La Oficina del Contralor de la Moneda de Estados Unidos devolvió la solicitud de licencia fiduciaria federal presentada por Zerohash el 17 de julio de 2026, un procedimiento que no constituye rechazo formal pero sí requiere que la empresa reajuste su propuesta.
¿Qué significa la devolución de la solicitud de Zerohash?
Cuando la OCC devuelve una solicitud, no es lo mismo que rechazarla. La devolución indica que el regulador considera la presentación "materialmente deficiente" — es decir, le faltan elementos que impiden continuar la evaluación — mientras que un rechazo representa una decisión negativa sobre el fondo de la propuesta. Zerohash aclaró que el procedimiento fue coordinado directamente con la OCC y que sus operaciones actuales no dependen de esta nueva licencia federal.
Zerohash reformulará su solicitud con alcance más acotado
La solicitud original, presentada en marzo de 2026, abarcaba una gama amplia de servicios fiduciarios y relacionados con criptomonedas. Los registros públicos de la OCC no detallan cuál fue la deficiencia específica que provocó la devolución, pero Zerohash reconoció que el alcance inicial pudo haber sido ambicioso. La empresa planea presentar una nueva propuesta durante agosto de 2026 con un enfoque más secuencial y específico, comenzando con actividades fiduciarias nacionales que se alineen con su calendario de lanzamiento. Incluso había comenzado a buscar personal para la futura entidad Zerohash National Trust Bank, con su copresidente Stephen Gardner identificándose públicamente como CEO designado.
Diferencia clave: "devuelta" versus "rechazada"
La distinción regulatoria es importante. La OCC puede devolver una solicitud por ausencia de información financiera, datos incompletos sobre ejecutivos clave o respuestas insuficientes a solicitudes de información adicional que no permitan evaluar los criterios legales correspondientes. Un mes antes de devolver el expediente de Zerohash, el regulador había publicado una explicación formal sobre este procedimiento. Sin embargo, una devolución no siempre incluye detalles específicos sobre las deficiencias detectadas, lo que dificulta identificar exactamente qué elementos causaron la decisión.
El contraste es evidente con casos como los de las fintech Wise y Bunq, cuyas solicitudes recibieron negativas formales. Zerohash enfatiza que la devolución no supone una evaluación negativa de los méritos de su proyecto, sino un ajuste administrativo.
Contexto: la carrera por licencias bancarias cripto en EE.UU.
La solicitud de Zerohash se inscribe en una carrera más amplia entre empresas de criptomonedas y fintech por obtener licencias fiduciarias nacionales. El interés se aceleró tras la aprobación de la Guiding and Establishing National Innovation for U.S. Stablecoins Act, que estableció formalmente una estructura jurídica para emisores estadounidenses de stablecoins. Empresas como Circle Internet Group, Ripple, Paxos Trust, BitGo, Fidelity Digital Assets, Crypto.com y Payoneer han solicitado o recibido autorizaciones condicionales en este período.
El ritmo de solicitudes generó críticas de la banca tradicional. En abril de 2026, la Independent Community Bankers of America presentó una objeción contra la propuesta de Zerohash, cuestionando que la OCC hubiera acumulado once solicitudes o aprobaciones en menos de cien días, lo que dificultaba un proceso suficientemente deliberado y transparente.
Zerohash ya opera con clientes corporativos de primer nivel
El revés regulatorio no afecta el negocio operativo de Zerohash. La empresa proporciona infraestructura para activos digitales a BlackRock, Franklin Templeton, Stripe, Interactive Brokers y DraftKings. También gestiona parte de la infraestructura de servicios cripto de E*Trade, perteneciente a Morgan Stanley. Zerohash ya opera como banco fiduciario autorizado a nivel estatal, y sus operaciones con clientes institucionales no dependen de la nueva licencia federal.
Durante 2025 y 2026, la compañía buscó expansión financiera. En mayo de 2026 mantuvo conversaciones para obtener capital con una posible valoración superior a USD $1.500 millones. También negoció una posible adquisición por Mastercard, aunque esas conversaciones no prosperaron.
Disputa interna sobre cumplimiento regulatorio
Paralelamente al proceso ante la OCC, Zerohash enfrenta una disputa judicial con su antiguo director de cumplimiento, Edgar Guerra, quien previamente trabajó como regulador en la Reserva Federal. Guerra presentó una demanda en California alegando que fue despedido para ocultar problemas de cumplimiento que había identificado, incluyendo más de 200 deficiencias significativas relacionadas con controles contra lavado de dinero.
No está claro si la OCC conocía estas acusaciones durante la evaluación de la solicitud ni si tuvieron relación con la devolución. Los intentos de Zerohash por trasladar la disputa a arbitraje fueron rechazados de manera preliminar. En una entrevista de 2022, Guerra había destacado el compromiso de la dirección con cumplimiento regulatorio, señalando que la empresa contaba entonces con alrededor de dos docenas de profesionales de cumplimiento dentro de una plantilla cercana a 150 personas.
Impacto para empresas argentinas con exposición a criptoactivos
Para administradores y dueños de empresas argentinas con operaciones o inversiones vinculadas a criptomonedas e infraestructura digital, el caso de Zerohash ilustra la complejidad regulatoria creciente en mercados desarrollados. La devolución de la solicitud subraya que incluso empresas consolidadas, con clientes institucionales de primer nivel, enfrentan obstáculos regulatorios significativos. En Argentina, donde el marco regulatorio para activos digitales sigue en construcción, esta situación refleja la importancia de mantener cumplimiento robusto y documentación exhaustiva desde el inicio operativo. Las empresas que buscan expandir servicios cripto deben anticipar que los reguladores exigirán evidencia clara de controles internos sólidos, gobernanza transparente y conformidad con normativas anti-lavado de dinero — criterios que trascienden fronteras y que organismos como la AFIP y autoridades financieras argentinas monitoreán cada vez más de cerca.







