Los salarios registran un leve repunte tras meses de caída, pero sin impulso sostenido para activar la recuperación económica. Así lo diagnosticó Fernando Marull, director de la consultora FMyA y uno de los analistas más influyentes del mercado financiero argentino, en su evaluación de los principales indicadores de la economía durante 2026.
¿Cómo evolucionaron los sueldos entre abril y junio de 2026?
El panorama salarial muestra una dinámica limitada. En abril de 2026 los ingresos registraron una mejora notable, en mayo se estabilizaron y en junio se mantuvieron en línea con el mes anterior, según el análisis del especialista. Esta trayectoria representa un quiebre respecto de los siete meses previos de caída continua que caracterizaron el período anterior al programa de estabilización del Gobierno.
Sin embargo, Marull enfatizó que este movimiento no constituye un repunte significativo. "Un rebotín", en sus palabras, sintetiza la dinámica salarial actual: los sueldos dejaron de caer, pero tampoco muestran un crecimiento robusto capaz de reactivar el consumo masivo o impulsar la demanda agregada. El poder adquisitivo mejoró de manera marginal y permanece muy alejado de compensar el derrumbe registrado antes del plan de estabilización.
Consumo estancado y economía aplanada: el diagnóstico central
La combinación de sueldos apenas recuperados con un consumo masivo que se mantiene deprimido configura un escenario que contradice las proyecciones iniciales del oficialismo sobre una salida rápida de la recesión. La economía real simplemente se aplanó al tocar su piso, según Marull, quien precisó que mayo y junio de 2026 fueron meses de estabilidad, no de dinamismo.
"Cayendo no está cayendo, rebotando no está rebotando", fue su diagnóstico sobre el estado actual de la actividad económica. Esta caracterización refleja que la economía frenó su desplome, pero carece de una curva ascendente fuerte que justifique hablar de recuperación genuina. Los indicadores de consumo y actividad muestran un escenario mucho más plano de lo que proyectaban las autoridades económicas al inicio de la gestión.
Crédito bancario: el factor que impulsa desde las sombras
Como contrapeso al letargo de la economía real, Marull señaló la incipiente reactivación del crédito impulsada por la liquidez del sistema bancario. Los bancos acumulaban aproximadamente US$40.000 millones en depósitos a tasa cero, mientras que el Ministerio de Economía ofrecía rendimientos del 5% para atraer esos fondos hacia el sector público.
En este contexto de financiamiento más accesible, el analista consideró que las empresas que no aprovechan para tomar crédito "están mal asesoradas". La política monetaria del Palacio de Hacienda generó condiciones de acceso al crédito sin precedentes en los últimos años, aunque la demanda de las empresas por financiamiento aún se mantiene moderada.
La paradoja del mercado: encuestas versus bonos soberanos
Marull abordó una de las mayores contradicciones financieras del momento: la disociación absoluta entre los sondeos de opinión pública y el comportamiento del mercado de capitales. Las encuestas mostraban ventaja para figuras de la oposición, mientras que los inversores mantenían sostenido optimismo reflejado en los precios de los títulos soberanos argentinos.
"Las encuestas están diciendo gana Kicillof y el mercado está diciendo gana Milei, literalmente", advirtió el economista. Bajo esta lectura, los bonos argentinos se cotizan a precios elevados, lo que implica que los inversores descuentan una continuidad de la política económica actual. Si las encuestas fuesen correctas en sus proyecciones electorales, los títulos soberanos estarían carísimos.
Impacto para empresas y administradores: qué hacer ante el "rebotín" salarial
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, el diagnóstico de Marull plantea un escenario de cautela moderada. Los sueldos no caerán más, pero tampoco impulsarán un repunte de consumo en el corto plazo. Esta realidad obliga a revisar proyecciones de demanda y ajustar estrategias comerciales a un contexto de recuperación lenta y desigual.
La reactivación del crédito bancario emerge como una oportunidad concreta para empresas que necesiten financiamiento operativo o de inversión. Las tasas de acceso al crédito se encuentran en niveles históricamente competitivos, lo que permite refinanciar deudas o financiar expansión sin los costos prohibitivos de períodos anteriores.
Simultáneamente, la apatía del consumo masivo requiere que las empresas diversifiquen sus estrategias: no todas las actividades económicas rebotarán al mismo ritmo. Sectores vinculados a servicios financieros, construcción y bienes de capital pueden beneficiarse antes que comercio minorista o manufactura orientada al consumo interno. La clave radica en monitorear los datos de crédito, empleo y consumo mes a mes, sin asumir que el "rebotín" actual evolucionará hacia una recuperación sostenida sin nuevas medidas de reactivación.







