El crudo revirtió ganancias el 20 de julio de 2026 después de que Irán señalara posibles negociaciones con Estados Unidos, frenando la escalada de precios que había alcanzado máximos mensuales por tensiones en el estrecho de Ormuz.
¿Cuál fue la cotización del petróleo tras las señales de diálogo?
Durante la sesión del lunes 20 de julio de 2026, los precios del crudo experimentaron un giro notable. El Brent llegó a US$ 91,42 por barril, su nivel más alto desde el 11 de junio, pero posteriormente retrocedió US$ 0,16 (0,18%) hasta US$ 87,94. El West Texas Intermediate (WTI) tocó US$ 85,39, su máximo desde el 12 de junio, antes de caer US$ 0,68 (0,82%) a US$ 81,81.
La volatilidad reflejó el cambio de sentimiento en los mercados tras la declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán. El portavoz Esmaeil Baghaei informó que intermediarios habían compartido mensajes con Teherán durante los últimos días, abriendo la puerta a negociaciones basadas en los intereses nacionales iraníes. Aunque no detalló las propuestas específicas ni identificó a los mediadores, el anuncio fue suficiente para descontar parte de la prima de riesgo que había presionado al alza los precios.
Tráfico marítimo en caída: el riesgo real en el estrecho de Ormuz
La escalada inicial de precios respondió a la reducción crítica del flujo de buques a través de la ruta más importante para el comercio energético mundial. Según datos de LSEG, solo cuatro buques cruzaron el estrecho de Ormuz el domingo 19 de julio, comparado con ocho el día anterior. Esta caída refleja las preocupaciones crecientes entre transportistas sobre la seguridad de la navegación en la zona.
La importancia de Ormuz es estratégica: aproximadamente 20% de los suministros mundiales de petróleo circulan por el estrecho antes de las hostilidades recientes entre Estados Unidos e Irán. Cualquier interrupción prolongada representa una amenaza directa para los precios globales y para las cadenas de abastecimiento internacionales. Los analistas de ANZ confirmaron que la recuperación esperada del transporte se detuvo efectivamente, con volúmenes de tránsito cayendo a cifras de un solo dígito.
A pesar de la contracción general, al menos tres petroleros de productos y un transportador de crudo muy grande ingresaron al estrecho desde el viernes para cargar petróleo, mostrando que algunos operadores continúan activos aunque con mayor exposición al conflicto. Sin embargo, el contraste es notable: mientras los países del Golfo aumentaron sus exportaciones de crudo y condensados durante la primera mitad de julio a su nivel más alto desde antes del conflicto, el tránsito marítimo comenzó a disminuir nuevamente conforme se intensificaron los combates.
Escalada militar y riesgos de infraestructura energética
Durante el fin de semana previo al 20 de julio, Estados Unidos ejecutó una novena noche consecutiva de ataques contra Irán. Kuwait y Baréin, aliados de Washington, también reportaron nuevos ataques iraníes en la región. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica afirmó que dos petroleros quedaron inmovilizados tras explosiones, aunque Reuters no pudo verificar inmediatamente esos eventos.
Un buque se encontraba en llamas al noroeste de Kumzar, en Omán, según reportó temprano el lunes el Centro de Operaciones Marítimas del Reino Unido. Los analistas de ING, Warren Patterson y Ewa Manthey, describieron el intercambio de ataques como un enfrentamiento mortal para ambos lados, advirtiendo que una escalada sin freno podría devolver a la región del Golfo Pérsico a un escenario de ataques generalizados. El mercado también enfrenta el riesgo adicional de que Irán presione a los hutíes para cerrar la ruta del mar Rojo si Washington ataca la infraestructura energética iraní.
Diplomacia versus volatilidad: un equilibrio frágil
El analista Giovanni Staunovo de UBS explicó que los comentarios sobre nuevas propuestas recibidas por Irán provocaron la pérdida de las ganancias previas. Sin embargo, aclaró que los flujos por el estrecho de Ormuz permanecen deprimidos, por lo que la señal diplomática no elimina el riesgo de suministro. El retroceso del lunes no representa una normalización del mercado, sino una respuesta inmediata a un anuncio diplomático aún impreciso.
La combinación de ataques, rutas bloqueadas y mensajes de diálogo genera un mercado especialmente sensible a cada declaración oficial. El Brent pasó de US$ 91,42 a menos de US$ 88 en la misma jornada, demostrando la volatilidad inherente a una situación donde la diplomacia compite directamente con la escalada militar. Los inversionistas deberán observar tanto los contactos entre Teherán y Washington como la evolución del tráfico en Ormuz para anticipar los próximos movimientos.
Implicaciones para empresas y negocios argentinos: costos energéticos en tensión
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, la volatilidad del petróleo en Ormuz tiene consecuencias directas. Un precio del crudo elevado y volátil impacta los costos de logística, combustible y energía eléctrica, factores críticos en la estructura de costos de cualquier negocio. Las pymes que dependen de transporte o tienen exposición a combustibles enfrentan márgenes comprimidos cuando el Brent oscila entre US$ 87 y US$ 91.
Además, la incertidumbre geopolítica afecta las decisiones de importación y exportación. Las empresas argentinas que comercian con mercados globales deben considerar que cualquier nueva escalada en Ormuz podría encarecer fletes y ampliar los tiempos de entrega. La caída del tráfico marítimo y los riesgos de navegación también presionan las tarifas de seguros y transporte internacional, trasladándose finalmente a los precios de productos importados y exportados desde Argentina.
Monitorear las señales diplomáticas entre Irán y Estados Unidos resulta tan importante como seguir las cotizaciones spot del crudo. Una escalada sin control podría disparar el Brent hacia US$ 100 o más, generando efectos en cascada sobre la inflación de costos operativos, mientras que cualquier acuerdo de negociación ofrece perspectivas de estabilización. Para empresas con exposición a dólares o con deudas en moneda extranjera, la volatilidad energética también incide indirectamente en la volatilidad cambiaria.







