Delegados de la Unión Europea admitieron que el tratado de libre comercio entre el bloque europeo y el Mercosur no será sin costo para Argentina. Los cambios jurídicos, comerciales y normativos serán inevitables, pero representan una apuesta hacia la co-prosperidad mutua.
El diplomático español José Laborde fue directo: "nada es mágico ni gratis, va a exigir sacrificio". Luego comparó con el caso de España: "¿Acaso creen que cuando España entró a la UE no sacrificó nada?". Destacó que tras su integración, la economía ibérica se convirtió en la que "más crecimiento y más empleo ha aportado" a la Unión Europea en los últimos años.
Josep Vives Portell, delegado del Gobierno de Catalunya para el Cono Sur, recordó que antes del ingreso español al bloque "había mucho escepticismo". Sin embargo, el impacto fue positivo, especialmente en grandes ciudades como Madrid, Barcelona y Bilbao. "Esto va a ser muy complicado, pero va a ser emocionante", aseguró Portell, refiriéndose a las 4.000 páginas del acuerdo.
Impacto en la industria local
Laborde reconoció que habrá que evaluar el impacto en la industria bonaerense. "El éxito de este acuerdo dependerá de que los ciudadanos lo noten, no solo los productores de miel", expresó, en alusión a la primera exportación argentina de miel con arancel cero.
Eric Hoeg, embajador de la UE en Argentina, señaló que ambas economías son complementarias. La UE tiene ventajas en maquinarias, vehículos, productos farmacéuticos y químicos. El Mercosur exporta alimentos, energía, materias primas y servicios. "Buenos Aires tendrá un papel fundamental", afirmó, ya que las empresas accederán a un mercado de alto poder adquisitivo con previsibilidad arancelaria.
Para pequeñas y medianas empresas en Mendoza, Córdoba, Santa Cruz o el Conurbano, esto significa poder planificar exportaciones. Esa previsibilidad arancelaria es "quizás el activo más valioso del acuerdo" para decisiones de inversión a largo plazo.
Ganadores y perdedores
La minería emerge como uno de los sectores más beneficiados. Hoeg destacó que "la transición energética europea necesita litio y cobre", recursos de los que Argentina posee "reservas de clase mundial". Los inversores europeos buscan asociarse a la cadena de valor local, transferir tecnología y respetar estándares ambientales.
José Antonio Ardavin, jefe de la División América Latina de la OCDE, confirmó que la región concentra el 40% de las reservas mundiales de litio y el 32% de cobre.
No obstante, otros sectores enfrentan desafíos. Romain Zivy, director de la CEPAL en Argentina, identificó que la industria manufacturera, los lácteos y los vinos sufrirán por las barreras comerciales europeas de protección local. En cambio, energía y agroindustria serían grandes ganadores.
"El acuerdo es una oportunidad para reducir brechas de competitividad", aseguró Zivy, subrayando la necesidad de desarrollar proveedores locales en sectores con ventajas comparativas.
El desafío automotriz
El comercio intrabloque del Mercosur cayó del 28% en los años noventa al 12% actualmente. El sector automotor representa el 25% del comercio regional y es considerado el "principal vector de integración", pero enfrenta la competencia de autos eléctricos chinos.
Ardavin sugirió una reconversión de la industria hacia vehículos eléctricos, aprovechando los minerales críticos de la región. "La integración y conformación de cadenas de valor en la región se vuelve indispensable", concluyó, considerando el contexto geopolítico actual.







