El Gobierno evalúa una reducción de hasta el 17% en los precios de los combustibles a comienzos de septiembre como parte de su estrategia para reforzar la desaceleración inflacionaria y aliviar costos operativos de empresas.
¿Cuándo entraría en vigencia la baja de nafta y diésel?
Según informaron fuentes oficiales, la reducción no sería inmediata. El plan contempla mantener estables los valores actuales de los combustibles durante 45 a 60 días, período en el cual las petroleras —con YPF como principal operador— podrían recuperar márgenes de rentabilidad que cedieron meses atrás al no trasladar completamente a los surtidores los aumentos internacionales del petróleo derivados del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Con el precio del crudo Brent nuevamente en niveles similares a los de principios de 2026, la administración considera viable avanzar con la corrección a la baja una vez concluida esa recomposición de márgenes.
Precios proyectados en Buenos Aires si se concreta la medida
De materializarse la reducción del 17%, los precios de referencia en la Ciudad de Buenos Aires experimentarían los siguientes cambios:
- Nafta súper: pasaría de $2.047,00 a aproximadamente $1.699,00 por litro
- Nafta premium: descendería desde $2.244,00 hasta unos $1.863,00 por litro
Aunque estos valores no significarían un retorno a los precios de inicio de año, sí absorberían una porción significativa de los incrementos aplicados durante marzo de 2026.
¿Cómo impactaría en la inflación la baja de combustibles?
Desde el Ministerio de Economía consideran que una reducción de esta magnitud podría constituirse en uno de los pilares para continuar desacelerando el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Durante mayo de 2026, el IPC registró un incremento del 2,1%, y las proyecciones oficiales anticipan una tendencia descendente en los próximos meses del segundo semestre.
Sin embargo, el éxito de esta estrategia depende de variables que permanecen abiertas: la evolución del tipo de cambio, el comportamiento del precio internacional del petróleo y la actualización de otros precios regulados. Un factor crítico es el impuesto a los combustibles, que desde 2024 el Gobierno viene postergando parcialmente para evitar presiones inflacionarias adicionales.
Si el Ministerio de Economía decidiera aplicar de forma plena los incrementos impositivos pendientes durante agosto de 2026, el margen disponible para reducir precios en los surtidores podría disminuir considerablemente o incluso neutralizarse. La administración busca administrar esos ajustes de manera gradual para sostener el objetivo de consolidar el proceso de desinflación durante el segundo semestre.
Impacto para empresas y administradores: qué significa la baja de combustibles para tu negocio
Una reducción del 17% en los combustibles tendría efectos directos en los costos operativos de empresas de transporte, logística, distribución y servicios que dependan de nafta y diésel. Para administradores de negocios, una baja de esta magnitud representaría una disminución notable en gastos de flota, lo que liberaría recursos para reinversión o mejora de márgenes. Adicionalmente, si la medida contribuye a moderar la inflación general, beneficiaría a pymes en sectores como comercio, manufactura y servicios al reducir presiones sobre otros costos de operación. La clave estará en monitorear si la baja se concreta en los tiempos anunciados y si el Ministerio de Economía evita compensar la reducción con aumentos impositivos que neutralicen el alivio.







