Roberto Urquía, titular de la aceitera General Deheza y uno de los empresarios más influyentes del país, encendió las alarmas sobre la contracción del consumo que atraviesa la economía argentina en agosto de 2026. En declaraciones a medios locales, el empresario cordobés denunció que amplios sectores de trabajadores enfrentan dificultades severas para cubrir sus gastos básicos durante el mes.
¿Por qué no vende el comercio argentino?
Según Urquía, el problema de ventas no radica en la procedencia de los productos, sino en una caída generalizada de la demanda. "Ya no vende directamente, sea chino, sea nacional", expresó el empresario al analizar el panorama actual. Esta afirmación refleja una contracción que trasciende las barreras entre productos importados y de manufactura local, indicando un colapso más profundo en el poder adquisitivo de los consumidores.
El ex senador nacional distinguió entre sectores con desempeño favorable y aquellos en crisis. Identificó a la minería, Vaca Muerta y parcialmente al sector agrícola como actividades con perspectivas positivas, mientras que el comercio minorista y otras ramas enfrentan una situación crítica. En su comunidad de origen, Urquía observó de primera mano el impacto: comerciantes con treinta y cuarenta años de trayectoria están endeudados y sin ventas significativas.
Salarios insuficientes: la paradoja del mercado laboral
Urquía planteó una situación paradójica que caracteriza el mercado laboral argentino actual. Las empresas enfrentan dificultades para sostener los costos salariales, mientras que los trabajadores no logran cubrir sus necesidades básicas con los ingresos que perciben. El empresario fue directo: "A los trabajadores no les alcanza para llegar al 15 de cada mes", dependiendo del nivel salarial en el que se encuentren.
Esta brecha entre oferta laboral y demanda de subsistencia refleja un desequilibrio estructural. Aunque Urquía reconoció no tener una solución única, enfatizó la necesidad de equilibrio macroeconómico sin descuidar los problemas microeconómicos de sectores específicos. "La macro hoy no llega a algunos sectores de la micro", sintetizó su diagnóstico.
Productos importados con subsidios: amenaza para el empleo local
El empresario alertó sobre el ingreso masivo de productos extranjeros que llegan con subsidios de sus países de origen. Para Urquía, este fenómeno tiene consecuencias directas sobre el empleo argentino. "Nos están enviando mano de obra de un país extranjero y quitándole trabajo a nuestra gente", advirtió, reflejando una preocupación creciente en el sector productivo local respecto a la competencia desleal.
Aunque no especificó medidas concretas, Urquía señaló que existen acciones pendientes para contrarrestar esta situación. Su planteo sugiere la necesidad de políticas proteccionistas o regulatorias más estrictas para resguardar la producción nacional.
Tasas de interés abusivas: crítica al sistema financiero no bancario
Urquía cuestionó duramente las prácticas de entidades financieras no bancarias y fintech que operan en el mercado argentino. Denunció que algunas cobran hasta el 1.300% de interés anual, cifra que calificó como "increíble" e inaceptable. Comparó estas tasas con otras altas pero "más razonables" que rondan el 40% al 70% anual, estableciendo una clara distinción entre intereses elevados e intereses usurarios.
El empresario reclamó intervención estatal en este aspecto. "El Gobierno está para eso, está para los abusos", sostuvo, enfatizando que la regulación del Banco Central de la República Argentina (BCRA) debe ser más activa. Sin embargo, diferenciación el endeudamiento en sí mismo de las prácticas abusivas, reconociendo que los ciudadanos pueden tener razones legítimas para recurrir al crédito.
Capital extranjero versus producción argentina: desigualdad en el trato
En su reflexión final, Urquía comparó el trato que recibe la inversión extranjera con el destinado a la producción nacional. Criticó que se le otorgue prioridad al capital foráneo: "Al que viene de afuera, se le pone la alfombra roja". Esta observación refleja una sensación de desprotección entre los empresarios locales respecto a las políticas de promoción de inversión.
Urquía cerró con una afirmación contundente: "Los que estamos produciendo en la Argentina, la verdad, no tenemos un embajador que nos defienda". Su crítica apunta a la falta de representación institucional efectiva para los intereses de la manufactura y el comercio nacional.
Impacto para empresarios y administradores: qué significa la crisis de consumo
Las advertencias de Urquía tienen implicaciones directas para dueños y administradores de empresas argentinas en agosto de 2026. La contracción del consumo que describe afecta especialmente a pequeños y medianos comerciantes, que enfrentan caídas de ventas sin poder reducir costos operativos proporcionalmente. Para las pymes, esto significa presión sobre márgenes, dificultad para cumplir obligaciones fiscales y riesgo de endeudamiento en condiciones desfavorables.
Quienes administran empresas deben considerar varias realidades simultáneamente: la necesidad de mantener salarios competitivos en un contexto donde los trabajadores tienen poder adquisitivo limitado, la competencia desleal de importaciones subsidiadas, y el costo prohibitivo del financiamiento no bancario. El diagnóstico de Urquía sugiere que la recuperación no será rápida y que los ajustes estructurales serán necesarios. Para empresarios, esto implica revisar estrategias de precios, modelos de negocio y acceso al crédito, priorizando fuentes financieras con tasas reguladas por el sistema bancario formal.







