El riesgo país es uno de los indicadores más elocuentes para entender las crisis económicas argentinas. El máximo histórico llegó a 7.222 puntos básicos el 7 de agosto de 2002, tras el default, el fin de la convertibilidad, la devaluación y la pesificación. Hoy, a más de dos décadas de aquel colapso, el indicador se ubica por encima de los 600 puntos, muy lejos de esos extremos pero con movimientos que merecen seguimiento.
¿Qué significa un riesgo país de 7.222 puntos?
Cada 100 puntos básicos equivalen a un punto porcentual de sobretasa respecto de los bonos del Tesoro estadounidense. Por lo tanto, 7.222 puntos representan una diferencia teórica de más de 72 puntos porcentuales en los rendimientos exigidos. En contraste, el mínimo histórico fue de 184 puntos el 26 de enero de 2007, equivalente a apenas 1,84 puntos porcentuales. La distancia entre ambos números ilustra la magnitud de las fluctuaciones de confianza que ha experimentado el país.
El indicador elaborado por JPMorgan refleja el mensaje del mercado: cuanto más alto es el riesgo país, mayor es el rendimiento exigido para comprar deuda argentina. Cuando la prima alcanza niveles extraordinarios, el financiamiento se vuelve prohibitivamente caro y el país pierde capacidad de refinanciar sus vencimientos.
La crisis de 2002: cómo se llegó a los 7.222 puntos
Durante julio de 2002, el indicador ya rondaba niveles extremadamente elevados. El 25 de julio marcó 7.056 puntos y, tras algunos retrocesos, volvió a superar los 7.000 en los primeros días de agosto. El 1° de agosto alcanzó 7.048 puntos; el 2, 7.075; el 5, 7.136 y el 6, 7.040. Argentina llevaba meses sumergida en una crisis que había comenzado mucho antes de agosto.
El régimen de convertibilidad había terminado. El peso fue devaluado, los depósitos bancarios pesificados, y la economía sufría las consecuencias del corralito y del default declarado a fines de 2001. La situación institucional también era excepcional: Fernando de la Rúa había renunciado en diciembre de 2001, Adolfo Rodríguez Saá declaró el default tras un breve paso presidencial, y Eduardo Duhalde asumió en enero de 2002.
La salida de la convertibilidad modificó radicalmente las reglas del sistema económico. El peso dejó de estar atado al dólar uno a uno y comenzó una fuerte devaluación. En ese contexto, el mercado prácticamente cerró el acceso de Argentina al crédito internacional. Los inversores consideraban extraordinariamente elevado el riesgo de prestar dinero al país.
El segundo pico: 6.769 puntos en junio de 2005
Si bien el récord de 2002 parecía imposible de repetir, el 8 de junio de 2005 el riesgo país llegó a 6.769 puntos, el segundo máximo de la serie histórica desde 2001. Esto ocurrió durante la presidencia de Néstor Kirchner, cuando la economía argentina ya había comenzado a recuperarse de la crisis anterior.
La explicación residía en la deuda: Argentina aún permanecía en default con una parte importante de sus acreedores y la reestructuración de la deuda no había terminado de normalizar la relación financiera con los mercados. Después del canje de deuda, el escenario cambió de manera abrupta. El riesgo país cayó y se ubicó por debajo de los 900 puntos. Tuvieron un papel central en este proceso el entonces ministro de Economía Roberto Lavagna y el secretario de Finanzas Guillermo Nielsen.
Este episodio demuestra algo importante: un riesgo país muy elevado no necesariamente refleja solamente una crisis de actividad económica. También puede ser consecuencia de un conflicto abierto con los acreedores y de la imposibilidad de acceder normalmente al mercado internacional.
Otros picos históricos: 2001, 2008, 2019 y 2020
El tercer máximo histórico ocurrió el 25 de diciembre de 2001, cuando alcanzó 5.495 puntos, después del anuncio del default. La fecha resulta particularmente significativa: Fernando de la Rúa había renunciado el 20 de diciembre, Rodríguez Saá asumió el 23 de diciembre y anunció ante el Congreso la suspensión del pago de la deuda pública. Los bonos argentinos se desplomaron, incluso los colocados en Japón.
Antes del default, durante la gestión de Fernando de la Rúa, el indicador ya había llegado a 4.753 puntos en los meses previos a la crisis de diciembre de 2001, cuando Argentina llevaba varios años de recesión y el régimen de convertibilidad enfrentaba creciente presión.
El siguiente gran salto histórico se produjo casi dos décadas después. En marzo de 2020, durante la pandemia de coronavirus, el riesgo país llegó a 4.519 puntos mientras Argentina negociaba una nueva reestructuración de su deuda. El contexto era completamente diferente al de 2001-2002: no había convertibilidad ni corralito, ni una crisis institucional comparable. Sin embargo, el mercado enfrentaba una combinación particularmente negativa: renegociación de deuda y crisis financiera global con salida de capitales de mercados emergentes.
En noviembre de 2008, en medio de la crisis financiera internacional, el indicador llegó a 1.965 puntos. En 2019, después de las PASO, pasó de unos 860 puntos a alrededor de 2.500 puntos, reflejando el derrumbe de los bonos argentinos. Durante 2022 volvió a superar los 2.500 puntos, y al inicio de la gestión de Javier Milei superó los 2.000 puntos antes de iniciar una prolongada tendencia descendente.
De 7.222 a 184: la recuperación de 2007
El contraste entre agosto de 2002 y enero de 2007 es extraordinario. En menos de cinco años, Argentina pasó de 7.222 puntos a 184 puntos, una reducción de 7.038 puntos básicos. La fuerte caída fue consecuencia de la recuperación económica, la reestructuración de la deuda y un contexto internacional favorable para los mercados emergentes. El país había pasado de estar prácticamente excluido del financiamiento internacional a presentar una prima de riesgo mucho menor.
Sin embargo, esa tranquilidad no duró para siempre. Los movimientos posteriores demostraron que Argentina seguía siendo vulnerable a choques externos e internos.
¿Dónde está el riesgo país en octubre de 2026?
Actualmente, el riesgo país se ubica por encima de los 600 puntos, muy lejos de los 7.222 puntos de 2002 y también por debajo de los cuatro grandes picos posteriores. Sin embargo, merece seguimiento: el indicador había llegado a niveles cercanos a 400 puntos durante 2026 y volvió a subir hasta 655 puntos a comienzos de octubre. El dato central no es solamente cuánto marca el indicador en una jornada determinada, sino desde dónde viene y hacia dónde se mueve.
Impacto del riesgo país para empresas y administradores argentinos
Para los dueños y administradores de empresas, el riesgo país tiene implicancias directas en el acceso y costo del financiamiento. Un indicador elevado encarece el crédito internacional, reduce la disponibilidad de líneas de financiamiento externo y presiona sobre las tasas de interés domésticas. Cuando el riesgo país sube de manera sostenida, los bancos trasladan ese costo a las empresas, limitando la inversión y la expansión de negocios.
Un nivel de 600 a 700 puntos puede considerarse elevado e impactar negativamente en el acceso al crédito, pero está muy lejos de los valores que acompañaron episodios de default y ruptura del sistema financiero. El récord de 7.222 puntos sigue siendo la referencia extrema de lo que puede ocurrir cuando una crisis de deuda se combina con ruptura del régimen cambiario y fuerte pérdida de confianza. En cambio, los 184 puntos de enero de 2007 muestran el otro extremo: el potencial de mejora cuando el mercado percibe recuperación en la capacidad de pago y condiciones financieras más sólidas del país.







