El consumo masivo en Argentina muestra una contracción sostenida pese al crecimiento del gasto privado total, revelando una paradoja que refleja el ajuste profundo de los hogares. Según especialistas reunidos en el CtB Summit de la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado (CEIM), el comportamiento del consumidor se ha transformado radicalmente: prioriza productos esenciales, reduce tamaños de compra y evalúa cada gasto con un nivel de racionalidad inédito en el contexto económico actual.
¿Por qué cae el consumo de productos masivos si crece el gasto privado?
La explicación radica en un cambio estructural del patrón de consumo. El crecimiento del gasto privado se concentra en canales digitales, que escalaron 41% durante 2026 pero representan apenas tres puntos del consumo masivo en volumen. Esto significa que, aunque los argentinos gastan más en dinero, compran menos cantidad de productos esenciales. Los hogares están redistribuyendo sus recursos hacia gastos de mayor valor unitario pero menor frecuencia, mientras contraen el volumen en categorías de consumo cotidiano.
Osvaldo del Río, titular de Scentia, advirtió durante el evento que "el consumo masivo es lo más sensible, es lo que más cambia el humor social de las personas y hay que considerarlo en un período electoral". El especialista comparó la situación actual con el gobierno de Mauricio Macri, cuando la caída se desaceleró pero fue demasiado tarde para revertir el deterioro político.
Ingresos deprimidos y endeudamiento creciente frenan la recuperación
Aunque la inflación dejó de ser el principal problema para los consumidores argentinos según relevamientos recientes, los ingresos reales continúan bajo presión. El salario promedio se ubica 8,7% por debajo del nivel de noviembre de 2023, con empleados públicos acumulando una pérdida de 17,8% y privados retrocediendo 3,7% hasta julio de 2026.
El dato más preocupante es el ingreso disponible, que está 38% por debajo de 2017 según Ecolatina. A esto se suma la pérdida de más de 235.000 empleos durante el actual Gobierno conforme datos del SIPA, lo que explica por qué el trabajo y la actividad económica son identificados como los principales problemas por los ciudadanos.
El endeudamiento para cubrir gastos corrientes se profundizó en los últimos meses. Según Aurelio, el 59% de los encuestados tiene deudas; apenas 17% está al día, mientras que 27% es parcialmente moroso y 15% registra demoras importantes en pagos. Este comportamiento refleja el deterioro del poder adquisitivo y la necesidad de financiar consumo básico.
Cálculo racional: cómo cambió la decisión de compra en 2026
El cambio de comportamiento es radical. La compra dejó de ser "lo que quiero" para convertirse en "lo que puedo comprar, pero tratando de comprar bien". Los consumidores buscan promociones, comparan precios, cambian de marcas y privilegian la mejor relación precio-calidad antes que el menor costo absoluto.
Los datos de NielsenIQ muestran que 54% de las categorías migró hacia formatos de menor desembolso, mientras 34% de las ventas de consumo masivo se realiza bajo promociones. Además, los hogares recurren cada vez más a marcas económicas y canales alternativos. Las familias reducen la frecuencia de compra, eligen formatos más pequeños y migran hacia comercios de cercanía para evitar gastos adicionales.
Desde Kantar relevaron que apenas 11% de las categorías de consumo masivo está en expansión, mientras 44% registra una contracción sostenida tanto en el último año como en el trimestre más reciente. Sin embargo, los especialistas identifican cambios estructurales: los hogares organizan compras por necesidad a satisfacer, no solo por categoría. Crecen decisiones asociadas al bienestar, autocuidado y productos con beneficio funcional claro.
Perspectivas hacia fin de año: desaceleración gradual sin rebote significativo
Las consultoras coinciden en que el consumo podría desacelerar su caída si la inflación continúa bajando, aunque descartan un rebote significativo en el corto plazo. Del Río expresó que "es posible que a partir de julio empecemos a ver una desaceleración en la caída. Tal vez el año no termine tan mal y pueda empatar o incluso dar levemente positivo, siempre que la inflación siga bajando".
Guillermo Oliveto, fundador de la consultora W, sostuvo que los salarios podrían mejorar, aunque aclaró que el avance sería muy gradual: "Todo lo que pase de acá en adelante va a ser muy lento". El especialista remarcó que "la caída del consumo es un tema de todos", alcanzando a todos los estratos sociales, incluso a los de mayores ingresos, que históricamente son los menos afectados.
Impacto para empresas y administradores: competir más allá del precio
Para las empresas argentinas, el desafío ya no pasa únicamente por competir con precios. La mayor apertura comercial, el regreso de marcas internacionales y un consumidor mucho más racional obligan a revisar estrategias comerciales, portafolios e innovación.
Los administradores y dueños de negocios deben entender que el consumidor de 2026 es fundamentalmente distinto: evalúa cada compra, compara alternativas y busca valor real antes que precio mínimo. Las empresas que logren diferenciarse a través de calidad, conveniencia, experiencia o beneficios funcionales claros tendrán mejores perspectivas que aquellas que apuesten únicamente a competencia de costos. Además, el canal digital seguirá ganando relevancia (con su crecimiento de 41%), lo que requiere inversión en presencia online y logística eficiente para captar consumidores cada vez más exigentes.







