Las exportaciones argentinas de vino durante el primer semestre de 2026 presentan un panorama contradictorio: mientras que el volumen despachado creció significativamente, los ingresos en dólares no acompañaron ese ritmo debido a la caída de precios internacionales. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), la brecha entre ambas variables expone los desafíos que enfrenta el sector para mantener rentabilidad en un mercado global cada vez más competitivo.
¿Cuánto creció el volumen de vino exportado en el primer semestre de 2026?
Entre enero y junio de 2026, Argentina exportó 102,6 millones de litros de vino, un 14,2% más que en el mismo período de 2025. Este incremento fue impulsado principalmente por el vino blanco, que registró un salto de 47,2% y alcanzó 21,3 millones de litros, mientras que el vino color creció 7,9% hasta 81,2 millones de litros. A pesar de este desempeño favorable en volumen, la facturación total apenas llegó a USD 319,5 millones, apenas 2,6% superior al año anterior.
Esta disparidad entre el crecimiento de litros y el de dólares refleja una realidad preocupante para las bodegas: se vendió considerablemente más producto, pero a valores unitarios menores. El precio promedio de exportación retrocedió 10,2%, pasando de USD 3,47 a USD 3,11 por litro. Sin esta caída de precios, la facturación debería haber acompañado mucho más de cerca al crecimiento volumétrico, amplificando los ingresos del sector.
Vino fraccionado versus granel: estrategias divergentes
El comportamiento no fue uniforme entre los distintos segmentos de exportación. El vino fraccionado, que representa el producto de mayor valor agregado, mostró un crecimiento moderado: 2,4% en volumen hasta 70,4 millones de litros, con un precio prácticamente estable que apenas bajó 1,1% a USD 4,18 por litro. Este segmento logró sostener su rentabilidad relativa durante el semestre, funcionando como ancla de valor para las exportaciones.
En contraste, el vino a granel experimentó una expansión explosiva pero con un costo significativo. Su volumen se disparó 52,7% hasta 33,2 millones de litros, explicando gran parte del crecimiento total. Sin embargo, el precio promedio se derrumbó 21,1% a apenas USD 0,78 por litro. Esta dinámica convierte al segmento de granel en el principal responsable tanto del impulso volumétrico como de la presión a la baja en los precios promedios generales.
El mosto: un desempeño más equilibrado en 2026
A diferencia del vino, el mosto concentrado mostró una sintonía mejor entre volumen y valor durante el primer semestre de 2026. Su volumen exportado creció 38,3% hasta 48.601 toneladas, mientras que la facturación aumentó 24,4% a USD 67,5 millones. Aunque el precio promedio también bajó 10,1% a USD 1.389,3 por tonelada, la caída fue menos severa que en el vino a granel, permitiendo que una porción mayor del crecimiento volumétrico se tradujera en ingresos.
Considerando el total de mostos —concentrado y sulfitado—, la facturación del semestre alcanzó USD 72,9 millones, con un incremento de 28,2% respecto de 2025. Este desempeño fue crucial para sostener el resultado consolidado del sector: el total de vinos y mostos exportados sumó USD 392,5 millones, con una suba de 6,6%, muy por encima del 2,6% que mostró el vino puro. El mosto se posicionó como uno de los principales sostenes de la facturación externa vitivinícola.
Impacto para empresas y administradores de bodegas argentinas
Para los dueños y administradores de bodegas, estos datos del primer semestre de 2026 plantean decisiones estratégicas críticas. La presión sobre precios internacionales, especialmente en el segmento de granel, obliga a revisar modelos de negocio: ¿invertir en fraccionado para recuperar márgenes, o aumentar escala en granel para compensar con volumen? Las empresas que exportan vino fraccionado tienen mejor protección de rentabilidad, pero enfrentan límites de crecimiento. Quienes apuestan al granel logran expansión volumétrica pero con márgenes comprimidos.
La diversificación hacia mostos emerge como una alternativa atractiva: su crecimiento de facturación (28,2%) supera ampliamente al del vino (2,6%), ofreciendo mejor traducción de volumen en ingresos. Para los administradores financieros, el mensaje es claro: en un contexto de precios internacionales en caída, la rentabilidad no viene del volumen sino de la composición del portafolio exportador y la capacidad de agregar valor en origen.






