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Morosidad récord: el freno oculto de la recuperación económica
Economía

Morosidad récord: el freno oculto de la recuperación económica

La morosidad de créditos privados alcanzó niveles históricos en 2026, amenazando la recuperación económica que parecía consolidarse en Argentina. Mientras los indicadores macroeconómicos mejoran…

La morosidad de créditos privados alcanzó niveles históricos en 2026, amenazando la recuperación económica que parecía consolidarse en Argentina. Mientras los indicadores macroeconómicos mejoran —inflación controlada, riesgo país en mínimos de ocho años— un problema silencioso crece en los hogares: casi 5,8 millones de argentinos están en mora, lo que representa el 28% de quienes accedieron al crédito formal.

¿Cómo creció tan rápido la mora de créditos?

La mora del crédito privado, medida como préstamos con más de 90 días de atraso, pasó del 2% en noviembre de 2024 al 9,7% en mayo de 2026. Entre personas físicas, el panorama es más grave: alcanzó el 16,1%, más del doble del máximo registrado durante la crisis de 2019 y el nivel más alto de la serie histórica elaborada por analistas del mercado.

Este crecimiento acelerado coincide con la expansión del crédito privado que acompañó la estabilización fiscal desde fines de 2024. Con el Tesoro dejando de absorber el financiamiento disponible, los bancos volvieron a prestar a hogares y empresas. Muchas familias recurrieron al crédito para compensar la pérdida de poder adquisitivo del ajuste inicial. Sin embargo, esa expansión convivió con un deterioro progresivo en la capacidad de pago.

Cuántas personas quedaron atrapadas en la mora

Sobre una población adulta de 34,7 millones de personas, alrededor de 20,7 millones tienen algún tipo de financiamiento formal. De ese universo, 5,8 millones ya se encuentran en mora, exponiendo una dimensión mucho mayor del fenómeno que va más allá del monto de créditos impagos.

La situación es crítica entre quienes acceden solo a entidades no bancarias: allí el porcentaje de morosos supera el 50%, demostrando que el segmento con mayores dificultades para acceder al crédito bancario es también el más vulnerable al deterioro económico.

Los tres factores que dispararon el incumplimiento

El análisis del mercado identifica una combinación de factores que deterioró la capacidad de pago durante 2025 y lo que va de 2026. En primer lugar, hubo una caída del ingreso real y, sobre todo, del ingreso disponible: los ingresos reales retrocedieron alrededor del 9%, mientras que el ingreso disponible cayó cerca del 14% para un universo de 14,5 millones de personas, afectadas además por el mayor peso de tarifas, alquileres, transporte, salud y educación sobre el presupuesto familiar.

A eso se sumó un cambio en la composición del empleo: disminuyó el empleo asalariado formal mientras aumentó el trabajo en servicios de menor productividad, con ingresos más inestables. El tercer elemento fue el cambio en el régimen financiero. Con la desaceleración de la inflación, las tasas reales dejaron de ser negativas y volvieron a representar un costo significativo para quienes financiaban consumo.

La consecuencia es contundente: la carga financiera de las familias pasó de representar el 8,7% de la masa salarial formal a casi el 24,1% en apenas dos años, uno de los niveles más elevados de toda la serie histórica disponible.

El riesgo para empresas y administradores: cuándo se frena el consumo

Para dueños y administradores de empresas, esta situación plantea un escenario crítico hacia adelante. Durante buena parte de 2025, el crédito fue uno de los principales motores de la recuperación del consumo privado. Si ese canal comienza a deteriorarse por el aumento de la morosidad, el rebote de la demanda interna podría perder intensidad significativamente.

Con casi 6 millones de personas fuera del sistema formal de crédito por su condición de morosas, será difícil sostener el consumo sin una recuperación significativa del ingreso disponible. Las dificultades de pago ya no alcanzan únicamente a los préstamos bancarios, sino también a expensas, medicina prepaga, clubes y otros gastos habituales. Esto significa que el crecimiento económico, que descansaba en la expansión acelerada del financiamiento a las familias, deberá encontrar nuevos motores. Los empresarios argentinos enfrentan un consumidor debilitado y con menor capacidad de endeudamiento, lo que obliga a revisar estrategias comerciales y expectativas de demanda para el segundo semestre de 2026.

Etiquetas#morosidad créditos#crisis financiera hogares#economía argentina 2026#consumo privado#ingreso disponible

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