Durante el primer semestre de 2026, la Argentina logró un superávit en la balanza comercial de combustibles y energía de US$ 5.076 millones, impulsado principalmente por el desempeño de Vaca Muerta. Esta cifra representa un crecimiento del 61,7% respecto a los US$ 3.139 millones acumulados en el mismo período de 2025, conforme al informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA) publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
¿Qué explica el crecimiento del superávit energético?
El impulso proviene fundamentalmente del aumento en la producción y cantidad de barriles despachados, no solo de variaciones en los precios internacionales. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones del sector alcanzaron US$ 6.594 millones, lo que significó un incremento del 42,5% interanual. Simultáneamente, las importaciones totalizaron US$ 1.518 millones, apenas 1,9% superior al período anterior.
Este desempeño refleja un cambio estructural en el perfil exportador nacional. Si bien los conflictos en Medio Oriente incidieron en los precios internacionales, el motor real del crecimiento fue la mayor cantidad de combustibles despachados al exterior desde la formación de Vaca Muerta.
Petróleo crudo lidera el crecimiento de exportaciones
El petróleo crudo fue el producto que más traccionó el desempeño. Los despachos de aceites crudos crecieron 47,7% en el semestre, generando ingresos por US$ 4.693 millones, equivalente al 71,2% del total exportado por el sector energético.
Los demás productos completaron el panorama:
- Naftas: US$ 346 millones (+41,5%)
- Butanos licuados: US$ 231 millones (+37,3%)
- Propano licuado: US$ 177 millones (+23%)
Solo en junio de 2026, las exportaciones energéticas sumaron US$ 1.234 millones, registrando una suba del 28,5% respecto a junio de 2025, con el petróleo crudo como principal protagonista con US$ 918 millones.
Las importaciones: el desafío invernal del GNL
Del lado de las compras al exterior, las importaciones energéticas del primer semestre de 2026 alcanzaron US$ 1.518 millones. Los principales productos importados fueron gas natural licuado (GNL) con US$ 418 millones, energía eléctrica con US$ 356 millones y gas natural en estado gaseoso con US$ 74 millones.
Junio mostró un salto abrupto: las importaciones treparon 126,5% interanual hasta US$ 765 millones, principalmente por mayores compras de GNL y gasóleo. La razón es estructural: la Argentina produce alrededor de 140 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d) de gas, pero la demanda invernal supera los 180 MMm3/d. La red de transporte no tiene capacidad suficiente para trasladar todo el volumen desde las cuencas productoras hacia los centros de consumo en los picos estacionales.
Durante julio de 2026, el Gobierno trasladó íntegramente el precio del GNL importado a la industria sin subsidios del Tesoro, en línea con la política de que los usuarios abonen el costo real de la energía. Esta decisión impactó severamente: alrededor de 130 fábricas en todo el país sufrieron cortes o frenaron la producción ante el salto en los costos energéticos.
Proyecciones para el cierre de 2026 y 2027
La trayectoria del primer semestre anticipa un cierre de año con números inéditos. Las proyecciones apuntan a exportaciones de combustibles y energía en torno a los US$ 11.300 millones para 2026, considerando un precio promedio del barril Brent de US$ 82. De concretarse ese escenario, la balanza energética anual podría superar los US$ 12.000 millones, muy por encima del récord de US$ 7.815 millones registrado en 2025.
Un factor adicional potenciará ese crecimiento. El oleoducto VMOS —que conectará la cuenca neuquina con la costa de Río Negro, desde Allen hasta Punta Colorada, a lo largo de casi 600 kilómetros— prevé su puesta en marcha para fines de 2026. El proyecto generaría una evacuación adicional de 190.000 barriles diarios, con capacidad para llegar a 550.000. Para mediados de 2027, esa capacidad podría ubicarse en torno a los 390.000 barriles por día, proyectando las exportaciones de energía de ese año por encima de los US$ 18.500 millones.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Este superávit energético representa una oportunidad y un desafío simultáneo para las empresas argentinas. Por un lado, el incremento de divisas por exportaciones energéticas fortalece la posición fiscal y externa del país, lo que potencialmente mejora la disponibilidad de crédito y reduce presiones inflacionarias. Los dueños y administradores de empresas pueden anticipar un entorno con mayor estabilidad cambiaria y crediticia hacia 2027.
Sin embargo, el traslado del costo del GNL importado a la industria sin subsidios genera un escenario de mayor volatilidad en costos energéticos. Las pymes y medianas empresas que dependen de gas natural deben revisar sus estructuras de costos y evaluar inversiones en eficiencia energética o fuentes alternativas. Asimismo, el dinamismo de Vaca Muerta abre oportunidades en cadenas de suministro, logística y servicios especializados para el sector hidrocarburífero, particularmente hacia 2027 cuando el VMOS entre en operación plena.







