Goldman Sachs proyecta que el precio internacional del oro alcanzará los US$4.900 por onza hacia finales de 2026, impulsado por compras de bancos centrales y cambios en las expectativas de tasas de interés. Esta perspectiva es relevante para Argentina, donde el metal precioso concentró el 61% de las exportaciones mineras durante el primer semestre de 2026.
¿Cuánto explicó el oro en las exportaciones mineras argentinas?
Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones de oro argentino sumaron US$2.905 millones sobre un total sectorial de US$4.742 millones. Si se incluyen las exportaciones de plata —cuya extracción está asociada al oro— ambos metales representaron el 73% de las ventas mineras del país. Estas cifras evidencian la dependencia estructural del sector respecto de estos dos commodities.
Aunque en años recientes la producción aurífera argentina mostró tendencia declinante mientras el litio ganaba protagonismo, el oro mantiene su posición como principal rubro de las exportaciones mineras nacionales. Las exportaciones totales del sector minero alcanzaron US$39.875 millones en el primer semestre, con un crecimiento interanual del 49% impulsado por mejores precios y mayores volúmenes.
Recuperación del precio tras caída en el primer semestre
Entre finales de enero y junio de 2026, el precio internacional del oro experimentó una contracción de aproximadamente US$300 por onza, cayendo hasta US$4.016 por onza troy al 29 de junio. Sin embargo, desde entonces el metal ha mostrado recuperación significativa. A principios de agosto, el precio alcanzó US$4.350 la onza con un incremento del 2,44%, la mayor variación en dos meses.
El repunte reciente ha sido notable: el oro avanzó un 6,6% durante agosto y un 27,8% en lo que va de 2026. Esta recuperación responde a una menor expectativa de aumentos en las tasas de interés estadounidenses, caída en los precios de la energía y reducción en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, factores que hacen más atractivos los activos que no generan intereses como el oro.
Factores que impulsan la demanda futura del oro
Goldman Sachs identifica tres motores principales para la suba del precio en la segunda mitad de 2026: las compras de bancos centrales, el cambio en las expectativas sobre tasas de interés y la diversificación de carteras de inversores privados. Según una encuesta del Consejo Mundial del Oro realizada entre febrero y mayo de este año, un récord del 45% de los 76 bancos centrales consultados esperan aumentar sus reservas de oro en los próximos 12 meses.
Lina Thomas, analista senior de Goldman Sachs Research, reconoce desafíos a corto plazo como la preocupación por tasas de interés e inflación, que podrían limitar la demanda. No obstante, la previsión de la entidad es que la Reserva Federal estadounidense recortará —no elevará— las tasas, cambio que estimularía la demanda de inversores por el metal precioso.
Dinámicas de mercado que afectaron el primer semestre
La caída de precios entre enero y junio tuvo orígenes específicos. Algunos bancos centrales como los de Rusia y Turquía vendieron oro para estabilizar sus monedas frente a impactos del conflicto en el Golfo Pérsico. Además, China, uno de los principales compradores mundiales, ralentizó sus compras tras el pico de enero pero podría haber reactivado sus adquisiciones a medida que el metal se aproximó a los US$4.000 por onza.
Impacto para las empresas mineras y administradores de negocios argentinos
La proyección de Goldman Sachs hacia los US$4.900 por onza representa una oportunidad significativa para el sector minero argentino. Para los administradores y dueños de empresas vinculadas a la explotación aurífera, esta suba esperada podría traducirse en mayores ingresos por exportación y mejora en márgenes operativos. Dado que el oro explica más de tres quintos de las ventas mineras del país, cualquier movimiento en su cotización impacta directamente en la rentabilidad del sector y en la generación de divisas para la economía nacional. Es crucial monitorear tanto las decisiones de la Reserva Federal estadounidense como el comportamiento de compra de bancos centrales emergentes, variables que determinarán si la proyección de Goldman Sachs se materializa en el cuarto trimestre de 2026.







