Un ejercicio de simulación militar realizado en julio de 2025 por el Pentágono anticipó lo que sucedería meses después: los ataques con drones iraníes en marzo de 2026 dañaron plantas productoras en Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, exponiendo la vulnerabilidad de la cadena de suministro estadounidense de aluminio de alta pureza, material crítico para la fabricación de cazas y vehículos blindados.
¿Por qué Estados Unidos depende del aluminio de los Emiratos?
Estados Unidos importa el 90% del aluminio de alta pureza desde los Emiratos Árabes Unidos, según los hallazgos del juego de guerra celebrado en Washington hace poco más de un año. Durante ese ejercicio de simulación, cerca de 80 funcionarios del gobierno y ejecutivos industriales enfrentaron un escenario de conflicto global que interrumpiera esas importaciones, y la conclusión fue clara: el país carece de capacidad interna para reemplazar ese suministro.
El aluminio de alta pureza es un material ultra-refinado utilizado exclusivamente en aplicaciones de defensa de alto rendimiento. Emirates Global Aluminium (EGA) es el proveedor dominante, suministrando entre 75.000 y 85.000 toneladas métricas anuales para necesidades militares estadounidenses. Empresas como Lockheed Martin y Boeing dependen de este metal a través de proveedores intermedios como Kaiser Aluminum, Constellium y Arconic.
Los ataques de marzo: la advertencia se hizo realidad
En marzo de 2026, los ataques con drones iraníes dañaron instalaciones clave de producción en la región del Golfo Pérsico. La planta de EGA en los Emiratos y otra en Bahréin detuvieron operaciones, lo que elevó los precios del aluminio a máximos de cuatro años y cerró el estrecho de Ormuz, obstaculizando el envío de cargas hacia compradores globales.
Aunque las plantas han reiniciado operaciones, la recuperación a capacidad total requiere meses. El cierre de Ormuz amplificó los cuellos de botella logísticos. El ejército estadounidense se apresura a reponer reservas mientras enfrenta competencia global intensificada por materiales críticos, con otros países también aumentando su gasto en defensa.
¿Cuándo cerró la última fundición estadounidense de aluminio puro?
La única planta de fundición a gran escala que producía aluminio de alta pureza en territorio estadounidense cerró en 2022. Se trataba de la instalación de Century Aluminum en Hawesville, Kentucky, que fue clausurada por costos de energía insostenibles. Desde entonces, Estados Unidos no produce este material de forma nacional.
El sitio fue adquirido por TeraWulf Inc., que planea convertirlo en un centro de datos para la empresa de inteligencia artificial Anthropic. Este cambio de uso refleja la competencia creciente por electricidad barata: la producción de aluminio es una de las industrias más intensivas en energía, y ahora compite directamente con los centros de datos de IA por acceso a fuentes de poder confiables y económicas.
Arconic fabrica aluminio de alta pureza en Davenport, Iowa, pero a escala reducida y utilizando materia prima parcialmente importada. La producción es insuficiente para cubrir las necesidades militares totales.
Aranceles e incentivos: políticas insuficientes
La administración Trump implementó aranceles del 50% sobre aluminio extranjero para estimular la manufactura nacional, pero el resultado ha sido limitado. A pesar de los beneficios arancelarios, la producción interna sigue siendo insuficiente para satisfacer la demanda militar.
Un nuevo programa de incentivos ofrece reducir a la mitad los aranceles para empresas que construyan plantas nacionales. Sin embargo, los aranceles también elevaron los precios internos, obligando a fabricantes a comprar solo lo estrictamente necesario e impidiendo la acumulación de reservas estratégicas.
El Pentágono emitió una licitación el año pasado buscando un contratista que proporcionara aluminio de alta pureza con requisito de origen estadounidense. Esa licitación fue retirada sin explicación pública, evidenciando la dificultad de cumplir con esa condición en el mercado actual.
Impacto para empresas y administradores argentinos: cadenas de suministro y volatilidad de precios
Para dueños y administradores de empresas argentinas, esta situación geopolítica en torno al aluminio tiene implicaciones directas. Primero, la volatilidad de precios del aluminio global afecta a cualquier empresa que importe insumos o productos finales que contengan este material, desde envases hasta componentes industriales. Los máximos de cuatro años registrados en junio de 2026 impactaron costos de importación.
Segundo, la dependencia estadounidense de importaciones de Medio Oriente refleja un patrón global: las cadenas de suministro concentradas en pocas regiones enfrentan riesgos geopolíticos crecientes. Empresas argentinas que dependen de importaciones desde EE.UU. o que exportan productos que requieren aluminio de calidad industrial deben diversificar proveedores y monitorear tensiones en el Golfo Pérsico.
Tercero, la competencia entre defensa, energía e inteligencia artificial por recursos escasos (electricidad, materias primas) presiona los precios globales. Para administradores de negocios, esto significa mantener márgenes ajustados y estrategias de cobertura de costos más sofisticadas. La incertidumbre geopolítica y la insuficiencia de capacidad productiva global en materiales críticos seguirán impulsando volatilidad en 2026 y 2027.







