El ministro de Hacienda y Finanzas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Gustavo Arengo Piragine, trazó el mapa de los principales desafíos económicos que enfrenta la administración de Jorge Macri en 2026. En un contexto de recuperación desigual entre sectores y caída de la recaudación, la Ciudad busca sostener el equilibrio fiscal mientras impulsa inversiones clave en infraestructura, con la línea F del subte, la Fórmula 1 y nuevas emisiones de deuda como pilares estratégicos.
¿Cómo se distribuye la actividad económica en la Ciudad durante 2026?
La recuperación económica en la Ciudad es heterogénea. El sector financiero, que había traccionado la recaudación durante 2024 y principios de 2025, muestra hoy un crecimiento estancado en créditos. Mientras tanto, la industria porteña registra caídas cercanas al 15% en 2026 respecto de 2025, según Arengo.
La construcción presenta un panorama más alentador: tras caer cerca del 30-35% en 2024, recuperó un 10% en 2025 y se mantiene estable en 2026, aunque aún se ubica entre 15 y 20 puntos por debajo de 2023. El comercio continúa en caída respecto al año anterior, mientras que los servicios evolucionan de manera neutra. Esta dinámica impactó directamente en la recaudación: entre marzo y junio de 2026, los Ingresos Brutos cayeron 10% en términos reales.
¿Cómo sostiene CABA el equilibrio fiscal ante la caída de ingresos?
Para mantener las cuentas ordenadas, la administración redujo 360 cargos gerenciales (20% de la estructura) y eliminó más de 12.000 puestos de empleados (15% del escalafón administrativo). En paralelo, aumentó un 5% la cantidad de médicos y policías. El resultado: el gasto en personal pasó de representar el 44% del presupuesto inicial al 41% actual, una mejora respecto al 50% que registraba hace diez años.
Arengo enfatizó que la caída de ingresos ralentiza el cronograma de reducción de impuestos, aunque el Gobierno mantiene ese objetivo como norte. Las medidas implementadas incluyen:
- Devolución de más de 28.000 saldos a favor en Ingresos Brutos.
- Habilitación de compensación de impuestos: más de 300.000 operaciones realizadas.
- Unificación del Monotributo local al nacional, beneficiando a más de 200.000 contribuyentes.
- Eliminación de las primeras tres categorías de servicios no profesionales y reducción al 75% de las próximas cinco: beneficia a más de 140.000 contribuyentes.
- Eliminación del impuesto de Sellos a financiaciones con tarjeta de crédito.
- Exención de ABL por seis meses a gastronómicos y hoteleros.
¿Por qué es necesario rediscutir la Ley de Coparticipación Federal?
Arengo planteó una deuda pendiente estructural: la Ciudad aporta entre el 17% y 20% de los recursos coparticipables pero recibe apenas el 1,4%. La provincia de Buenos Aires enfrenta un desequilibrio similar: contribuye cerca del 40% pero recibe aproximadamente el 20%. El funcionario sostuvo que los impuestos sobre Ingresos Brutos y Sellos son distorsivos y se "exportan", restando competitividad. Valoró el Consenso Fiscal de 2017, que establecía topes de alícuotas decrecientes, pero fue suspendido en 2019 por la administración Fernández.
¿Cuál es el plan de financiamiento para la línea F del subte?
La obra civil de la línea F demandará una inversión de US$ 1.350 millones, con la apertura de sobres de licitación programada para el 2 de octubre de 2026. La compra de vagones, por su parte, requerirá entre US$ 350 y 400 millones adicionales y está prevista para 2030, totalizando un financiamiento de más de US$ 1.700 millones. La obra tendrá una duración de seis años y comenzaría en enero de 2027.
Para la primera etapa (aproximadamente US$ 350 millones), CABA apunta a financiamiento en el mercado local. El Gobierno ya mantiene conversaciones con organismos multilaterales como la CAF, el BEI y el BID, que han financiado obras de subte en Latinoamérica. La estrategia contempla un esquema mixto: parte en mercado local, parte con organismos multilaterales y potencialmente parte en mercado internacional, según la evolución de las emisiones en pesos.
Un aspecto clave aprobado por la Legislatura es la autorización para hacer un "rollover" de deuda en pesos, permitiendo mantener el monto en circulación sin necesidad de nuevas autorizaciones cada tres años. Esto facilita que la inversión se distribuya a lo largo de los seis años de obra.
¿Cuál es el estado de otras inversiones en infraestructura?
CABA también avanza en múltiples frentes. La Autopista Dellepiane se terminará a mitad de 2027, con un metrobús y parques integrados. El puente Labruna (junto a la cancha de River) y el paso bajo nivel Pampa también están en ejecución. Se suma la recompra de vagones para las líneas B, A y C del subte, financiada parcialmente con US$ 300 millones gestionados con la CAF y US$ 150 millones en emisión local (US$ 75 millones para vagones de líneas A y C, y US$ 75 millones para pasos bajo nivel).
El Autódromo porteño, con una inversión de más de US$ 100 millones, estará terminado a fines de 2026 y permitirá albergar el MotoGP en abril de 2027. Arengo expresó optimismo respecto al retorno de la Fórmula 1 a Buenos Aires: "Cuando esté terminada la obra y se cumplan todos los requisitos de la FIA y Liberty Media, vamos a estar muy cerca de tener la Fórmula 1 en la Ciudad".
¿Cómo impactan estas medidas en empresas y administradores de negocios?
Para dueños y administradores de empresas en la Ciudad, el panorama presenta tanto desafíos como oportunidades. La caída de ingresos corrientes ralentiza la reducción de impuestos, pero el Gobierno mantiene su compromiso de alivio fiscal gradual. El RIMICABA, el régimen local de incentivos aprobado en mayo de 2026, permite a las pymes tomar el 25% de inversiones realizadas en dos años a cuenta de Ingresos Brutos, un incentivo adicional respecto a la normativa nacional.
Las grandes obras de infraestructura —línea F, Autopista Dellepiane, Autódromo— generarán demanda de servicios y potencial reactivación económica. Sin embargo, la persistencia de caídas en industria y comercio, combinada con créditos estancados, mantiene presión sobre márgenes empresariales. El stock de deuda total de la Ciudad representa hoy el 20% de ingresos corrientes, un nivel considerado sostenible (el techo razonable ronda el 40-45%), lo que brinda cierto margen para futuras emisiones que financien inversiones productivas. Para empresas del sector tecnológico y software, el RIGI y el RIMICABA ofrecen incentivos adicionales en un contexto de caída de actividad general.







