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Economía partida: por qué junio sería negativo según Bulat
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Economía partida: por qué junio sería negativo según Bulat

La actividad económica argentina muestra una clara bifurcación territorial y sectorial , según el análisis del economista Santiago Bulat. Mientras sectores vinculados al comercio exterior…

La actividad económica argentina muestra una clara bifurcación territorial y sectorial, según el análisis del economista Santiago Bulat. Mientras sectores vinculados al comercio exterior enfrentan dificultades, otros mantienen dinamismo impulsados por precios internacionales favorables. Los indicadores adelantados de junio de 2026 no sugieren recuperación tras la caída de 0,5% registrada en mayo.

¿Qué sectores están mejor y cuáles más complicados?

La economía argentina está atravesando un proceso de divergencia territorial marcado. El interior del país, vinculado a actividades de exportación, mantiene un desempeño más resiliente, mientras que Capital Federal y Gran Buenos Aires enfrentan una situación considerablemente más tensa. Esta diferencia también se refleja en los indicadores de confianza del consumidor, que muestran lecturas muy dispares según la región.

Los sectores con mejor desempeño incluyen energía, minería y agricultura. Durante 2026, estos rubros se han beneficiado de precios internacionales favorables para productos como carne, maíz —que registró una cosecha récord— y otros cultivos regionales como maní y cítricos. Sin embargo, el comercio minorista, la construcción y sectores ligados al consumo doméstico atraviesan un momento particularmente complejo.

¿Por qué junio sería un mes negativo?

Bulat anticipó que junio de 2026 registraría números negativos basándose en indicadores adelantados. El despacho de cemento comenzó débil, el patentamiento mostró caídas, la recaudación de IVA fue menor a lo esperado y el crédito no aceleró. Estos datos confluyen en un panorama que sugiere una contracción mensual sin señales de recuperación inmediata.

Este deterioro en junio contrasta con la dinámica de sectores exportadores, que mantienen su ritmo de expansión. La divergencia entre territorios y actividades económicas se profundiza, generando una economía con dos velocidades claramente diferenciadas.

Empleo: cambio de composición sin desocupación masiva

En materia laboral, Argentina no enfrenta una crisis de desempleo comparada con otros países de la región. La tasa de desocupación se ubicaba por debajo del 8%, mientras que en Chile rondaba el 9%. Sin embargo, desde mediados de 2025 el empleo privado formal cae mes a mes, alterando la estructura del mercado de trabajo.

Lo que sí se observa es un cambio en la composición del empleo. Mientras el empleo formal —con acceso a jubilación, vacaciones y derechos laborales completos— se contrae, crecen la informalidad y el monotributo. La gente encuentra formas remuneradas de trabajar, pero generalmente con ingresos inferiores al empleo formal. Esta transformación reduce la masa salarial agregada y presiona hacia abajo el consumo general de la población.

Crédito: el factor clave que falta

Para Bulat, la única variable que podría evitar que la economía continúe bifurcándose es una recuperación del crédito. A diferencia de años anteriores, el consumo ya no recibe impulsos mediante subsidios, controles de precios o restricciones tarifarias. Tampoco cuenta con dinamismo de obra pública como factor de tracción.

Sin embargo, el crédito en pesos permanece estancado. La morosidad sigue siendo un obstáculo importante: muchas personas que incurrieron en incumplimientos durante el boom crediticio de 2024 ya quedaron excluidas del sistema financiero. Esos consumidores figuran en el Veraz y en las bases de datos del Banco Central, impidiéndoles acceder a nuevos financiamientos. Esta exclusión afecta especialmente a sectores de menores ingresos y jóvenes, limitando su capacidad de consumo de bienes duraderos como motos o electrodomésticos.

Implicancias para empresas y administradores de negocios

Para los empresarios argentinos, el escenario actual presenta desafíos específicos según el sector y ubicación geográfica. Las empresas de comercio minorista enfrentan presión por caída de consumo en zonas urbanas, mientras que productores agrícolas y mineros se benefician de precios internacionales. Los administradores de negocios deben considerar que la contracción de empleo formal reduce el poder de compra del consumidor típico, limitando la demanda de bienes y servicios no esenciales.

La ausencia de crédito accesible también impacta en inversiones empresariales y en la capacidad de financiamiento de capital de trabajo. Para las pymes, esto significa que deben optimizar flujos de caja y reducir dependencia de financiamiento externo. Quienes operan en sectores exportadores tienen ventajas relativas por precios internacionales favorables, mientras que los orientados al mercado doméstico deben ajustar estrategias comerciales a un consumidor con menor poder adquisitivo y acceso crediticio limitado.

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