Estados Unidos y funcionarios venezolanos analizan liberar miles de millones de dólares en activos congelados para financiar la reconstrucción tras dos terremotos del 24 de junio que dejaron casi 5.400 muertes y daños por US$ 19.600 millones.
¿Qué activos busca desbloquear la administración Trump?
La administración de Donald Trump explora mecanismos para liberar fondos venezolanos depositados en organismos internacionales y bancos extranjeros. Venezuela mantiene aproximadamente US$ 4.200 millones en Derechos Especiales de Giro (DEG) en el Fondo Monetario Internacional, un activo que puede intercambiarse con otros miembros del organismo por dólares y divisas. Además, el país custodia alrededor de 30 toneladas de oro en el Banco de Inglaterra, cuyo acceso se vio facilitado tras la relajación de sanciones que Washington implementó el 14 de abril de 2026.
El plan también contempla recuperar cuentas offshore depositadas en bancos de distintas jurisdicciones, aunque los montos exactos y las condiciones de acceso permanecen sin definición pública. La liberación de estos recursos busca proporcionar liquidez inmediata para la emergencia y financiar proyectos de infraestructura sin imponer una carga significativa a los contribuyentes estadounidenses, limitando el compromiso de Washington a los US$ 386 millones ya comprometidos.
La crisis humanitaria y el contexto de los terremotos
Los sismos ocurridos el 24 de junio de 2026 provocaron una devastación sin precedentes en Venezuela. El Banco Mundial estimó daños por US$ 19.600 millones en edificios e infraestructura, mientras que las autoridades registraron casi 5.400 muertes y miles de personas heridas que requerirán atención durante un proceso de recuperación que se extenderá por años. El secretario de Estado Marco Rubio afirmó el 19 de julio que Washington intenta ayudar al país a recuperar acceso al financiamiento global y al crédito internacional para reconstruir.
Las autoridades estadounidenses aún esperan una estimación completa del costo de la reconstrucción. Rubio advirtió que la factura será sustancial, considerando tanto la remoción de escombros como la construcción de nuevas instalaciones y servicios. El gobierno de Delcy Rodríguez ya retiró US$ 346 millones de fondos propios en reservas del FMI, operación que fue posible tras restaurar los vínculos con el organismo con respaldo estadounidense.
Los obstáculos financieros y la supervisión estadounidense
La liberación de los fondos enfrenta desafíos técnicos y políticos importantes. El uso de los Derechos Especiales de Giro implica costos financieros: el titular debe pagar intereses sobre la diferencia entre sus tenencias y las asignaciones recibidas, lo que reduce la conveniencia de convertir todo el saldo de inmediato. Además, Washington desea supervisar cuidadosamente cómo Venezuela utiliza su dinero, reflejando preocupaciones históricas sobre corrupción y desperdicio de recursos públicos.
El oro en el Banco de Inglaterra continúa involucrado en una disputa judicial vinculada con el reconocimiento británico de un gobierno opositor tras la elección controvertida de 2018. Esta complicación legal añade incertidumbre sobre los tiempos y condiciones para que Caracas recupere el control total sobre ese activo estratégico.
Intereses petroleros y proyecciones económicas de largo plazo
La estrategia estadounidense combina la emergencia humanitaria con objetivos económicos de largo plazo. Washington calcula que compañías privadas podrían invertir hasta US$ 100.000 millones durante la próxima década para revitalizar la industria petrolera venezolana, actualmente deteriorada. Trump ha sostenido que una mayor producción beneficiaría tanto a Venezuela como a Estados Unidos, posicionando la reconstrucción como una oportunidad para establecer las condiciones del crecimiento económico y nuevos proyectos de infraestructura.
Incluso después de los terremotos, funcionarios venezolanos presionan para cerrar acuerdos destinados a reactivar la producción de crudo. La disponibilidad de financiamiento, la seguridad jurídica y el control sobre los ingresos petroleros serán factores decisivos para atraer inversiones privadas. Alrededor de 1.000 militares estadounidenses permanecen en Venezuela después del despliegue posterior al terremoto, aunque Trump ha evitado comprometer tropas en una presencia prolongada.
El debilitamiento político de Delcy Rodríguez y la transición electoral
Los terremotos golpearon la posición política de la presidenta interina Delcy Rodríguez. Su desaprobación subió a 63,3% en junio, casi cinco puntos porcentuales por encima del registro de mayo, mientras que casi dos tercios de los encuestados desaprobaron la gestión gubernamental ante la emergencia. El 45,7% de los consultados afirmó que elegir un nuevo presidente debía tener prioridad sobre la reconstrucción, evidenciando el desgaste político de la administración.
La debilidad interna de Rodríguez podría aumentar la capacidad de negociación de Washington. Estados Unidos apoya diálogos renovados entre el gobierno y al menos una parte de la oposición venezolana, con conversaciones programadas para comenzar el 1 de agosto entre la Asamblea Nacional elegida democráticamente en 2015 y la legislatura actual. Sin embargo, el proceso no incluye hasta ahora a María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz y considerada la líder opositora más popular, quien vive fuera de Venezuela desde que viajó para recibir el premio.
Marco Rubio declaró el 23 de julio en Manila que correspondería a los venezolanos decidir si Machado desempeña un papel en la transición política, aunque la calificó como un elemento importante con una base de apoyo relevante. El funcionario enfatizó que una reconciliación duradera requiere representación amplia de la sociedad venezolana y que las transiciones políticas requieren tiempo después de dos décadas de chavismo.
Impacto para empresas y administradores argentinos en contexto regional
Para los empresarios argentinos, el escenario venezolano representa tanto riesgos como oportunidades en el contexto regional. La recuperación de activos y la reactivación de la industria petrolera venezolana influirán en los precios energéticos regionales y en las dinámicas comerciales de América Latina. Si Washington logra estabilizar Venezuela mediante inversiones en infraestructura y reconstrucción, podrían emerger oportunidades para empresas argentinas en sectores de servicios, construcción y comercio bilateral.
Sin embargo, la incertidumbre política continúa siendo un riesgo. La exclusión de Machado, el deterioro de la popularidad de Rodríguez y la disputa sobre el futuro electoral pueden afectar la confianza de acreedores y empresas privadas. Para los administradores de empresas argentinas con operaciones o intereses en la región, monitorear la evolución de la transición política y la disponibilidad real de fondos será crítico para evaluar riesgos de inversión y oportunidades comerciales en los próximos meses.







