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Intervención en yenes: por qué EEUU rompió 28 años sin actuar
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Intervención en yenes: por qué EEUU rompió 28 años sin actuar

El viernes 31 de julio de 2026, Estados Unidos ejecutó una operación de divisas que no realizaba desde 1998: compró yenes japoneses de manera coordinada con Tokio. La maniobra buscaba contener la…

El viernes 31 de julio de 2026, Estados Unidos ejecutó una operación de divisas que no realizaba desde 1998: compró yenes japoneses de manera coordinada con Tokio. La maniobra buscaba contener la caída sostenida de la moneda nipona y generó un efecto inmediato en los mercados de criptomonedas, donde Bitcoin experimentó una caída desacoplada del desempeño positivo de las bolsas tradicionales.

¿Por qué Estados Unidos decidió intervenir en el mercado de yenes?

La intervención respondió a una debilidad extrema del yen frente al dólar. Durante las semanas previas, la cotización del par JPY/USD alcanzó 163,99 yenes por dólar, aproximándose a un mínimo no visto en cuatro décadas. Japón fue el primero en actuar el jueves 30 de julio, vendiendo dólares y recomprando su propia moneda en una operación que Bloomberg estimó en 8,45 billones de yenes, equivalentes a unos US$ 52.800 millones.

Washington se sumó al día siguiente. La Reserva Federal de Nueva York, actuando por orden del Departamento del Tesoro, vendió euros y compró yenes utilizando intermediarios como Goldman Sachs y Morgan Stanley. Según Reuters, el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, anotó en su libreta de Camp David la intención de adquirir entre US$ 5.000 y US$ 10.000 millones en yenes.

La operación fue efectiva en el corto plazo: el yen cerró la jornada del viernes en 157,40 por dólar, su nivel más fuerte desde principios de mayo de 2026. Sin embargo, el contexto genera interrogantes sobre la durabilidad del efecto sin cambios en las tasas de interés.

¿Cuándo fue la última vez que EEUU compró yenes directamente?

La última intervención estadounidense de compra de yenes ocurrió el 17 de junio de 1998, cuando la Reserva Federal de Nueva York gastó US$ 833 millones en la operación. Desde entonces, Estados Unidos solo había intervenido en mercados de divisas en tres ocasiones: 2000, 2011 y el viernes 31 de julio de 2026, según registros del Congressional Research Service.

En 2011, la última intervención previa, el Grupo de los Siete (G7) vendió yenes para evitar que la moneda se apreciara demasiado tras el terremoto de Japón. Esta vez fue lo opuesto: el objetivo fue fortalecer una moneda debilitada por años de tasas cercanas a cero y expectativas de política monetaria divergente respecto a Estados Unidos.

El tamaño de la operación 2026 resultó significativo: la estimación de US$ 5.000 a US$ 10.000 millones representa entre 6 y 12 veces el monto de 1998. Corea del Sur también participó, vendiendo dólares junto a Japón el jueves para apuntalar el yen regional.

¿Cómo afectó la intervención a Bitcoin y los mercados?

Bitcoin experimentó una caída del 1,25% en las 24 horas previas a la redacción, cotizando cerca de US$ 63.034, mientras que Wall Street registraba ganancias generalizadas: el Nasdaq subió 1%, el S&P 500 avanzó 0,7% y el Dow Jones ganó 0,53%. Esta divergencia reflejó dinámicas distintas en los dos mercados.

La razón radica en el carry trade japonés, una estrategia que dominó los flujos de capital durante años. Inversores solicitaban préstamos en yenes a tasas prácticamente nulas, convertían esos fondos a dólares y compraban activos de mayor riesgo: acciones tecnológicas, bonos corporativos y criptomonedas. Mientras el yen permanecía débil, la estrategia funcionaba. Un fortalecimiento abrupto del yen genera presión para deshacer esas posiciones.

El episodio de julio de 2024 ilustra el riesgo: cuando el Banco de Japón subió tasas el 31 de julio de 2024, el yen se apreció fuertemente, el índice Nikkei 225 cayó 12,4% en su peor jornada desde 1987, y las criptomonedas también retrocedieron. Esta vez, sin embargo, la situación presenta diferencias: se trata de una compra coordinada de divisas, cuyo efecto es temporal, no de un cambio estructural de tasas.

¿Qué indicadores monitorear en las próximas semanas?

El Banco de Japón mantuvo su tasa de política monetaria en 1,0% durante su reunión de finales de julio, la más alta desde 1995, pero significativamente por debajo del techo de 3,75% de la Reserva Federal estadounidense. El gobernador Kazuo Ueda sugirió futuras alzas sin comprometerse con un cronograma específico.

Analistas de Evercore ISI advirtieron que sin un respaldo de diferencias de tasas de interés, el impacto de las intervenciones en divisas tiende a ser de corta duración. Tres fechas concentran la atención:

  • Finales de agosto: el Ministerio de Finanzas de Japón publica los datos oficiales de intervención correspondientes a julio.
  • Agosto 2026: el Secretario Bessent se reúne con el gobernador Ueda en la cumbre de finanzas del G20 en Asheville, Carolina del Norte.
  • Decisiones de tasas: los movimientos de política monetaria de la Fed y el Banco de Japón serán determinantes para la sostenibilidad del fortalecimiento del yen.

El nivel técnico clave es 160 yenes por dólar. Si la cotización se mantiene por debajo, la intervención habrá surtido efecto. Si vuelve a subiar, Tokio y Washington enfrentarán decisiones más complejas sobre nuevas acciones, con costos fiscales más elevados.

Impacto para empresas y administradores argentinos

Para los empresarios argentinos con operaciones internacionales, esta intervención genera lecciones sobre volatilidad de divisas y riesgo sistémico. La dependencia del carry trade en yenes mostró cuán rápidamente pueden revertirse flujos de capital cuando cambian las condiciones monetarias globales. Administradores con exposición a bonos internacionales, acciones tecnológicas o criptomonedas enfrentan presiones similares a las que experimentaron en julio de 2024.

Además, la coordinación entre EEUU y Japón subraya la importancia de monitorear decisiones de política monetaria en economías desarrolladas, que impactan directamente en la disponibilidad de crédito barato y en los precios de activos que respaldan carteras de inversión locales. Las empresas con deuda en dólares o exposición a mercados financieros globales deben considerar escenarios de apreciación acelerada del dólar frente a monedas emergentes, incluido el peso argentino.

La prueba definitiva de sostenibilidad de estas intervenciones llegará con las decisiones de tasas de interés de septiembre en adelante. Hasta entonces, la volatilidad en mercados de divisas y criptomonedas seguirá marcando el ritmo de oportunidades y riesgos para inversores y empresarios en Argentina.

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