El superávit primario argentino se reduce durante 2026 a aproximadamente 1% del PBI, según proyecciones de Barclays. Tras dos años consecutivos de equilibrio fiscal robusto, la recaudación cede presión por la contracción de sectores no primarios de la economía, aunque el gasto público permanece controlado.
¿Por qué cae el superávit fiscal en 2026?
El deterioro del resultado fiscal responde principalmente a una caída de ingresos, no a una expansión del gasto. Durante el primer semestre de 2026, la recaudación real se contrajo 7% comparada con el mismo período de 2025. Este retroceso afecta tanto los impuestos ligados a la actividad doméstica como los vinculados al comercio exterior.
Las reducciones más significativas fueron:
- IVA: caída de 8%
- Aportes y contribuciones a la seguridad social: disminución de 4%
- Derechos de exportación: retroceso de 41%
- Impuestos a las importaciones: baja de 19%
Barclays proyecta que el superávit primario se ubicará alrededor de 1% del PBI en 2026, lo que representa una caída de 0,4 puntos porcentuales respecto de 2025 (cuando alcanzó 1,4%) y de 0,7 puntos comparado con 2024 (1,7%). A pesar de esta reducción, el banco británico considera el resultado "decente" y suficiente para mantener la deuda pública estable.
¿Cómo evoluciona el gasto público?
A diferencia de la recaudación, el gasto primario permanece contenido. En el primer semestre de 2026, acumuló una contracción del 2% en términos reales, aunque en junio registró un crecimiento de 3% interanual impulsado por pagos estacionales como aguinaldos, jubilaciones y subsidios energéticos.
La disciplina presupuestaria se mantiene como eje de la política económica. El Gobierno enfrenta una tensión creciente: necesita sostener el ancla fiscal, pero la debilidad económica erosiona continuamente los ingresos que permiten financiarla. Si la recaudación sigue contrayéndose, el Ejecutivo deberá elegir entre aplicar nuevos recortes de gasto, aceptar un superávit menor o esperar una recuperación de la actividad que recomponga los ingresos tributarios.
¿Qué riesgos identifica Barclays para adelante?
El principal riesgo del programa es la debilidad prolongada de sectores no primarios, que reduce la base imponible y genera presiones políticas crecientes. Una economía sin dinamismo no solo contrae la recaudación, sino que aumenta las demandas sociales por reducción de impuestos, recomposición del gasto o asistencia a sectores afectados.
Barclays proyecta que durante 2027 el superávit primario rondará el 1% del PBI, mientras que el resultado financiero total (tras pago de intereses) se mantendría apenas positivo, en torno a 0,1% del producto. El escenario base no contempla pérdida del equilibrio fiscal ni aumento de deuda pública.
¿Cuál es el margen político del ajuste fiscal?
Analistas económicos advierten que los ciclos prolongados de ajuste erosionan naturalmente la recaudación y generan costos políticos crecientes. Federico Vaccarezza, economista de la Universidad Austral, señala que tras tres años de ajuste concentrado en la actividad doméstica, el margen político para profundizar recortes es menor que al inicio de la gestión.
"Una cosa es ajustar cuando se tienen cuatro años por delante y otra es profundizar el ajuste cuando ya se entra en tiempo de descuento para unas elecciones presidenciales", afirma Vaccarezza. El analista advierte que existe "un umbral de opinión pública que, una vez cruzado, es difícil retornar" y que un plan de estabilización no puede convertirse indefinidamente en un plan de ajuste permanente sin consecuencias políticas.
Impacto para empresas y administradores de negocios
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, la evolución del superávit fiscal tiene implicaciones directas. La reducción de ingresos tributarios abre dos escenarios: nuevos recortes de gasto que afecten demanda agregada y consumo, o presión inflacionaria por mayores impuestos. La caída de 41% en derechos de exportación y 19% en aranceles de importación refleja decisiones de política tributaria que impactan directamente en competitividad y márgenes comerciales.
La clave para las pymes y empresas medianas está en monitorear la recuperación de sectores no primarios. Mientras la actividad económica se mantenga débil, la recaudación seguirá bajo presión y el Gobierno priorizará el equilibrio fiscal por sobre estímulos de demanda. Esto implica que el consumo doméstico seguirá limitado y que las oportunidades de crecimiento dependerán más de exportaciones o eficiencia operativa que de expansión de mercado interno.
Además, el análisis de Barclays sugiere que cualquier nueva reducción de alícuotas impositivas es poco probable en el corto plazo, dado que el Gobierno necesita proteger ingresos. Por el contrario, existe riesgo de nuevos ajustes en gasto público que afecten subsidios, inversión en infraestructura o empleo estatal, sectores que traccionan demanda agregada.







