Gustavo Cañonero, exvicepresidente del Banco Central durante la gestión de Mauricio Macri, advierte que los resultados económicos del plan del ministro Luis Caputo resultan "decepcionantes" pese a los logros macroeconómicos alcanzados hasta julio de 2026.
¿Qué dice el diagnóstico de Cañonero sobre la economía argentina?
El análisis proviene de CMF Asset Management, la consultora que preside Cañonero, quien fuera el número dos del actual ministro de Economía cuando ambos trabajaban en el Banco Central de la República Argentina (BCRA). En su informe a clientes, Cañonero reconoce los avances en la contención macroeconómica y la estabilización del mercado energético, factores que permitieron desacelerar la inflación y consolidar expectativas favorables para los próximos meses de 2026.
Sin embargo, define con una frase contundente la situación actual: la actividad económica "todavía luce decepcionante". El economista sostiene que incluso si el precio internacional del petróleo se mantiene estable, es probable observar una inflación mensual entre el 1% y el 2% hasta fin de año, pero ese escenario inflacionario favorable contrasta con un nivel de actividad que sigue siendo débil.
Inversión ausente y empleo estancado en 2026
Cañonero identifica la falta de inversión como el principal déficit del programa económico vigente. Aunque los sectores vinculados a la exportación de recursos naturales muestran un desempeño favorable durante 2026, las actividades intensivas en empleo como la industria y la construcción continúan sin encontrar un piso firme.
El ex banquero central reconoce que la mejora del frente externo y la caída del riesgo país podrían impulsar inversiones, pero advierte que ese motor aún no ha aparecido. Según su análisis, los malos registros de los últimos trimestres responden a la incertidumbre electoral y a la fuerte restricción monetaria aplicada durante el último año, pero también reflejan dudas sobre la continuidad política del programa económico más allá de 2027.
Consumo crece pero ingresos se mantienen congelados
El informe destaca que el consumo privado mantiene un crecimiento moderado durante 2026, pero observa que el empleo agregado prácticamente no muestra mejoras y que los ingresos permanecen estancados desde mediados de 2025. Aunque hay una recuperación reciente de los salarios reales, Cañonero advierte que la prioridad de consolidar la estabilidad financiera limita aumentos más significativos mientras no aparezca un repunte sostenido de la inversión.
Este diagnóstico coincide con indicadores oficiales: la desinflación avanza con mayor velocidad que la recuperación del mercado laboral y del ingreso disponible de las familias. La economía argentina en 2026 presenta, entonces, una desconexión entre la estabilidad de precios y la recuperación del bienestar de los hogares.
Los logros reconocidos del plan económico
Cañonero no niega los avances macroeconómicos. Destaca que la consolidación del superávit comercial permitió abastecer la elevada demanda privada de dólares, sostener el pago de dividendos de empresas y fortalecer las reservas del BCRA. También valora la estabilidad alcanzada en el mercado cambiario, atribuida a la política monetaria orientada a retirar excedentes de liquidez.
Sin embargo, identifica un problema estructural: la demanda de pesos continúa siendo baja. Según el informe, la monetización de la economía sigue por debajo de los niveles observados en 2023 y el crecimiento del crédito se explica casi exclusivamente por préstamos en dólares. El ex vice del BCRA también valoró la recomposición de reservas y el respaldo de organismos multilaterales, que mejoraron las perspectivas para 2027.
Impacto para empresas y administradores: el desafío de la recuperación real
Para dueños y administradores de empresas argentinas, el diagnóstico de Cañonero plantea un escenario complejo en julio de 2026. La estabilidad macroeconómica lograda por el plan Caputo es real, pero la estabilidad de precios por sí sola no alcanza para impulsar inversiones ni crear empleo sostenido. Las pymes y empresas medianas enfrentan un consumo interno débil, ingresos de los hogares congelados y tasas de interés que, aunque se han estabilizado, siguen siendo restrictivas.
La advertencia del ex funcionario sugiere que los empresarios deben prepararse para un horizonte donde la recuperación será desigual: ganancia para exportadores de commodities, pero presión continua en sectores intensivos en empleo y consumo local. La continuidad política del programa económico tras las elecciones presidenciales de 2027 será determinante para definir si la inversión finalmente aparece y si la recuperación del empleo y los ingresos se acelera.







