Un fenómeno climático de alta intensidad amenaza la rentabilidad del sector agroindustrial argentino durante los próximos meses. Con probabilidades superiores al 90% de consolidarse en primavera, El Niño podría generar pérdidas operacionales significativas en empresas y cadenas de suministro del país.
¿Qué es El Niño Godzilla y por qué preocupa a la economía?
El fenómeno que especialistas denominan informalmente "Niño Godzilla" se refiere a un evento de intensidad severa que, según datos de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), llegará durante la primavera del Hemisferio Sur con alta probabilidad. La característica distintiva es el incremento significativo de precipitaciones sobre las zonas productivas, particularmente en la Cuenca del Plata y la región de la Mesopotamia.
La combinación de temperaturas oceánicas en niveles récord amplifica el riesgo sistémico. Según Marsh, empresa especializada en consultoría de riesgos, el impacto económico no se limita al daño climático directo, sino que afecta la infraestructura, la continuidad operacional y la capacidad de respuesta empresarial en toda la cadena de valor.
Impacto en el agro: más allá del daño visible
El sector agroindustrial concentra la mayor exposición. Sebastián Tobio, vicepresidente de Marsh Risk Consulting, advierte que muchas organizaciones subestiman las pérdidas indirectas: falta de piso para levantar cosechas, paralización de cadenas de suministro y aislamiento de activos por crecidas. Estos costos operacionales frecuentemente superan el daño físico inmediato.
Durante los primeros seis meses de 2026, las exportaciones agroindustriales alcanzaron USD 27.447 millones, un 18% más que en 2025, según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía. Hasta junio, el agro liquidó USD 15.768 millones, con proyecciones de llegar a USD 36.164 millones para fin de año, según cálculos de la Bolsa de Comercio de Rosario. Cualquier interrupción en los próximos meses impactaría directamente en estos números y en la disponibilidad de divisas.
Antecedentes: cuándo golpeó El Niño fuerte en Argentina
Los episodios históricos demuestran la magnitud del riesgo. Durante 1997-1998, un Niño de intensidad similar provocó graves anegamientos e inundaciones en Corrientes y Entre Ríos, afectando severamente la Cuenca del Plata. El SMN ya anticipa precipitaciones superiores al promedio para las zonas productivas en los próximos meses, con esas mismas regiones entre las más expuestas.
A nivel global, los antecedentes recientes son igualmente preocupantes. Un huracán que golpeó Jamaica en 2025 le costó al país el 41% de su Producto Bruto Interno, según datos citados por Rodrigo Rodríguez Tornquist, ex-secretario de Cambio Climático, Desarrollo Sostenible e Innovación de la Nación.
Estrategias preventivas: la ventana de acción disponible
A diferencia de episodios anteriores, las empresas cuentan hoy con tiempo de anticipación para prepararse. Marsh recomienda un enfoque integral que incluya análisis de escenarios catastróficos, revisión de pólizas de seguros vigentes e implementación de planes de continuidad del negocio antes de que las condiciones se agraven.
Tobio enfatiza que la pregunta ya no es si estos eventos ocurrirán, sino cuándo y qué tan preparadas están las organizaciones. Las empresas que adopten gestión preventiva de riesgos climáticos como estrategia de negocio lograrán sostener rentabilidad, proteger operaciones y convertir la resiliencia climática en ventaja competitiva frente al resto del mercado.
Qué deben hacer ahora los administradores y dueños de empresas
Para empresas del agro, comercio, logística e industria, la acción inmediata es crítica. Revisá tus pólizas de seguros: Marsh advierte que persisten brechas significativas entre lo que las empresas creen tener asegurado y lo que efectivamente cubren sus pólizas. Identificá activos y operaciones en zonas de riesgo (ribereñas, próximas a cursos de agua) y evaluá escenarios de interrupción de cadenas de suministro.
Implementá planes de continuidad del negocio, diversificá proveedores y asegurate de contar con cobertura integral antes de que las condiciones climáticas se deterioren. El riesgo climático debe gestionarse como un riesgo estratégico de negocio, no solo como un problema ambiental. La ventana de anticipación que existe hoy no estará disponible una vez que el fenómeno se consolide.







