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Empleo formal: cómo las plataformas digitales reemplazan puestos de trabajo
Economía

Empleo formal: cómo las plataformas digitales reemplazan puestos de trabajo

La pérdida de empleo formal en Argentina se ha convertido en una característica estructural del mercado laboral, compensada parcialmente por el crecimiento de modalidades precarias como el trabajo…

La pérdida de empleo formal en Argentina se ha convertido en una característica estructural del mercado laboral, compensada parcialmente por el crecimiento de modalidades precarias como el trabajo por cuenta propia y las plataformas digitales de reparto y transporte. Según análisis del Instituto de Estudios y Formación de la CTA-Autónoma, esta dinámica genera un ciclo de precarización que afecta directamente los ingresos de las familias.

¿Cuánto perdieron los trabajadores en términos de ingresos?

Durante los últimos dos años, el sector formal de la economía registró una caída de casi 10% del poder adquisitivo en términos reales. Para los trabajadores estatales nacionales, la situación fue aún más crítica: la pérdida superó el 35% en términos reales. Esa contracción de ingresos obliga a muchos trabajadores a buscar compensaciones mediante jornadas laborales extendidas, recurriendo a plataformas digitales como alternativa inmediata de generación de ingresos adicionales.

Las plataformas digitales como válvula de escape laboral

El acceso a empleos en plataformas de reparto y transporte requiere inversiones mínimas: un automóvil, una bicicleta o un teléfono móvil son suficientes para comenzar a trabajar dos, tres o incluso cuatro horas adicionales diarias. Esta accesibilidad explica por qué el empleo por cuenta propia creció significativamente durante 2024 y 2025, absorbiendo trabajadores que perdieron sus puestos en el sector formal.

Sin embargo, ese crecimiento tiene un costo invisible: menos tiempo disponible para la vida personal y familiar. Con solo 24 horas en el día, cada hora adicional dedicada al trabajo representa una reducción en el descanso y las actividades no laborales, generando un deterioro en la calidad de vida de los trabajadores y sus hogares.

De las remiserías de los 90 a la "remisería global" sin límites

Durante la década de 1990, cuando la desocupación se disparó tras los despidos masivos, surgieron remiserías como opción laboral para trabajadores que manejaban sus propios vehículos. Aquellas empresas, sin embargo, tenían un mecanismo autorregulador: cuando el mercado se saturaba, simplemente dejaban de recibir nuevos conductores. Hoy, las plataformas digitales operan sin esa restricción: cualquiera puede ingresar y ofertar sus servicios en cualquier momento.

Esa ausencia de límites profundiza la precarización. A medida que más trabajadores se unen a las plataformas, la cantidad de viajes disponibles por conductor disminuye, las tarifas bajan y los ingresos se reducen. Para mantener el mismo nivel de ganancia, cada trabajador necesita trabajar más horas, perpetuando un círculo vicioso que deteriora tanto las condiciones laborales como los ingresos finales.

Una crisis estructural que precede al gobierno actual

Argentina no genera empleo formal desde 2012, lo que significa que trabajadores que hoy tienen entre 30 y 35 años desarrollaron prácticamente toda su vida laboral en un mercado que no demanda trabajo registrado. Este es un problema de largo plazo, no una cuestión reciente.

No obstante, desde diciembre de 2023 el deterioro se aceleró significativamente. En el período que va desde la asunción presidencial hasta abril de 2026, se perdieron más de 330.000 puestos de trabajo en el sector formal. Aunque el empleo informal y el trabajo por cuenta propia crecieron, esa expansión compensó solo parcialmente la destrucción de empleos registrados.

Sectores ganadores y perdedores: un mercado laboral fragmentado

Los datos de Invecq revelan una economía laboral profundamente dividida. Los sectores perdedores destruyeron 165.000 puestos asalariados registrados privados desde noviembre de 2023, con la industria perdiendo 83.000 puestos, construcción 61.000 y comercio 9.300. En el acumulado de diciembre de 2025 a abril de 2026, la industria perdió 18.000 puestos adicionales y el comercio 12.500, mientras la construcción apenas sumó 3.000 puestos.

Los sectores ganadores —Agro y Explotación de minas y canteras— tampoco generaron empleo registrado: se ubican 32.000 puestos por debajo de noviembre de 2023, acumulando una caída de 2,1%. En total, el empleo privado general acumula 235.000 puestos menos que hace dos años y medio, lo que representa una contracción de 3,7%.

¿Qué significa esta transformación laboral para tu empresa?

Para administradores y dueños de empresas, esta realidad impone decisiones estratégicas urgentes. La fragmentación del mercado laboral obliga a repensar modelos de contratación y retención de talento. Si los sectores ganadores no están creando empleo formal, es porque están optando por modelos de negocio intensivos en capital pero no en mano de obra, o bien terciarizando funciones mediante plataformas y contratistas.

Simultáneamente, la precarización de ingresos reduce el poder de compra de tu potencial mercado consumidor. Trabajadores que pierden poder adquisitivo ajustan gastos, impactando directamente en la demanda de bienes y servicios. Para las pymes, esto significa competencia más agresiva por un mercado más reducido y márgenes operativos bajo presión. La ausencia de políticas que reviertan la caída de empleo formal sugiere que el escenario de contracción laboral continuará siendo una variable crítica a considerar en la planificación financiera y comercial de mediano plazo.

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