La Rioja reactiva la emisión de Chachos, su cuasimoneda provincial, con una inyección de $4.000 millones destinada a 80.000 beneficiarios a partir del 17 de agosto de 2026.
¿Qué son los Chachos y cuál es el monto de esta emisión?
Los Chachos, denominados oficialmente Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), son instrumentos de circulación provincial que el gobierno de Ricardo Quintela ha decidido reactivar tras períodos de menor uso. En esta nueva etapa, que comienza el lunes 17 de agosto de 2026, cada uno de los 80.000 beneficiarios recibirá 50.000 Chachos, lo que suma una inyección total de aproximadamente $4.000 millones al circuito económico riojano.
Los bonos mantienen paridad 1 a 1 con el peso argentino y tendrán vigencia hasta diciembre de 2026. Quienes los rescaten antes del vencimiento podrán hacerlo hasta el 29 de diciembre, mientras que quienes los mantengan hasta esa fecha recibirán un reconocimiento del 1% no acumulativo.
Cronograma de distribución y comercios adheridos
El cronograma de pago se extiende desde el 17 hasta el 24 de agosto de 2026, organizado según la terminación del documento nacional de identidad (DNI) de cada beneficiario. La distribución ocurrirá de manera simultánea en la Capital y en el interior provincial.
Hasta el momento de este anuncio, más de 500 comercios ya se han adherido para aceptar Chachos como medio de pago. Además del comercio privado, los bonos pueden utilizarse para el pago de impuestos provinciales, tasas municipales y servicios prestados por empresas estatales riojanas.
Antecedentes: de la crisis de 2001 a la reactivación actual
Los Chachos tienen raíces en la crisis económica de 2001, cuando varias provincias argentinas emitieron cuasimonedas similares para hacer frente a la escasez de pesos. La Rioja retomó esta herramienta en 2024, durante una disputa con el gobierno nacional por fondos coparticipables. Según el propio Quintela, esa primera emisión fue rescatada en su totalidad.
Durante 2025, el uso de los Chachos fue más limitado y se concentró en programas específicos de reactivación turística, como "Impulso Turístico 50/50" y "Previaje riojano". El relanzamiento que se anuncia ahora responde a una nueva estrategia provincial ante lo que la administración describe como una "crítica situación" de las cuentas públicas.
Conexión con los aumentos salariales provinciales
El anuncio de este relanzamiento no fue inesperado. En junio de 2026, Quintela ya había adelantado en una entrevista que probablemente debería recurrir nuevamente a los Chachos para sostener incrementos salariales. En julio de 2026 se conoció que una parte de la recomposición salarial —estimada entre 14% y 15%, con un esfuerzo fiscal mensual cercano a $12.200 millones— se pagaría mediante un bono mensual de $50.000 en Chachos, utilizando inicialmente el remanente de la emisión de 2024.
Quintela ha dejado abierta la posibilidad de que este refuerzo extraordinario se incorpore de manera permanente al esquema salarial provincial, algo que dependerá de la evolución de las finanzas públicas riojanas y deberá negociarse con los gremios estatales.
La justificación oficial y el contexto macroeconómico
En el anuncio formal, la administración riojana volvió a responsabilizar al gobierno nacional por lo que describe como el "no envío" de fondos coparticipables y por el impacto combinado de la devaluación, el ajuste fiscal y la recesión sobre las finanzas provinciales. El gobernador sintetizó su posición con una frase clara: "No quiero que pierdan el poder adquisitivo los trabajadores".
Impacto para empresas y administradores de negocios en La Rioja
Para los dueños y administradores de empresas riojanas, esta inyección de $4.000 millones representa una oportunidad de reactivación de demanda local en el corto plazo. La adhesión de más de 500 comercios indica una red de aceptación significativa que podría dinamizar el consumo interno durante agosto y los meses siguientes.
Sin embargo, también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de esta medida. El hecho de que se contemple su incorporación permanente al esquema salarial dependerá de cómo evolucionen las finanzas provinciales en el segundo semestre de 2026. Para las pymes riojanas, el desafío está en evaluar si esta demanda adicional será suficiente para compensar los efectos de la inflación y la recesión nacional, y en anticipar posibles cambios en la política provincial de corto plazo.







