Washington y Ottawa aceleran negociaciones comerciales para evitar la aplicación de un arancel del 50% sobre bienes canadienses por un monto de US$ 20.000 millones, previsto para entrar en vigor el sábado 22 de agosto de 2026.
¿Qué está en juego en las negociaciones EEUU-Canadá?
Las conversaciones entre los principales negociadores comerciales de ambas naciones alcanzan su tercer día consecutivo de reuniones en Washington. El ministro canadiense de Comercio Exterior, Dominic LeBlanc, se reúne con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, en una carrera contra reloj para sellar un acuerdo bilateral que desactive la amenaza arancelaria. Según los reportes, ambas partes se encuentran "muy cerca" de un entendimiento, aunque aún resta trabajo por concretar.
La tensión comercial entre los dos países viene escalando durante los últimos 18 meses, desde que el presidente Donald Trump implementó aranceles sobre envíos clave canadienses, obligando a Ottawa a responder con represalias comerciales propias. Un acuerdo esta semana significaría un alivio importante después de este prolongado período de relaciones tensas.
¿Cuáles serían las reducciones arancelarias propuestas?
De prosperar las negociaciones, el acuerdo contemplaría reducciones significativas en sectores clave de la economía canadiense. El arancel a vehículos ensamblados en Canadá se reduciría del 25% al 15%, mientras que las tasas aplicadas al acero y aluminio canadienses se fijarían en un 25%, representando una reducción a la mitad respecto de las tasas actuales. Estas concesiones buscan proteger la industria manufacturera canadiense, particularmente en Ontario, que concentra la mayor parte de la producción metalúrgica nacional.
Sin embargo, los gobernadores provinciales presionan por eliminaciones totales de aranceles en lugar de reducciones parciales, complicando el escenario político interno para el primer ministro Mark Carney.
¿Qué obstáculos internos enfrenta Canadá?
Más allá de las negociaciones formales, Carney debe lidiar con resistencia política doméstica. Según una encuesta de la consultora Léger realizada recientemente, el 56% de los canadienses rechaza habilitar nuevas concesiones en la mesa de diálogo con Estados Unidos. Esta posición ciudadana complica la aprobación de cualquier acuerdo que implique ceder en temas sensibles para la opinión pública canadiense.
Un punto de fricción central es la venta de alcohol estadounidense en Canadá, un tema que Washington ha priorizado en sus reclamos. Carney presiona a los ejecutivos provinciales para que levanten el veto a esta apertura comercial, un gesto de buena fe que podría facilitar el cierre del acuerdo bilateral.
¿Qué significa este conflicto arancelario para las empresas argentinas?
Los aranceles entre EEUU y Canadá impactan indirectamente en la economía argentina y sus empresas. Una escalada de proteccionismo comercial en América del Norte refuerza tendencias globales hacia la fragmentación de cadenas de suministro y el aumento de costos de importación. Para las pymes y empresas medianas argentinas que importan insumos o componentes desde Canadá o que exportan productos a través de cadenas de valor norteamericanas, una prolongación del conflicto elevaría costos operacionales y reduciría competitividad.
Además, un acuerdo entre Washington y Ottawa podría sentar precedentes sobre cómo Trump negocia aranceles con socios comerciales, información relevante para Argentina en futuras tratativas comerciales con Estados Unidos. Los administradores de empresas argentinas deben monitorear esta negociación como indicador del clima proteccionista global y ajustar sus estrategias de importación y exportación en consecuencia.







