo fue desigual. Neuquén (+0,6%), Tucumán (+0,5%), La Rioja y San Juan (+0,2% cada una) lideraron los crecimientos mensuales. En sentido opuesto, Tierra del Fuego (-1,1%), Catamarca (-1,0%), Misiones (-0,7%), Chubut (-0,6%), Santa Fe y Jujuy (-0,5% cada una) registraron las contracciones más pronunciadas.
Empleo público y trabajo independiente: comportamientos divergentes
Mientras el sector privado se contrajo, el empleo público mostró un desempeño positivo con un incremento de 0,1% mensual en abril, generando 2.861 puestos. Sin embargo, respecto a noviembre de 2023, acumula una caída de 73.052 empleos. El trabajo en casas particulares también creció 0,1% mensual (409 nuevos puestos), pero desde noviembre de 2023 perdió 21.196 empleos.
El trabajo independiente experimentó una retracción de 0,7% durante abril. Dentro de este segmento, el monotributo social fue el más afectado con una caída de 2,1%, seguido por los trabajadores autónomos (-1%) y los aportantes al monotributo regular (-0,5%). Comparando abril de 2026 contra abril de 2025, el trabajo independiente creció 1,8%, con 50.100 personas más, aunque los autónomos disminuyeron 1,2%.
Expectativas empresariales: señales de cautela para los próximos meses
Un dato crítico para empresarios es el comportamiento de las expectativas netas de las compañías respecto a sus plantillas. Según la Secretaría de Trabajo, durante los próximos tres meses (junio, julio y agosto de 2026), el saldo neto de empresas que planean modificar su personal es de apenas 0,1% positivo. Del 5,7% de firmas que prevén cambios, el 2,9% espera incrementar personal y el 2,8% planea reducirlo.
Este resultado representa el nivel más bajo de los últimos dos años, con excepción de las expectativas negativas de febrero de 2026. Lo preocupante es que el porcentaje de empresas que proyectan reducir su dotación de personal subió del 2% al 2,8%, evidenciando una mayor cautela empresarial frente a la evolución económica.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Para dueños y administradores de empresas, estos datos señalan un mercado laboral bajo presión. La pérdida de casi 330.000 puestos asalariados desde noviembre de 2023 refleja un contexto de ajuste generalizado en el sector privado que continúa en 2026. Con expectativas empresariales en mínimos históricos y una proporción creciente de firmas planeando reducciones de personal, el escenario próximo requiere monitoreo constante.
La contracción afecta de manera desigual según sector y geografía: manufactureras, comercio e intermediación financiera enfrentan presiones específicas, mientras provincias como Tierra del Fuego y Chubut acumulan caídas interanuales de dos dígitos. Para administradores, esto implica revisar estrategias de costo laboral, optimizar procesos y evaluar la sostenibilidad de plantillas en un contexto donde incluso los sectores que crecen (hoteles, restaurantes, agricultura) lo hacen a ritmo moderado.







