Las negociaciones bilaterales entre México y Estados Unidos para revisar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) concluyeron el jueves sin alcanzar acuerdos, en un contexto marcado por la imposición de nuevos aranceles estadounidenses que generan incertidumbre en la región comercial.
¿Qué temas se discutieron en la tercera ronda de negociaciones?
Durante esta tercera fase de diálogos, celebrada entre martes y jueves en territorio mexicano, los equipos negociadores abordaron reglas de origen, seguridad económica, agricultura e industria automotriz. Desde mayo pasado, ambas delegaciones mantienen conversaciones sobre estos ejes centrales que buscan fortalecer las cadenas de valor y reducir la dependencia de importaciones asiáticas. Los negociadores continuaron avanzando en temas como acero, aluminio y sectores estratégicos, según informó la Secretaría de Economía de México.
¿Cuáles son las principales demandas de cada país?
Las posiciones de ambas naciones divergen significativamente. Washington prioriza la protección de su industria doméstica, aunque esto genera presión inflacionaria en los consumidores estadounidenses. Por su parte, el gobierno de Claudia Sheinbaum centra sus esfuerzos en reducir los aranceles vigentes: un arancel del 10% sobre productos mexicanos no cubiertos por el T-MEC, un gravamen del 25% sobre camiones medianos y pesados, un arancel del 50% al acero y aluminio, y una cuota compensatoria del 17% al tomate mexicano.
Ante el anuncio de nuevos aranceles estadounidenses de entre el 10% y 12,5% a 60 países, el secretario mexicano de Economía, Marcelo Ebrard, señaló que la decisión no representa un cambio para México, ya que mantiene los gravámenes que se aplicaban desde el año pasado.
¿Cuándo será la próxima ronda de negociaciones del T-MEC?
La próxima fase de negociaciones bilaterales está programada para la primera quincena de septiembre de 2026. Pese a la falta de avances concretos en esta tercera ronda, Ebrard manifestó optimismo: señaló que continúan aproximando posiciones sobre la base de la integración económica regional.
Jamieson Greer, representante estadounidense, participó en la sesión del jueves y previamente se reunió con la presidenta Sheinbaum en el Palacio de Gobierno. La revisión del T-MEC, iniciada el 1° de julio, se vio complicada desde el inicio por la negativa de Washington a extender automáticamente la vigencia del tratado por 16 años, lo que activó el mecanismo de revisiones anuales hasta 2036.
Seguridad y migración: tensiones paralelas a las negociaciones comerciales
Las tensiones comerciales no son el único frente abierto entre ambas naciones. En los últimos meses, México ha enfrentado fuertes presiones de Estados Unidos en materia de seguridad y migración que han complicado el diálogo bilateral. Este mes, el gobierno mexicano escaló sus reclamos por la muerte de 17 mexicanos y pidió a las fiscalías estatales estadounidenses que investiguen penalmente los casos de migrantes fallecidos bajo custodia del ICE o durante operativos de esa agencia.
Sheinbaum descartó públicamente que la revisión del T-MEC incluya temas de seguridad y otros asuntos bilaterales, indicando que las negociaciones se centrarán plenamente en asuntos comerciales. Sin embargo, Greer afirmó ante el Senado estadounidense que a Trump le resultaría difícil aceptar una renovación del tratado si México no coopera en temas como el tratado bilateral de aguas de 1944 y la seguridad.
Impacto en las empresas argentinas y operadores de comercio exterior
Para las empresas argentinas vinculadas al comercio con la región de América del Norte, estas negociaciones representan un punto de inflexión crítico. La incertidumbre sobre las reglas de origen, aranceles y cadenas de suministro afecta directamente los costos y márgenes de operaciones que involucren productos mexicanos o norteamericanos. Los administradores de negocios que importan desde o exportan hacia México deben monitorear de cerca los avances en la próxima ronda de septiembre, ya que cambios en gravámenes y regulaciones comerciales impactarán en la competitividad de sus operaciones y en la disponibilidad de insumos a nivel regional. La volatilidad arancelaria actual también presiona a los proveedores locales que compiten con productos del bloque norteamericano.







