Durante el primer semestre de 2026, la economía argentina mostró un comportamiento polarizado: mientras sectores como pesca, minería y agricultura registraron expansiones de dos dígitos, la industria manufacturera se contrajo 1,9%.
¿Cuál fue el desempeño general de la economía en el primer semestre?
Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), la actividad general acumuló un crecimiento de 1,9% entre enero y junio de 2026 comparado con igual período de 2025. El indicador, que se desagrega por rama productiva, registró once sectores en expansión, uno sin variación y cuatro en retroceso, evidenciando una economía operando a ritmos muy dispares según la rama de actividad.
Este resultado refleja dinámicas contrastantes entre actividades orientadas a la exportación y aquellas dependientes del mercado interno. La metodología utilizada promedió los índices mensuales de enero a junio de 2026 y los comparó con el promedio de igual período del año anterior, permitiendo identificar tendencias de fondo más allá de las variaciones mes a mes que publica el organismo.
Sectores con mayor crecimiento: pesca, minería y agro lideran la expansión
La pesca encabezó el ranking con una expansión de 34,1% en el semestre, impulsada por un fuerte desempeño exportador. Durante los primeros cinco meses de 2026, las exportaciones pesqueras superaron los USD 1.000 millones, registrando una suba interanual cercana al 23% en valor. Este dinamismo convirtió al sector en el más dinámico de toda la economía.
La explotación de minas y canteras ocupó el segundo lugar con una mejora de 14,4%, impulsada principalmente por el avance de Vaca Muerta. En junio, la producción nacional de petróleo alcanzó 914.900 barriles diarios, lo que representó un salto interanual de 17,1%. El crudo no convencional ya explica cerca del 70% de la producción total del país. Este crecimiento productivo se trasladó al sector exportador, con un superávit energético que superó los USD 5.000 millones en el primer semestre, más de 60% superior al registrado en igual período de 2025. En julio, el sector mantuvo su tendencia positiva con un saldo a favor de USD 892 millones.
El agro completó el podio con una suba de 9,9% entre enero y junio. La campaña agrícola 2025/26 combinó una cosecha de soja de 50,1 millones de toneladas, apenas por debajo del ciclo anterior, pero lograda sobre una superficie sembrada considerablemente menor, lo que refleja mejoras en productividad.
Sectores con crecimiento moderado: financiero, construcción y servicios
Más allá de los tres sectores líderes, otras ramas mostraron expansiones de menor magnitud. La intermediación financiera avanzó 5,6%, mientras que hoteles y restaurantes creció 2,7%. La construcción acumuló una mejora de 2,2%, alineada con la recuperación de la obra privada registrada en los últimos meses.
Con incrementos más acotados cerraron "Electricidad, gas y agua" y "transporte y comunicaciones" con 1,8% cada una, impuestos netos de subsidios con 1,6%, actividades inmobiliarias y empresariales con 0,7%, y servicios sociales y de salud con 0,6%. Enseñanza fue el único sector que se mantuvo sin variación respecto del primer semestre de 2025.
Industria manufacturera: el sector más afectado por apertura y consumo débil
En el extremo opuesto, cuatro ramas registraron retrocesos. "Otras actividades de servicios comunitarios" cayó 0,1%, comercio mayorista, minorista y reparaciones retrocedió 1,2%, y administración pública se contrajo 1,4%. Sin embargo, la caída más pronunciada correspondió a la industria manufacturera, que se achicó 1,9% en la comparación semestral.
Este resultado confirma una tendencia que distintos indicadores vinieron señalando: la producción fabril acumuló varios meses consecutivos de retrocesos interanuales. Según relevamientos del INDEC, la apertura de importaciones golpeó de manera particular a sectores expuestos a competencia externa. El textil acumuló caídas de producción de dos dígitos en comparación interanual, mientras que la industria automotriz también mostró retrocesos relevantes. A estos factores se sumó la debilidad del consumo interno, que afectó de manera transversal a cadenas productivas orientadas al mercado doméstico.
Impacto para empresas y administradores: estrategias según el sector
Para los administradores y dueños de empresas argentinas, este escenario de "dos velocidades" exige estrategias diferenciadas según la rama de actividad. Los sectores orientados a la exportación —pesca, minería y agro— se benefician de condiciones productivas favorables y demanda externa sostenida, lo que sugiere oportunidades para empresas proveedoras de insumos, logística y servicios especializados en estas cadenas.
Por el contrario, las empresas manufactureras y comerciales enfrentan presiones de competencia importada y consumo interno deprimido. Para estos actores, la prioridad reside en mejorar eficiencia operativa, diversificar mercados de exportación y ajustar márgenes a una demanda más selectiva. Asimismo, las pymes del sector de servicios —construcción, hotelería, transporte— muestran recuperación gradual, aunque aún moderada, lo que abre espacios para aquellas que logren diferenciarse en calidad y especialización. El monitoreo del EMAE por rama sectorial se convierte así en herramienta estratégica para anticipar decisiones de inversión y asignación de recursos en el segundo semestre de 2026.







