La Argentina cerró el primer semestre con señales positivas en materia financiera. Sin embargo, analistas advierten que el segundo semestre traerá desafíos significativos que presionarán sobre el plan económico, justo cuando se aproximan vencimientos importantes de deuda en moneda extranjera y se intensifica la actividad electoral de cara a 2027.
Según la consultora C-P, los meses recientes mostraron un impacto favorable en el frente externo. La reorientación de la política económica hacia la acumulación de reservas, combinada con un shock positivo en los términos de intercambio y una cosecha récord, mejoraron las perspectivas de las calificadoras de riesgo y las cotizaciones de la deuda externa.
No obstante, el análisis advierte que "la ventana de oportunidad" para que Argentina regrese a los mercados de capitales es acotada. Las elecciones de medio término en Estados Unidos, posibles aumentos de tasas de la Reserva Federal y el adelantamiento de la discusión electoral doméstica amenazan con alterar el clima financiero internacional y local.
Tres focos críticos en lo local
Leonardo Anzalone, director de CEPEC, identificó tres áreas que requieren seguimiento. La primera es la dinámica de reservas: lo que el Banco Central no acumule ahora podría ser necesario en 2027, cuando convergen vencimientos importantes y presión electoral. La segunda es la morosidad, que aumentó en familias y empresas, amenazando con afectar el crédito, consumo y actividad económica. La tercera es la inflación, que aunque desaceleró, aún no está completamente anclada y cualquier corrección cambiaria o tarifaria podría reactivarla.
Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, proyecta una desaceleración inflacionaria hacia el 2% para el segundo semestre, incluso con chances de bajar más. Esto podría mejorar los salarios reales. Respecto al tipo de cambio, considera que una corrección alcista "no es necesariamente mala" porque evitaría llegar con un tipo de cambio real demasiado apreciado a las elecciones y a 2027.
Sin embargo, Sigaut Gravina remarcó que hay "mucho ruido político". El Gobierno había arrasado electoralmente y avanzó con reformas laborales y minería, pero ese ímpetu se frenó con el caso Adorni. Tratándose de un escándalo de corrupción, representa un riesgo dado el contexto electoral próximo.
Federico Glustein señaló que el mercado observará si el Gobierno permite que el dólar funcione como "amortiguador" o intenta atrasarlo para sostener la inflación baja. Alertó también que la moderación inflacionaria convive con tarifas al alza, salarios atrasados y presión en sectores generadores de empleo. Si el dólar se mueve rápido o las tarifas vuelven a empujar, la inflación mensual podría rondar el 2% en lugar de bajar al 1%.
Glustein advirtió además que si la economía crece impulsada por sectores exportadores pero el comercio e industria no sienten mejora clara, el Gobierno podría llegar a 2027 con buenos números macroeconómicos pero descontento social. Argentina enfrenta más de US$ 32.000 millones en obligaciones en moneda extranjera en 2027.
Presiones desde afuera
En el frente internacional, el mercado desarmará posiciones por la guerra en Medio Oriente. Esto bajará presión inflacionaria pero también genera riesgo sobre el piso del petróleo. A principios de año se discutía si un barril a US$ 60 es rentable para Vaca Muerta, lo que impactaría el viento de cola de las exportaciones.
Las elecciones en Estados Unidos son otro factor crítico. Sigaut Gravina recordó que en el último proceso electoral argentino, el Tesoro estadounidense fue determinante. Si el gobierno de Trump enfrenta dificultades, hay que evaluar cómo afecta a Argentina y si el respaldo estadounidense se mantiene.
Glustein advirtió sobre el peligro de suba de tasas de la Fed, que complicaría el refinanciamiento de deuda argentina y fomentaría salida de capitales. Además, el menor crecimiento de China y precios bajos de commodities presionan sobre las reservas y la balanza comercial local.
Anzalone concluyó que internacionalmente el contexto tampoco favorece: la Reserva Federal mantiene tasas altas, el financiamiento global es selectivo y cualquier evento geopolítico puede generar presión sobre emergentes.
Ajustes necesarios para 2027
Gonzalo Semilla, del Observatorio de Estadísticas Regionales de la UPSO, señaló que para llegar mejor posicionado a 2027 se requieren varios factores. Primero, evitar sobresaltos políticos como los casos Adorni y Espert. Segundo, recuperación casi obligatoria de los salarios reales.
Tercero, la implementación de los anuncios de refinanciación de deudas familiares (con morosidad cercana al 13%) debería desahogar presiones en consumo, bajar tasas de interés y reactivar créditos hipotecarios, hoy muy deprimidos, lo que podría motorizar construcción y comercio.
Finalmente, es esencial el soporte de organismos internacionales (Banco Mundial, BID, CAF) y acceso a alternativas de financiamiento.







