La firma de investigación Gartner proyecta que el gasto mundial en tecnología de la información alcanzará US$ 6,37 billones durante 2026, impulsado por la expansión acelerada de infraestructura de inteligencia artificial. Este crecimiento refleja tanto la apuesta corporativa en IA como la presión de inversores y juntas directivas por comprobar retorno concreto en las inversiones tecnológicas.
¿Cuánto crecerá el gasto en TI durante 2026?
El gasto en tecnología de la información experimentará un aumento de 14,2% respecto a 2025, según la última revisión de Gartner publicada en julio de 2026. La cifra supera la previsión anterior de US$ 6,31 billones que la consultora había estimado en abril del mismo año, evidenciando que la demanda de infraestructura de IA continúa acelerándose más de lo anticipado.
Este incremento refleja decisiones presupuestarias de organizaciones a nivel global que priorizan la expansión de capacidades tecnológicas relacionadas con inteligencia artificial, tanto en hardware como en software especializado.
Centros de datos: el motor del crecimiento tecnológico
Los sistemas de centros de datos emergen como el segmento de mayor crecimiento dentro del mercado de tecnología, impulsados principalmente por las cargas de trabajo de inteligencia artificial. Las compañías hiperescalables y proveedores de nube requieren infraestructura optimizada para procesar volúmenes cada vez mayores de datos y ejecutar aplicaciones de IA de alto rendimiento.
La expansión de centros de datos de próxima generación combina dos factores críticos: la necesidad de computación intensiva para IA y la demanda de servicios especializados que los clientes exigen a los proveedores de nube. Esta combinación convierte la infraestructura en un elemento central de competencia tecnológica global.
John-David Lovelock, vicepresidente analista distinguido de Gartner, ha confirmado que el crecimiento en infraestructura de IA avanza con rapidez, aunque reconoce las preocupaciones del mercado sobre una posible burbuja en el sector. La escasez de capacidad disponible intensifica la presión para expandir centros de datos, generando un círculo de inversiones sostenidas.
La brecha entre gasto y resultados medibles
A pesar del aumento acelerado de inversiones, existe una tensión creciente entre el volumen de gasto en IA y la capacidad de demostrar retorno concreto. Según un estudio de CloudZero publicado en junio de 2026, casi 90% de los líderes financieros sienten presión para vincular el gasto en IA con resultados empresariales dentro de 12 meses, pero solo 22% asegura haber alcanzado ese objetivo.
Esta brecha genera un escenario complejo para las organizaciones:
- 66% de las juntas directivas está condicionando fondos adicionales para IA a pruebas concretas de retorno de inversión.
- Los responsables financieros enfrentan presión para demostrar que la infraestructura, software y servicios de IA contribuyen directamente al negocio.
- Las aprobaciones de nuevos proyectos y la velocidad de adopción dependen cada vez más de indicadores de rentabilidad, no solo de expectativas de crecimiento.
Mercado de inversores: cautela ante la carrera por IA
Las dudas sobre el ritmo y la sostenibilidad de las inversiones en inteligencia artificial trascienden las juntas corporativas. Un estudio de Janus Henderson Investors publicado en mayo de 2026 reveló que nueve de cada diez inversores mantienen al menos algunas preocupaciones relacionadas con IA.
Entre los hallazgos más relevantes figura que 28% de los inversores teme que la tecnología no cumpla con las expectativas generadas, mientras que dos tercios expresó preocupación por una posible burbuja de IA o corrección del mercado a corto plazo. Esta incertidumbre afecta las valuaciones bursátiles incluso cuando las compañías reportan demanda sólida.
El caso de Alphabet ilustra esta tensión: sus acciones cayeron aproximadamente 7% tras anunciar en julio de 2026 un aumento en su previsión de gasto de capital para 2026, elevándola a una banda de entre US$ 195.000 millones y US$ 205.000 millones (versus la proyección anterior de US$ 180.000 a US$ 190.000 millones). El incremento responde a la aceleración de inversiones en infraestructura de IA, pero los mercados interpretaron el aumento como señal de gasto excesivo.
Restricciones de suministro: el cuello de botella de la expansión
La demanda de infraestructura de IA supera actualmente la capacidad disponible, según Anat Ashkenazi, directora financiera de Alphabet. Aunque la compañía ha incrementado significativamente su capacidad durante los últimos tres años, el sector opera en un entorno con restricciones de suministro que limitan la expansión de centros de datos y servidores.
Esta escasez genera un paradoja: mientras las empresas amplían presupuestos para capturar demanda, enfrentan limitaciones físicas que ralentizan la implementación. La combinación de cargas de trabajo de IA y computación de alto rendimiento intensifica la presión sobre los recursos disponibles.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
La expansión acelerada del gasto en tecnología e inteligencia artificial a nivel mundial genera oportunidades y desafíos específicos para empresas argentinas y administradores de negocios locales. El crecimiento de 14,2% en gasto global en TI refleja una transformación estructural en cómo las organizaciones asignan recursos, con implicaciones directas para decisiones de inversión en Argentina.
Para administradores de empresas argentinas, la lección central es que la inversión en IA debe estar vinculada a métricas claras de retorno. Así como juntas directivas globales exigen pruebas concretas de rentabilidad, los responsables financieros locales deben establecer indicadores medibles antes de ampliar presupuestos tecnológicos. La presión de inversores y accionistas por resultados tangibles no es exclusiva de compañías multinacionales: aplica también a empresas medianas y grandes del país.
Adicionalmente, la escasez global de capacidad en infraestructura de IA puede afectar a empresas argentinas que buscan acceso a servicios de nube especializados. Los proveedores hiperescalables priorizan clientes con mayor volumen de gasto, lo que requiere que administradores locales planifiquen con anticipación y establezcan alianzas estratégicas. La competencia por recursos tecnológicos escasos es global, y Argentina no es ajena a esa dinámica.
Por último, la volatilidad bursátil generada por dudas sobre rentabilidad de IA afecta indirectamente a empresas argentinas con exposición a mercados de capital internacional o dependientes de inversión extranjera directa en tecnología. Mantener una visión crítica sobre la sostenibilidad de inversiones en IA, más allá del entusiasmo mediático, es fundamental para tomar decisiones financieras prudentes en el contexto actual.







