La morosidad en Argentina alcanzó máximos históricos durante 2026, con 1,3 millones de personas que presentan atrasos simultáneos en bancos y entidades no financieras, reflejando una crisis de capacidad de pago en los hogares.
¿Cómo creció la morosidad en los últimos 18 meses?
El incumplimiento de obligaciones crediticias se quintuplicó en apenas 18 meses, pasando del 2% en noviembre de 2024 al 9,7% en mayo de 2026, según datos de Equilibra. Este deterioro generalizado afectó a todos los segmentos del mercado de crédito, aunque con intensidades distintas según el tipo de acreedor y deudor.
Entre personas y empresas, las diferencias son marcadas. Las personas registran una tasa de morosidad del 16,1%, mientras que las empresas llegan al 3,5%. Igualmente, el incumplimiento es mucho mayor en entidades no financieras (30,3%) que en bancos e instituciones financieras (7,6%). Para las personas específicamente, el máximo histórico se alcanzó en mayo de 2026, más que duplicando el pico de 7,8% registrado a mediados de 2019.
¿Cuántas personas tienen deuda en mora en Argentina?
De los 34,7 millones de argentinos mayores de 18 años, 20,7 millones poseen algún tipo de financiamiento formal —préstamos personales, tarjetas de crédito u otros productos de crédito. Sin embargo, 5,8 millones de personas están en mora en mayo de 2026, lo que representa el 28% de quienes tienen crédito formal.
El dato más preocupante es que 1,3 millones de argentinos incumplen simultáneamente en bancos y en entidades no financieras. Este grupo, que Equilibra identifica como morosidad "por partida doble", representa el 17% de las 7,6 millones de personas que operan en ambos canales de financiamiento. La situación refleja una vulnerabilidad financiera extrema: estos deudores están atrapados en incumplimientos múltiples que dificultan su recuperación.
Dónde es mayor el incumplimiento: bancos o financieras no bancarias
El nivel de incumplimiento varía significativamente según la fuente del crédito. Entre quienes acceden exclusivamente a entidades no financieras, 2,9 millones de personas están en mora sobre 5,3 millones de clientes, una tasa superior al 50%. En contraste, quienes operan solo con bancos y entidades financieras muestran 1,6 millones de morosos sobre 7,8 millones de tomadores, equivalente al 20%.
Los jóvenes de entre 18 y 29 años presentan una situación particularmente crítica. Apenas el 40% de este grupo accede al crédito formal, y la mayor parte proviene de entidades no financieras. Dentro de ese universo, casi cuatro de cada diez jóvenes con crédito están en mora, y entre quienes solo recurren a no financieras el incumplimiento alcanza el 50%.
¿Qué causó el crecimiento explosivo del crédito y la morosidad?
El crecimiento acelerado del crédito entre 2024 y 2026 fue posible tras el equilibrio fiscal y la reducción del financiamiento del Tesoro por parte de los bancos. Esto permitió redireccionar préstamos hacia empresas y familias. La cantidad de personas con financiamiento formal pasó de 17,1 millones a 20,7 millones en dos años.
Sin embargo, este aumento de la oferta crediticia coincidió con una caída significativa del poder adquisitivo de los ingresos de los hogares. Muchas familias se endeudaron no para invertir o consumir discrecionalmente, sino para compensar la pérdida de poder de compra y afrontar gastos corrientes. Equilibra identifica que la expansión puede responder a una combinación de mayor inclusión financiera, auge del consumo financiado o, principalmente, necesidad de endeudarse para gastos esenciales ante ingresos insuficientes.
Diferencias regionales: dónde es peor la morosidad
Las provincias del Norte presentan las mayores tasas de morosidad, con más del 30% de las personas con crédito registrando incumplimientos, con excepción de Jujuy. En contraste, la Patagonia y el centro del país muestran mayor penetración del crédito pero menores tasas de incumplimiento. Esta disparidad geográfica refleja diferentes niveles de ingresos y capacidad de pago según la región.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
La crisis de morosidad tiene consecuencias directas para las empresas argentinas. Un mercado de crédito dañado, como señala Equilibra, genera "anemia de la demanda interna". Con 5,8 millones de personas en mora y capacidad de pago comprometida, la demanda de bienes y servicios se contrae, afectando especialmente a pymes que dependen del consumo doméstico.
Para administradores de empresas, la expansión de la morosidad también señala un riesgo sistémico. Si bien el incumplimiento afecta principalmente a personas, el deterioro crediticio se propaga: empresas con clientes endeudados ven afectada su cobranza, y la capacidad de inversión y empleo se reduce. Además, Equilibra advierte que la mora no se limita a créditos formales: también crece el atraso en pagos de expensas, prepagas y servicios, indicando que las familias enfrentan una crisis generalizada de ingresos que limita su capacidad de consumo y pago en toda la economía.







