Tras cinco meses sin acuerdo bilateral, Argentina y México estarían a semanas de restablecer el esquema de comercio preferencial que permite importar vehículos sin arancel. Desde el 19 de marzo de 2026, la suspensión del Acuerdo de Complementación Económica (ACE 55) obligó a pagar un arancel del 35% en cada auto mexicano, paralizando operaciones de importadores y automotrices locales.
¿Por qué se interrumpió el comercio de autos entre Argentina y México?
El ACE 55 —que durante 20 años permitió comercio libre dentro de un cupo de USD 773,1 millones anuales para exportaciones mexicanas— venció el 19 de marzo sin renovación. Las negociaciones se estancaron porque Argentina buscaba ampliar las posiciones arancelarias (especialmente productos agrícolas) sin arancel, mientras que el Gobierno de Claudia Sheinbaum rechazaba esa modificación.
El conflicto no era reciente. La última renovación, en marzo de 2025, tuvo validez de apenas un año —período inusualmente breve comparado con renovaciones anteriores de tres a cinco años—, anticipando tensiones futuras. Desde entonces, las negociaciones se arrastraron sin avances hasta que, el 1 de julio de 2026, el Gobierno argentino reactivó contactos tras el anuncio de Donald Trump sobre no renovar el T-MEC con México y Canadá.
Impacto en precios y operaciones de automotrices
Entre abril y agosto de 2026, las automotrices debieron administrar stocks de vehículos ya nacionalizados para cumplir compromisos con planes de ahorro previo y ventas convencionales. Algunas marcas pagaron el arancel del 35% para entregar unidades comprometidas; otras reorientaron producción a terceros países.
El caso más visible fue Kia. El modelo K4 hatchback, llegado recientemente desde México, alcanzó USD 49.900 de precio —USD 11.900 más que la versión sedán del mismo modelo importada en marzo—, exclusivamente por el impacto arancelario. Otros modelos afectados incluyen Volkswagen Taos, Vento y Tiguan; Ford Bronco Sport y Maverick; Nissan Sentra, Versa y Frontier; Honda ZR-V; Chevrolet Silverado; Ram 1500 y Kia K3.
¿Cuándo se espera la renovación del ACE 55?
A mediados de agosto de 2026, las negociaciones muestran avances significativos. Fuentes del sector automotriz confirmaron a este medio que en cuestión de semanas podría firmarse el nuevo ACE 55, incluso con modificaciones en el ACE 6 (acuerdo comercial general no automotor).
El punto de destrabe habría sido una concesión argentina vinculada al agro, donde México enfrentaba posiciones desfavorables. El Gobierno aparentemente aceptó la última propuesta mexicana, acercando posiciones. Sin embargo, la renovación incluirá cambios: se reduciría el monto de importaciones sin arancel de ambos lados, aunque aún no se ha comunicado la cifra específica.
¿Qué desafíos quedan por resolver?
Bajar el cupo de comercio sin arancel podría generar tensiones, especialmente para marcas de menor volumen. Aunque históricamente el monto de USD 773,1 millones no fue restrictivo (el volumen de autos importados no lo saturaba), un cupo menor en contexto de creciente demanda de vehículos mexicanos podría presionar a importadores.
La Nissan Frontier —que dejó de producirse en Córdoba en octubre de 2025— depende críticamente de abastecimiento mexicano desde el segundo semestre de 2026. Su viabilidad comercial dependerá de mantener acceso a cupos preferentes. Marcas con menor presencia local también enfrentan riesgo de quedar fuera si los cupos se asignan por antigüedad o volumen.
Qué significa la renovación del ACE 55 para empresas y administradores argentinos
La reactivación del acuerdo impactará directamente en costos operativos y márgenes de importadores y concesionarios. Un regreso a aranceles preferenciales reduciría precios finales entre 15% y 25% según modelos, mejorando competitividad frente a vehículos de otras procedencias y recuperando demanda en segmentos presionados.
Para administradores de flotas y empresas con parques vehiculares, la renovación significaría acceso a opciones de reposición más económicas. Modelos como el Taos —el más vendido entre importados mexicanos— recuperaría competitividad. Además, la estabilidad del acuerdo evitaría nuevas interrupciones que, como en estos cinco meses, paralizan operaciones y generan incertidumbre en la planificación de inversiones.
La clave estará en los detalles del nuevo cupo. Si se mantiene flexibilidad para marcas con planes de crecimiento, el sector automotriz argentino ganará dinamismo; si se endurece, algunos importadores enfrentarán restricciones severas en 2026 y 2027.







