El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó que la expansión económica argentina, concentrada hasta ahora en energía, minería y agricultura, necesita distribuirse hacia otros sectores y trabajadores para sostener el crecimiento duradero.
La vocera del organismo, Julie Kozack, realizó estas declaraciones en una conferencia de prensa en Washington el 26 de septiembre de 2026. Según su evaluación, aunque Argentina logró avances significativos en estabilidad macroeconómica durante los últimos años —con una caída pronunciada de la inflación, fortalecimiento de reservas externas y transición de déficit a superávit fiscal—, el próximo desafío consiste en ampliar esos beneficios a toda la economía.
¿Por qué el FMI enfatiza la distribución del crecimiento?
Kozack explicó que "es importante garantizar que el crecimiento se amplíe y se distribuya de manera más uniforme tanto en los demás sectores de la economía como entre los trabajadores". Esta observación responde a que durante 2024 y lo que va de 2026, la expansión se concentró principalmente en tres actividades: energía, minería y agricultura. Sin embargo, otros sectores productivos y la población asalariada no han experimentado el mismo dinamismo.
El organismo considera que extender la recuperación a toda la economía es esencial para respaldar una mayor inversión, sostener crecimiento económico duradero, fomentar empleo y brindar mejores oportunidades a los argentinos. Esto forma parte del reconocimiento mutuo entre el FMI y las autoridades locales sobre dos aspectos prioritarios: fortalecer la resiliencia del país y garantizar que la estabilidad alcanzada se traduzca en beneficios generalizados.
Misión técnica y tercera revisión del programa
Entre el 21 y 29 de septiembre de 2026, una misión técnica liderada por Joyce Wong visitó Buenos Aires para avanzar en las discusiones correspondientes a la tercera revisión bajo el Servicio Ampliado del Fondo (SAF). Kozack confirmó que "las conversaciones continúan y seguirán en las próximas semanas, con el objetivo de alcanzar un acuerdo a nivel del personal técnico".
Durante estas conversaciones, el FMI y el equipo económico argentino abordan temas como el impacto de la desaceleración de la actividad económica sobre la recaudación impositiva. Estos puntos integran los debates técnicos del programa, junto con otros aspectos de política fiscal y monetaria.
Desempeño fiscal y de reservas en el primer semestre de 2026
El análisis de las cuentas públicas durante enero-junio de 2026 mostró resultados mixtos. El Banco Central cumplió con exceso la meta de acumulación de reservas internacionales, favorecido por un revalúo contable del oro y una flexibilización previa del FMI en mayo.
En materia fiscal, el Sector Público Nacional acumuló un superávit primario de $6,29 billones en el primer semestre, por debajo de la meta semestral de $6,86 billones. Según explicaciones oficiales, el desvío obedeció a la postergación de vencimientos del Impuesto a las Ganancias. Analistas privados también señalan el impacto de la recesión sobre la recaudación tributaria, que cayó aproximadamente 4% descontada la inflación durante lo que va del año.
Trascendió que el Ministerio de Economía solicitaría un perdón (waiver) al FMI para destrabar un próximo desembolso de aproximadamente US$ 800 millones.
Contexto de tensión financiera durante la misión
Las deliberaciones de la misión técnica se desarrollaron en un clima de tensión en los mercados financieros locales. Durante los diez días de auditoría, el Riesgo País superó los 600 puntos básicos, escalando más de 10%, señal de desconfianza que mantiene cerrados los mercados internacionales de crédito para Argentina.
A este panorama se sumaron indicadores económicos adversos publicados durante septiembre: una contracción de la actividad económica en julio —la más severa desde la pandemia— e incremento de los índices de pobreza en el primer semestre de 2026. Grandes bancos internacionales como JP Morgan recortaron sus proyecciones de crecimiento, alertando sobre una inminente recesión técnica para el tercer trimestre.
Qué significa esta advertencia del FMI para administradores y empresarios argentinos
La recomendación del FMI de ampliar el crecimiento a sectores rezagados tiene implicaciones directas para dueños y administradores de empresas. Si la expansión económica permanece concentrada en energía, minería y agricultura, los sectores manufacturero, comercial, servicios y construcción enfrentarán demanda limitada y presiones sobre márgenes.
La caída de recaudación fiscal (4% descontada inflación) y los desvíos en metas de superávit primario sugieren que las medidas tributarias y de gasto público pueden ajustarse próximamente. Empresarios deben monitorear cambios en alícuotas, deducciones y regímenes especiales como el Monotributo, que podrían reformularse para mejorar ingresos fiscales. Además, un crecimiento generalizado es condición para recuperar demanda interna, empleo y poder adquisitivo de consumidores, factores clave para la viabilidad de negocios en sectores no ligados a exportaciones primarias.







