La Rioja reactiva los Chachos, su cuasimoneda provincial, a partir del 17 de agosto de 2026. El gobernador Ricardo Quintela distribuirá 50.000 Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE) que alcanzarán a aproximadamente 80.000 beneficiarios, inyectando unos $4.000 millones en la economía local.
¿Qué son los Chachos y cómo funcionan?
Los Chachos son billetes de emisión provincial que mantienen paridad uno a uno con el peso argentino. Su nombre homenajea a Ángel Vicente "Chacho" Peñaloza, figura histórica del federalismo riojano del siglo XIX. A diferencia de la moneda nacional, circulan exclusivamente en el territorio provincial y se aceptan en comercios adheridos, para cancelar impuestos y servicios estatales locales.
Durante la etapa anterior —que funcionó entre julio y diciembre de 2024— el gobierno riojano logró incorporar recursos al poder adquisitivo de trabajadores estatales. Hasta el 30% de los salarios públicos se pagaba en estos bonos, y la experiencia concluyó con la recuperación total de los billetes emitidos, según informó la gobernación.
Cronograma de distribución y vigencia hasta fin de año
La operatoria de entrega se extiende del 17 al 24 de agosto de 2026, organizada según la terminación del DNI en la capital provincial y el interior. Los Chachos permanecerán vigentes hasta diciembre de 2026 y podrán rescatarse hasta el 29 de ese mes.
Quienes mantengan los bonos hasta el vencimiento recibirán un reconocimiento del 1% que no será acumulativo. Los comercios adheridos tienen la opción de realizar rescates anticipados. Según la gobernación, más de 500 establecimientos riojanos ya participan de la operatoria, con nuevos comercios sumándose a la iniciativa.
Beneficiarios y alcance de la medida
La iniciativa alcanza a empleados de planta, trabajadores de la Administración Pública provincial, jubilados policiales que perciben quincena, beneficiarios de programas sociales y personas contratadas vinculadas al Estado. Quintela enfatizó la importancia de mantener estos recursos dentro del circuito económico local: "No quiero que pierdan el poder adquisitivo los trabajadores".
El gobierno provincial evalúa la posibilidad de que el monto otorgado como ayuda extraordinaria tenga continuidad y se incorpore eventualmente al esquema salarial de los trabajadores estatales. Esta decisión dependerá de la evolución de las finanzas provinciales y será discutida con los gremios.
Antecedentes: cuasimonedas de la crisis de 2001
El uso de cuasimonedas en Argentina tiene raíces previas a 2001, aunque ese año marcó su máxima expansión. Los primeros ejemplos modernos datan de mediados de los ochenta, cuando Tucumán lanzó sus Bonos de Cancelación de Deuda ante la escasez de fondos federales.
El estallido de la crisis a fines de 2001 provocó una proliferación de estas monedas provinciales. La Ley de Convertibilidad impedía al Banco Central emitir pesos sin respaldo en dólares, dejando a las provincias sin recursos suficientes. El gobierno nacional y quince provincias emitieron bonos que alcanzaron en agosto de 2002 un monto total de $8.535 millones en circulación.
Entre las cuasimonedas de aquel período destacó el Patacón bonaerense, lanzado desde agosto de 2001 durante la gestión de Carlos Ruckauf, aceptado a la par del peso en Buenos Aires y Capital Federal. En contraste, el Federal de Entre Ríos perdió rápidamente su valor. El Fondo Monetario Internacional (FMI) exigió en 2002 el retiro de estas cuasimonedas como condición para renegociar la deuda pública. El proceso de recompra concluyó a fines de 2003.
Impacto para empresas y administradores riojanos
Para los dueños y administradores de negocios riojanos, el regreso de los Chachos representa una oportunidad de incrementar el flujo de efectivo local durante los próximos cinco meses. Con más de 500 comercios adheridos y la posibilidad de rescates anticipados, los empresarios pueden planificar la aceptación de estos bonos como parte de su estrategia de tesorería.
La inyección de $4.000 millones en la economía provincial genera una demanda adicional en comercios minoristas, servicios y empresas proveedoras. Sin embargo, los administradores deben considerar que estos bonos no tienen valor fuera de La Rioja, por lo que requieren una estrategia clara de conversión a pesos antes del vencimiento en diciembre. La iniciativa ocurre en un contexto de tensión entre la gobernación local y el gobierno nacional por la distribución de fondos federales, lo que subraya la importancia de que los empresarios locales maximicen este ciclo de circulante extraordinario.







