La incertidumbre electoral de 2027 desplazó a otros temas de la agenda de inversores, quienes hoy priorizan el escenario político por sobre variables macroeconómicas tradicionales. Mientras tanto, la morosidad en niveles récord obstaculiza la reactivación del consumo y el crédito en la economía argentina.
¿Qué preocupa más a los inversores en agosto de 2026?
Los inversores están más enfocados en las elecciones presidenciales de 2027 que en factores externos como conflictos geopolíticos o decisiones de la Reserva Federal estadounidense. El rendimiento del Tesoro de Estados Unidos en 6,7% —que encarece el servicio de la deuda argentina— quedó en segundo plano frente a la incertidumbre política local. Las principales consultoras económicas coinciden en que el Gobierno perdió iniciativa en la agenda económica, pese a haber liberado depósitos en dólares para financiar empresas.
El acercamiento entre el oficialismo y el PRO fue notado por el mercado, aunque no se tradujo aún en una suba de bonos y acciones. El cambio de tono político refleja que el Gobierno reconoce el riesgo de su aislamiento, pero los inversores permanecen expectantes sobre los próximos movimientos.
Morosidad récord: 6 millones de personas fuera del mercado de crédito
La mora de familias alcanzó niveles históricos, afectando la capacidad de reactivar el consumo. Con el dólar rondando los $1.500 como techo de corto plazo, el Gobierno mantiene tasas de interés elevadas para contener presiones cambiarias. Quien necesita tomar un préstamo a corto plazo (3 meses) enfrenta una tasa de 18% de interés en ese período, equivalente a 5,66% mensual efectivo.
Esta situación genera un círculo vicioso: las personas que no pueden pagar caen en mora y quedan excluidas del sistema financiero. Según análisis de EconViews, aproximadamente 5,7 millones de personas están en esta condición. Cuando la morosidad adquiere esta magnitud, deja de ser un problema privado de bancos y afecta la economía real: los morosos reducen consumo simultáneamente, profundizando la debilidad de la actividad económica.
Crédito en dólares: flexibilización con riesgos calculados
El Ministerio de Economía autorizó a los bancos a prestar hasta el 15% de los depósitos en dólares a empresas no generadoras de divisas, como las del sector construcción. Esta medida busca movilizar los dólares depositados —que crecieron más de US$ 26.000 millones desde 2023— para reactivar sectores paralizados.
La decisión genera debate. Desde 2001, esta restricción fue clave para evitar que empresas sin ingresos dolarizados quedaran expuestas a devaluaciones. Sin embargo, consultoras como EconViews señalan que los nuevos créditos requieren mayores estándares de evaluación de riesgo y capital, similar a regulaciones de economías bimonetarias como Perú o Uruguay. El potencial de crecimiento es de hasta US$ 6.000 millones en créditos para no generadores de divisas, que podrían fortalecer reservas.
Datos de actividad y encuestas: estabilidad con caída de confianza
Durante julio de 2026, la inflación se ubicó en 2,1%, con expectativa de desaceleración a 1,9% en agosto. Los datos de actividad reflejan estabilidad mensual, pero el cuadro es heterogéneo: sectores intensivos en mano de obra siguen sin recuperarse completamente. El riesgo país se ubicó en 470 puntos básicos durante la segunda semana de agosto.
Las encuestas de intención de voto de julio muestran a Milei estable en 35% desde hace dos meses, aunque lejos del ballotage (40% + 10 o mayor a 45%). Kiciloff ronda el 30%, mientras que otras fuerzas —como Bregman— se acercan al 10%. La caída de aprobación presidencial coincide con el debilitamiento de bonos en dólares y acciones.
Vencimientos de cobertura cambiaria: presión en el horizonte cercano
El Gobierno enfrenta vencimientos significativos de instrumentos dollar linked. La letra D31G6 vence a fin de agosto con un stock de US$ 4.439 millones en valor nominal. Para descomprimir, lanzó un llamado a conversión hacia títulos con vencimiento en septiembre y octubre. En operaciones anteriores, logró renovar entre 45% y 58% del valor en circulación, dejando sin renovar montos considerables que presionan sobre reservas.
El volumen de negocios en bonos soberanos dollar linked alcanzó los niveles más bajos desde mayo, lo que sugiere cierta satisfacción del mercado de cobertura. Sin embargo, los vencimientos próximos pondrán a prueba la capacidad del Banco Central de mantener estabilidad cambiaria sin acelerar compras de reservas.
Impacto para empresas y administradores: navegando la incertidumbre electoral y el crédito restringido
Para dueños y administradores de empresas argentinas, el escenario actual presenta desafíos concretos. La restricción de crédito en pesos —con tasas reales elevadas— limita opciones de financiamiento para expansión o capital de trabajo. La flexibilización de créditos en dólares abre una oportunidad para empresas de sectores no exportadores, pero requiere evaluar riesgos de devaluación y volatilidad cambiaria.
La morosidad generalizada entre consumidores impacta directamente en sectores dependientes del consumo interno: comercio, construcción, servicios. Empresas que venden al mercado doméstico enfrentan demanda contenida mientras sus propios costos financieros se elevan. La incertidumbre electoral desalienta inversiones de largo plazo: proyectos sin importar la moneda del financiamiento se paralizan hasta tener claridad sobre el próximo gobierno.
El Banco Central mantiene un sesgo contractivo en la oferta monetaria: no hay inyección de pesos si el mercado no está dispuesto a retenerlos. Esto significa que la reactivación dependerá de factores externos (precios de commodities agrícolas) o de cambios en la política electoral. Hacia finales de 2026 y principios de 2027, mejores precios de maíz y trigo por menores inventarios globales y la guerra en el Mar Negro podrían traer más divisas, aliviando presiones. Pero sin claridad política, el acceso al crédito seguirá siendo una restricción para la inversión empresaria.







