La directora gerente del Fondo Monetario Internacional expresó preocupaciones sobre la apreciación del peso y el crecimiento de la informalidad laboral durante su visita a Argentina en julio de 2026.
¿Cuál es la preocupación del FMI sobre el tipo de cambio?
Durante su reciente visita al país, Kristalina Georgieva planteó inquietudes sobre la cotización del dólar oficial. Según trascendió de sus conversaciones con funcionarios argentinos, la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) cuestionó el nivel en que se ubicaba el tipo de cambio respecto a la banda de intervención establecida. Los análisis técnicos del organismo revelaron que el dólar oficial registró una apreciación de alrededor del 13% en términos reales desde finales de 2025, según el informe técnico elaborado a principios de mayo de 2026.
Georgieva hizo referencias explícitas a la experiencia histórica de la convertibilidad de 1 peso igual a 1 dólar implementada durante los años 90 bajo el gobierno de Carlos Menem, modelo que fracasó principalmente por la fuerte apreciación del peso y los desequilibrios fiscales. Sin embargo, manifestó su convencimiento de que "esta vez va a ser diferente" gracias a la determinación del presidente Javier Milei de mantener el equilibrio fiscal.
Cabe destacar que históricamente el FMI se ha opuesto a regímenes de tipo de cambio fijo, recomendando en su lugar la libre flotación de la moneda. A nivel técnico, el dólar oficial mayorista cerró el miércoles 23 de julio a $1.496, ubicándose 23% por debajo del techo de la banda superior de intervención.
Informalidad laboral: el talón de Aquiles fiscal
Otro tema central en las conversaciones fue el crecimiento acelerado de la informalidad laboral. Los analistas privados estiman que la economía informal ronda el 40% del PIB, un nivel que impacta directamente en la recaudación impositiva y complica el cumplimiento de los objetivos de equilibrio fiscal. Este desafío se agrava considerando que los recortes de gasto resultan cada vez más difíciles tras el ajuste ya realizado y debido a la alta proporción de erogaciones que se actualizan automáticamente por inflación.
En junio pasado, el Tesoro nacional no alcanzó la meta de superávit prevista para el primer semestre de 2026: registró $6,3 billones, unos $600.000 millones por debajo del objetivo. Este resultado refleja las dificultades estructurales que enfrenta la administración para mantener las finanzas públicas en orden mientras se preserva la estabilidad cambiaria.
Estrategia de contención del dólar y su impacto inflacionario
En los últimos días de julio, los operadores del mercado señalaron un incremento en la demanda por coberturas cambiarias entre las empresas. Sin embargo, el Banco Central ha intentado moderar esa presión mediante la venta de títulos dólar link. Se interpreta que el Ministerio de Economía busca mantener contenida la divisa para evitar que una suba más pronunciada del dólar se traslade a los precios internos, objetivo que alinea con la prioridad presidencial de reducir la inflación.
Evaluación de sustentabilidad del programa con el FMI
La visita de Georgieva tuvo como propósito central evaluar la sustentabilidad del programa acordado entre Argentina y el FMI, tema sobre el cual los técnicos del organismo han planteado dudas. A nivel general, el FMI mantiene una visión positiva respecto a la forma en que el gobierno está ordenando la macroeconomía: equilibrio fiscal, fortalecimiento del Banco Central y reducción de la inflación son aspectos que resaltan favorablemente.
No obstante, el análisis del organismo también considera la marcada división que presenta la sociedad argentina, con segmentos de la población que podrían inclinarse por opciones populistas en próximas elecciones, poniendo en riesgo la continuidad de las políticas en curso.
El dilema de la estructura productiva: divisas versus empleo
El modelo económico argentino presenta una particularidad estructural: los sectores más dinámicos —energía, minería y agricultura— son grandes proveedores de divisas pero generan relativamente poco empleo. En contraste, las actividades más afectadas por la crisis —industria, comercio y construcción— son demandantes de dólares e intensivas en mano de obra.
Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, la industria, construcción y comercio mostraron disminuciones en producción del orden del 9% y en empleo formal de 6%, según análisis de IDESA sobre datos oficiales. Paralelamente, la actividad financiera creció 12% pero la ocupación cayó 6%, mientras que petróleo, gas y minería se expandieron 37% en promedio pero el empleo se redujo 9%.
El sector agropecuario emerge como excepción notable: es el único que muestra aumentos tanto en actividad como en ocupación. En el resto de los sectores dinámicos, la reconversión y el cambio tecnológico generan destrucción de empleo a pesar del crecimiento productivo.
Impacto para empresas y administradores: crecimiento desequilibrado y riesgos de empleo
Para los dueños y administradores de empresas, particularmente de pequeñas y medianas, el diagnóstico de Georgieva plantea desafíos concretos. La preocupación del FMI por un crecimiento más equilibrado refleja la necesidad de que sectores intensivos en mano de obra —donde se concentra la mayoría del empleo formal— recuperen dinamismo. La carga financiera sobre las familias, resultado de tasas de interés elevadas y presiones inflacionarias, impacta directamente en el consumo y la demanda de bienes y servicios.
El énfasis en fomentar empleo en pymes responde a que estos segmentos empresariales son cruciales para la generación de puestos de trabajo. Con el consenso de economistas esperando un superávit comercial superior a u$s23.000 millones para 2026 —cifra que algunos analistas como Ricardo Arriazu proyectan en u$s27.000 millones—, la Argentina mejora su posición externa. Sin embargo, si esa mejora no se traduce en empleo formal y crecimiento de sectores intensivos en mano de obra, la sustentabilidad política del programa queda en riesgo, afectando la previsibilidad que las empresas necesitan para invertir y crecer.







