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Consumo e inflación: FMyA alerta sobre actividad económica mixta en 2026
Economía

Consumo e inflación: FMyA alerta sobre actividad económica mixta en 2026

La consultora FMyA, liderada por Fernando Marull, advierte sobre una dinámica económica irregular durante 2026, marcada por avances y retrocesos sin una tendencia clara de expansión sostenida. El…

La consultora FMyA, liderada por Fernando Marull, advierte sobre una dinámica económica irregular durante 2026, marcada por avances y retrocesos sin una tendencia clara de expansión sostenida. El análisis revela que julio dejó un panorama de actividad "mixto, tirando a negativo", continuando un patrón de volatilidad que caracteriza al año.

¿Qué indicadores reflejan la debilidad de la actividad?

Los datos de actividad económica en 2026 muestran una clara fragmentación sectorial. Durante mayo, la actividad oficial acumuló una caída mensual de 0,5%. En junio se observó un comportamiento contradictorio: mientras la industria creció 0,9%, la construcción se desplomó 4,1%. Los primeros indicadores de julio no permiten hablar de una recuperación firme y generalizada.

Del lado negativo, el despacho de cemento cayó 8,1% interanual, el Índice Construya retrocedió 6,5% y la producción automotriz bajó 16%. Las ventas minoristas relevadas por CAME registraron una contracción de 3,8% interanual en julio tras una leve suba de 0,9% en junio. Los patentamientos de autos descendieron 28,1% interanual, mientras que el crédito al consumo también mostró caídas significativas.

Sin embargo, hay algunos indicadores positivos que merecen atención. La recaudación vinculada a la actividad volvió a crecer por segundo mes consecutivo, las importaciones desde Brasil aumentaron, las ventas de CAME mejoraron una vez ajustadas por estacionalidad, y los patentamientos de motos presentaron una evolución favorable.

El patrón de "serrucho" que preocupa a los analistas

FMyA identifica un comportamiento recurrente desde comienzos de 2026: meses y sectores con mejoras seguidos inmediatamente por retrocesos, sin que emerja una tendencia sólida y generalizada de expansión económica. Este patrón de volatilidad dificulta tanto la proyección empresarial como la evaluación de la efectividad de las políticas económicas.

La expectativa del mercado es que el segundo semestre de 2026 supere al primero, con una recuperación gradual de ingresos y consumo. Las proyecciones apuntan a un cierre de año con un crecimiento del PBI cercano al 3%, aunque esta meta depende de que la volatilidad ceda paso a una expansión más consistente.

Inflación: aceleración en julio complica el panorama

El frente inflacionario también presentó señales preocupantes durante julio de 2026. El IPC nacional subió 2,1%, superior al 1,9% de junio, interrumpiendo tres meses consecutivos de desaceleración. La inflación acumulada en los primeros siete meses del año alcanzó 19,3%, mientras que la variación interanual llegó a 33,8%.

Lo relevante es que la aceleración no provino únicamente de precios regulados. Los alimentos aceleraron con fuerza, pasando de 1,3% en junio a 2% en julio, mientras que los estacionales subieron 4,5%. La inflación núcleo, que mide la dinámica subyacente más profunda, también se aceleró de 1,6% a 1,8%.

Aunque esto no significa que el proceso desinflacionario haya terminado, evidencia que alcanzar la meta de "dos por ciento" no resuelve automáticamente los problemas estructurales de precios. Los indicadores de alta frecuencia de FMyA para agosto sugieren una inflación mensual de alrededor de 1,9%, con presión moderada en alimentos pero persistencia en precios regulados.

Implicaciones para empresas y administradores de negocios

Este escenario de volatilidad económica e inflación persistente presenta desafíos concretos para los dueños y administradores de empresas argentinas. La falta de una tendencia clara de expansión complica la planificación de inversiones y la proyección de demanda. La caída en crédito al consumo limita la capacidad de compra de clientes finales, mientras que la contracción en construcción y automotriz afecta directamente a proveedores y sectores conexos.

Para las pymes, la volatilidad de precios y la persistencia inflacionaria generan incertidumbre en márgenes y costos operativos. La necesidad de ajustar precios sin perder competitividad, combinada con una demanda interna débil y errática, obliga a estrategias más defensivas que expansivas. Monitorear estos indicadores de actividad e inflación resulta crítico para tomar decisiones sobre inversión, financiamiento y políticas comerciales durante el segundo semestre de 2026.

Etiquetas#actividad económica argentina#inflación julio 2026#consumo interno#indicadores económicos#demanda interna

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