La Administración del Ciberespacio de China (CAC) eliminó más de 14.000 productos de inteligencia artificial durante la primera fase de la campaña regulatoria "Qinglang" (Claro y Brillante) en 2026, marcando un endurecimiento sin precedentes del control estatal sobre el sector tecnológico.
¿Qué es la campaña Qinglang y cuál fue su alcance?
Qinglang es una iniciativa anual de gobernanza de internet lanzada por la CAC para eliminar contenido ilegal o dañino en línea. La edición de 2026 representó un cambio importante al enfocarse por primera vez de manera significativa en productos y servicios de IA en todo el ecosistema digital chino. La campaña comenzó en abril de 2026 y ya ha mostrado resultados masivos en su primera fase.
Más allá de los 14.000 productos de IA eliminados —que incluyen sitios web, aplicaciones móviles y agentes conversacionales— la CAC también removió más de 6 millones de piezas de contenido ilegal o dañino de las redes chinas. Estas acciones se complementaron con la suspensión de más de 26.000 cuentas y la eliminación de más de 1.300 anuncios relacionados con IA. Adicionalmente, se eliminaron nueve bases de datos open-source por considerarlas contrarias a la normativa vigente.
¿Cuáles fueron los problemas principales identificados?
La campaña se enfocó en cuatro problemas centrales: el incumplimiento del registro obligatorio de modelos de IA, la implementación débil de filtros de seguridad, el envenenamiento de datos de entrenamiento y el etiquetado inadecuado de contenido generado por sistemas de inteligencia artificial en plataformas y servicios diversos.
Las nuevas obligaciones establecidas aplican a todos los proveedores de servicios de IA en China. Estos deben cumplir con requisitos específicos:
- Registrar formalmente sus servicios ante autoridades regulatorias
- Implementar filtros de seguridad robustos y verificables
- Etiquetar de manera clara y visible todo contenido generado por IA
- Gestionar adecuadamente los datos utilizados para entrenar modelos
El incumplimiento de estas disposiciones acarrea sanciones severas, incluyendo la eliminación directa de productos y castigos económicos para las empresas infractoras.
¿Cómo respondieron las grandes tecnológicas chinas?
Las principales compañías tecnológicas del país actuaron rápidamente para adaptarse. Huawei implementó revisiones especiales en su tienda de aplicaciones, mientras que Alibaba mejoró sus sistemas de identificación de contenido generado por máquinas. Zhipu desarrolló un nuevo modelo de revisión de contenido y DeepSeek incorporó controles avanzados para prevenir la manipulación de datos de entrenamiento.
No todas las empresas siguieron el mismo camino. ByteDance —a través de su producto Doubao— y el equipo detrás de Qwen optaron por desactivar funciones personalizadas de sus agentes de IA en lugar de cumplir con los nuevos requisitos anti-adicción y de salida instantánea de contenido problemático.
Las oficinas locales de internet en diferentes provincias también adaptaron sus enfoques. Beijing combinó auto-revisiones de plataformas con monitoreo continuo, Shanghai aplicó reglas diferenciadas según el tipo de plataforma, Zhejiang se enfocó en auditorías de modelos, y Guangdong estableció un mecanismo multiinstitucional para supervisar toda la cadena de valor de la IA.
¿Qué esperar en las próximas fases?
La segunda fase de Qinglang será significativamente más estricta. Apuntará a sistemas de IA utilizados para difundir desinformación, generar material violento, suplantar identidades, causar daño a menores de edad y ejecutar campañas de manipulación pagadas. El regulador prometió sanciones más severas para cuentas e instituciones que incumplan las normas.
Además, una regulación complementaria entra en vigor el 15 de julio de 2026. Las Medidas Provisionales para Servicios Interactivos Antropomórficos de IA apuntan específicamente a los compañeros virtuales diseñados para relaciones emocionales. Esta norma prohíbe estos servicios para menores de edad y exige consentimiento de un tutor legal para usuarios entre 14 y 18 años.
Implicaciones para empresas y administradores de negocios en Argentina
Aunque esta campaña ocurre en China, sus efectos trascienden fronteras. El endurecimiento regulatorio chino establece un precedente global sobre cómo los gobiernos pueden controlar la IA. Para administradores y dueños de empresas argentinas que utilizan plataformas o servicios de IA chinos, o que comercian con proveedores tecnológicos del país, esta tendencia señala que la conformidad regulatoria será cada vez más exigente.
La competencia entre Estados Unidos y China en inteligencia artificial se intensifica mientras China refuerza su control interno. Empresas argentinas que dependan de herramientas o modelos de IA deben monitorear estas regulaciones, ya que pueden afectar la disponibilidad y características de servicios que utilizan. Además, la presión regulatoria sobre compañías tecnológicas chinas puede acelerar la búsqueda de mercados alternativos en América Latina, generando nuevas oportunidades y riesgos de cumplimiento para negocios locales.







