Desde enero de 2024 hasta junio de 2026, la apertura sin restricciones a la importación de vehículos transformó la composición del mercado automotor argentino, aunque la producción nacional mantiene una participación relevante del 43% en el período.
¿Cómo evolucionó el mercado desde la liberalización de importaciones?
El mercado de autos 0 km en Argentina operó bajo un esquema restrictivo durante 2022 y 2023, cuando el Sistema de Autorizaciones para la Importación (SIRA) limitaba la entrada de vehículos y autopartes, incluso desde Brasil. Ese régimen generó escasez de unidades, paras productivas por falta de insumos y una contracción del sector del 50% desde 2019 en adelante.
Con la apertura total a partir de enero de 2024, el panorama cambió radicalmente. En los dos años y medio siguientes se vendieron 1.257.799 vehículos particulares y comerciales livianos, con un promedio mensual de 41.926 unidades, superior a las 35.707 registradas durante el período restrictivo anterior. Este crecimiento refleja una recuperación del poder adquisitivo y la disponibilidad crediticia, aunque con ciclos irregulares.
¿Qué pasó con la proporción de autos nacionales versus importados?
El cambio en la composición fue dramático. A finales de 2023, la industria local representaba el 65% de las ventas frente al 35% de importados. En la actualidad, esa relación se invirtió: los vehículos importados dominan el mercado. Sin embargo, al promediar los dos años y medio desde la apertura, el 43% de los patentamientos corresponden a fabricación nacional, dato que contradice la narrativa de una desindustrialización acelerada.
Esta aparente contradicción se explica porque el primer semestre de 2024 fue particularmente débil. La devaluación de diciembre de 2023 paralizó las ventas durante los primeros tres meses, registrando apenas 173.079 vehículos en esos seis meses. La segunda mitad de 2024 mostró recuperación con 217.388 unidades, iniciando una tendencia alcista.
Los ciclos de demanda y su impacto en la industria
Durante 2025, el primer semestre fue el mejor del período, con 308.887 patentamientos impulsados por la reaparición del crédito a tasas subsidiadas. Esa performance hizo prever cifras cercanas a 700.000 autos anuales. Sin embargo, la crisis política previa a las elecciones de medio término enfrió la economía: subieron el dólar y las tasas de interés, se contrajo la oferta crediticia y el segundo semestre cayó a 270.216 unidades.
En 2026, el primer semestre mostró 277.049 matriculaciones, mejorando respecto al cierre de 2025 pero por debajo de las comparables de 2025. Esta volatilidad refleja la sensibilidad del mercado automotor a variables macroeconómicas: acceso al crédito, tipo de cambio y tasas de interés.
¿Cuál es la concentración regional del comercio automotor?
Un dato sorprendente es que, a pesar de la apertura, las 10 marcas líderes concentran el 90% de los patentamientos en los dos años y medio. Todas ellas son terminales con producción en Argentina y Brasil, que aprovecharon la apertura para importar volúmenes significativos desde sus plantas brasileñas.
En el primer semestre de 2026, Brasil envió el 63% de los autos importados que ingresaron al país. Sumando vehículos nacionales y brasileños, se alcanza el 75,5% del total de patentamientos del período. Este patrón regional explica por qué la apertura no fragmentó el mercado hacia múltiples orígenes, sino que reforzó la integración productiva con Brasil.
Ranking de marcas: quiénes ganan y pierden con la apertura
Toyota lidera con 220.417 unidades vendidas entre enero de 2024 y junio de 2026, equivalentes al 17,5% del mercado. Le siguen Volkswagen con 197.762 autos (15,7%) y Fiat con 156.252 (12,4%).
Sorprende el desempeño de Renault, que alcanzó el cuarto puesto con 115.073 unidades (9,1%), superando a Ford con 111.924 autos (8,8%) y Peugeot con 107.749 (8,5%). General Motors registró 93.559 patentamientos (7,4%), la marca que más sufrió las restricciones previas.
Un factor clave en el caso de General Motors fue que no ingresó al BOPREAL, programa de refinanciación de deudas con proveedores contraídas entre 2022 y 2023. Esa decisión limitó sus importaciones de Chevrolet en 2024, con una caída de 2 puntos de cuota de mercado que recién comenzó a recuperarse en 2025.
Completan el Top 10 Citroën con 49.499 ventas (3,9%), Jeep con 42.193 (3,3%) y Nissan con 35.023 autos (2,7%).
Impacto para empresas y administradores: qué significa esta dinámica
Para los dueños y administradores de empresas que dependen del sector automotor, la apertura de importaciones presenta un escenario de oportunidades y desafíos simultáneos. La mayor disponibilidad de modelos y marcas reduce costos para flotas corporativas y vehículos comerciales, mejorando márgenes operativos. Sin embargo, la volatilidad de la demanda —dependiente de crédito, tipo de cambio y tasas— exige planificación financiera más sofisticada.
La concentración del mercado en 10 marcas, todas con producción regional, sugiere que la apertura no generó una competencia desenfrenada de importadores chinos o asiáticos, sino una reconfiguración de la oferta dentro de la cadena de valor existente. Para proveedores y distribuidores locales, esto implica que la desindustrialización no es inevitable: la industria se adapta importando desde Brasil, pero mantiene anclaje productivo en Argentina.
La recuperación del primer semestre de 2026 respecto a 2025 indica que, más allá de los ciclos macroeconómicos, existe demanda estructural de vehículos. Las empresas que logren estabilizar acceso a crédito y gestionar exposición cambiaria estarán mejor posicionadas para aprovechar esta recuperación gradual del mercado automotor.







