El barril de Brent alcanzó los US$90 durante la jornada del lunes 21 de julio de 2026, reflejando la escalada militar entre Estados Unidos e Irán y las amenazas sobre las principales rutas marítimas de comercio energético mundial.
¿Por qué el petróleo sigue presionado al alza?
La cotización del crudo se mantiene elevada por la continuidad de los conflictos en Medio Oriente. Durante la madrugada del 21 de julio, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán anunció nuevos ataques contra activos militares estadounidenses en Bahréin y Kuwait, mientras que Washington confirmó una nueva jornada de bombardeos sobre objetivos militares iraníes. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó el escenario como una "guerra a gran escala", marcando el décimo día consecutivo de operaciones militares en la región.
A pesar de esta intensificación, los precios experimentaron una leve moderación: el Brent cotiza en US$90, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se ubica cerca de los US$83. Esta contención responde a que los inversores continúan apostando a que la vía diplomática pueda evitar una interrupción prolongada del suministro mundial. Sin embargo, los gestores diplomáticos avanzan lentamente: Pakistán mantiene contactos con autoridades iraníes y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reiteró la disposición de Washington a retomar negociaciones si existen condiciones.
¿Cuál es el riesgo real sobre las rutas marítimas?
La principal preocupación del mercado se concentra en el Estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo. La navegación permanece seriamente afectada tras los ataques a buques comerciales y el bloqueo naval implementado en la zona, elevando significativamente el riesgo sobre una de las rutas energéticas más críticas del planeta.
En paralelo, ha emergido una segunda amenaza: el estrecho de Bab el-Mandeb, corredor que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén y concentra alrededor del 12% del comercio marítimo mundial. Los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, amenazaron con bloquear el paso de embarcaciones saudíes. De concretarse, esto obligaría a numerosos buques a modificar sus rutas y rodear África, incrementando significativamente los costos logísticos y de seguros. Desde el banco ING advirtieron que aunque las amenazas sobre Bab el-Mandeb incrementarán los costos de transporte, el mercado todavía no da por hecho que un eventual bloqueo pueda sostenerse en el tiempo.
Indicadores clave para monitorear esta semana
Los inversores comienzan a dirigir su atención hacia los próximos datos de inventarios de crudo en Estados Unidos. El martes 22 de julio se conocerá el informe semanal del American Petroleum Institute (API), mientras que el miércoles 23 la Energy Information Administration (EIA) publicará las cifras oficiales. Estos reportes servirán para evaluar el equilibrio entre oferta y demanda en el principal consumidor mundial de petróleo y podrían influir en la dirección de los precios en los próximos días.
Analistas del sector consideran que, por el momento, el mercado descuenta que las interrupciones sobre la oferta mundial serán limitadas. Esa expectativa explica que el Brent haya retrocedido desde los máximos superiores a los US$91 registrados el lunes, aunque todavía acumula una suba cercana al 4% respecto de una semana atrás.
Impacto para empresas y administradores argentinos
La volatilidad del petróleo impacta directamente en los costos operativos de las pymes y grandes empresas argentinas. Un crudo por encima de los US$90 presiona al alza los costos de transporte, logística y energía, afectando márgenes en sectores como la distribución, manufactura y servicios. Para administradores de empresas con exposición a importaciones o exportaciones, la inestabilidad geopolítica en Medio Oriente suma incertidumbre a la planificación de corto plazo. Además, los mayores costos de seguros marítimos derivados de las amenazas en Bab el-Mandeb y Ormuz se trasladarán a los precios finales de productos importados, impactando en la competitividad de negocios que dependen de insumos del exterior. Monitorear la evolución del conflicto y los datos de inventarios estadounidenses resulta clave para anticipar movimientos en los costos locales durante el segundo semestre de 2026.







