Los depósitos en moneda extranjera del Tesoro cayeron USD 145 millones el 29 de julio, lo que respalda la sospecha de que el Ministerio de Economía intervino en el mercado cambiario para evitar que el dólar mayorista superara los $1.500. Aunque las autoridades no confirmaron oficialmente la operación, los datos del balance diario del Banco Central (BCRA) y la dinámica inusual del mercado sustentan esta hipótesis.
¿Qué pasó en el mercado de cambios el 29 de julio?
El martes 29 de julio, operadores y analistas detectaron movimientos atípicos en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). La cotización del dólar mayorista estuvo a punto de romper la barrera de los $1.500, pero una línea de soporte artificial frenó su avance. Según especialistas, esto sugiere que una entidad oficial salió a vender dólares de manera sostenida para mantener el tipo de cambio controlado.
La evidencia más concreta llegó con el balance diario del BCRA: los depósitos del Tesoro en moneda extranjera bajaron de USD 3.330 millones a USD 3.185 millones entre el 28 y 29 de julio. Esta caída de USD 145 millones coincidió exactamente con la jornada de presión cambiaria, lo que indicaría que el Ministerio de Economía utilizó parte de sus reservas en dólares para intervenir en el mercado.
Cuando MOBU News consultó a fuentes oficiales del Ministerio de Economía sobre las causas de esta disminución, no hubo respuesta. El silencio oficial consolidó la percepción de que el Tesoro había vendido divisas para sostener un techo cambiario.
El contexto: la Lelink y el tipo de cambio de referencia
La intervención del 29 de julio no fue casual. Ese día se fijó el tipo de cambio de referencia para el ajuste de la D31L6, una letra dollar-linked (Lelink) emitida por el Tesoro con un monto pendiente de USD 2.247 millones, el mayor de todos los instrumentos dólar-vinculados ajustados durante 2026.
Para el Ministerio de Economía, mantener el dólar mayorista por debajo de $1.500 en esa jornada era crítico: cuanto menor fuera la cotización de cierre, menores serían los costos que tendría que pagar Hacienda por el ajuste de la Lelink. Esta operación refleja cómo el Gobierno prioriza el control cambiario en fechas clave del calendario de vencimientos en moneda extranjera.
Tras la intervención, el tipo de cambio bajó en los días siguientes. El viernes 1 de agosto cerró en $1.485, y el lunes 2 de agosto llegó a $1.493 al mediodía, manteniéndose dentro del rango que el Gobierno parece haber fijado como límite máximo.
Ruptura de la racha de compras del BCRA
El 29 de julio fue especialmente significativo porque el BCRA interrumpió una racha de 135 jornadas consecutivas de compra de reservas internacionales. La ausencia de adquisiciones de dólares por parte de la autoridad monetaria en esa jornada coincidió con la intervención del Tesoro, sugiriendo una coordinación entre ambas entidades para controlar la cotización.
Este cambio en la estrategia de acumulación de reservas ocurrió poco después de que Kristalina Georgieva, titular del Fondo Monetario Internacional, expresara públicamente su apoyo a que el BCRA continuara comprando divisas. Sin embargo, el Gobierno priorizó el control del tipo de cambio sobre la acumulación de reservas en esa jornada específica.
¿Cuál es el poder de fuego disponible para el Gobierno?
En una entrevista reciente, el presidente Javier Milei afirmó que el Gobierno ha acumulado casi USD 14.000 millones en reservas, superando el rango acordado con el FMI de USD 7.000 a USD 10.000 millones. Milei también mencionó que el país cuenta con un swap con Estados Unidos por USD 20.000 millones y gestiones en curso para un swap adicional con China.
Según el presidente, el Gobierno dispondrá de entre USD 60.000 y USD 70.000 millones hacia fin de año para hacer frente a presiones cambiarias o vencimientos en moneda extranjera. Además, afirmó que el financiamiento necesario ya está cerrado, lo que reduciría la presión sobre el mercado de cambios durante el resto de 2026.
El riesgo: financiamiento destinado a intervenciones cambiarias
Sin embargo, existe una tensión importante en la estrategia oficial. Si el Tesoro está utilizando los dólares obtenidos en el mercado de capitales para intervenir y frenar el tipo de cambio, esos recursos dejan de estar disponibles para cubrir los vencimientos en moneda extranjera programados para el resto de 2026.
El programa financiero presentado por el ministro Luis Caputo contempla estos vencimientos como un desafío central. Las intervenciones cambiarias, aunque logran controlar la cotización en el corto plazo, pueden comprometer la disponibilidad de divisas para honrar compromisos externos. Este trade-off entre estabilidad cambiaria e integridad de las reservas será crítico a medida que avance el año electoral.
Impacto para empresas y administradores de negocios
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, los movimientos del Tesoro en el mercado cambiario tienen implicaciones directas. Un dólar mayorista controlado artificialmente en $1.500 afecta los márgenes de importadores y exportadores, que deben tomar decisiones de cobertura y financiamiento en función de la cotización esperada.
Las intervenciones del Gobierno generan incertidumbre sobre la sustentabilidad del tipo de cambio nominal. Si bien en el corto plazo evitan saltos abruptos que desestabilizan los precios de insumos y servicios, la estrategia depende de la disponibilidad continua de divisas. Cualquier shock externo o aceleración de los vencimientos podría forzar un ajuste cambiario más pronunciado.
Además, las operaciones del Tesoro en el MULC impactan directamente en el costo de financiamiento en moneda extranjera. El Gobierno prioriza el control del tipo de cambio en fechas clave (como la fijación de Lelinks) para reducir sus propios costos de endeudamiento, lo que puede generar volatilidad en otras jornadas cuando no hay intervención oficial.
Desde la perspectiva de gestión empresarial, es fundamental monitorear los balances del BCRA y los movimientos de depósitos del Tesoro como indicadores adelantados de presiones cambiarias. Las empresas que operan con divisas deben anticipar que el Gobierno seguirá interviniendo en fechas críticas del calendario de vencimientos, ajustando sus estrategias de cobertura en consecuencia.







